domingo, 28 de noviembre de 2010

Domingo


No imagino la vida sin la gente a la que se quiere. No hago referencia a los que viene en paquete con nosotros. Hago referencia a ese otro grupo selecto, capaz de conseguir que este domingo deprimente no lo sea. Amigos, aunque no sé si ese título les hace justicia.

Gente que cuando ve lágrimas rodando por unas mejillas encendidas, transmite calma. Unos más cerca, otros a kilómetros de distancia, pero juntos. Nunca se alejan pase lo que pase. Siguen a nuestro lado. Entre otras, son capaces de convencer al más escéptico especimen humano (abrigado hasta las cejas por una sudadera de cremallera casi ausente) , de que se cree un elfo (no sé si de sangre o de la noche, no lo tengo muy claro) y dedique esas horas en las que no se puede evitar pensar en lo que falta, a matar anguilas voladoras y conseguir botines clicando sobre cosas que brillan.

Objetivo cumplido, igual que se cumplen las misiones. El especimen no piensa. No se siente mal. No llora.

El balance a esta tarde de domingo es el siguiente: soy algo de nivel 6 que ha llevado durante toda la tarde a dos elfos de sangre (un pícaro y un sacerdote nivel 80) pegados a mis talones matándome cosas feas. Han reído conmigo descubriendo un mundo en el que me llevan de la mano (o empujan vilmente), allanándome el camino.

Tengo a los mejores amigos del mundo. No envidio a nadie.

Gracias!

jueves, 25 de noviembre de 2010

Juuuuuuur

Estoy teniendo serios problemas para entenderme con las mayúsculas. ¿Por qué no puedo poner los títulos de las entradas como toca?
¬¬

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Hoy día cinco de noviembre el problema con las mayúsculas queda solucionado poniendo una almohadilla. Gracias amigo informático. Love uuu xD

Oficios de cuerpo y alma


Cierro un libro y junto al código de barras leo las notas que otros autores y algún crítico, han escrito sobre él. Yo lo miro y me dan ganas de abrazarlo para, de algún modo, hacer que los momentos que me ha hecho vivir este par de días no acaben cuando cierre las tapas.

Suerte que he llegado a estos personajes que me hacen quitarme el sombrero a cada página, tras recibir las señas de un profesional que me ha conducido ya a dos de los maestros en el noble oficio de las letras, a los que seguiré siempre que me sea posible.

Qué grandes obras. Qué talento a la hora de crear un universo de la nada. Trabajos titánicos.
Quisiera algún día llegar a ser la mitad de brillante que uno de estos dos autores, en uno de sus días malos.

Y me gustaría también saber cómo empezó todo. De qué forma el primer bolígrafo y la primera página en blanco se convirtió en la magia que les sale de su brillante mollera.
¿Qué les preguntaría si tuviera la oportunidad? ¿Cómo nace un genio? ¿Se nace o se hace? ... Dice Jorge Benavides que no hay novelas buenas ni malas, sino mejor o peor escritas. Da igual qué cuentes, lo que importa es el modo en que lo hagas. Siempre hay trabajo en una novela, el cincuenta por cien del mismo es escribirla, evidentemente, pero el otro cincuenta es el que distingue al buen escritor de uno mediocre. La sola mención a la palabra me hace sentir un ligero estremecimiento.

Tiene su parte de lógica lo que dice Benavides, está claro. Hay que trabajar, y trabajar muchísimo en una novela, y después volver a trabajarla hasta que, aporta Arturo, te den ganas de mandarla con su puñetera madre. Porque ser escritor no es un don, o algo que se pueda considerar como una habilidad. Ser escritor es un oficio que nos roba cantidad de horas de día y noche, y no sólo las que se van empuñando la pluma. Cuando uno se ducha también es escritor, cuando conduce hacia el trabajo, cuando come... Por eso es el oficio del alma hasta que, si llegado el día se tiene el espíritu suficiente, también sea el oficio del cuerpo.

Qué magia tan extraña el sonido del plumín rasgando el papel virgen. la continua disminución del volumen de páginas blancas de un cuaderno, e incluso el choque de las uñas golpeando rítmicamente las teclas. Qué delicia.

Observar como las páginas desvirgadas empiezan a amontonarse y el caótico semillero de ideas pasa a tener cara de libro de relatos. Al escritor entonces se le pone la carne de gallina y la mano se le atonta pensando en la cantidad de cuadernos en blanco que hay en su casa, en su barrio, ciudad e incluso (y febrilmente) en el país, deseando convertirse en óvulos fecundados por maravillosas ideas de mentes preclaras u obtusas, dependiendo del ánimo del que haga gala quien sostiene la pluma.

Manchas de tinta que tienen más valor para el escritor que billetes morados. Que dan más satisfacción personal que ese otro tipo de papeles. Miel en la boca... Éxtasis al contacto con la tinta oscura. El placer del saber que el oficio del alma y el del cuerpo se hacen uno con picaresca complicidad, cuando se ve el papel níveo mientras se juguetea con la punta del arma y se deja llevar la mano hasta el expectante cuerpo sediento de tinta.

Por Miriam Alonso

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Noviembre

Finalmente sí.

Cerca del cierre de año llegan cantidad de propuestas variopintas. Todas emocionantes y apetecibles. Siento que me queda mucho trabajo por delante, pero es tan gratificante que me apetece muchísimo hacerlo.

Por el momento busco música. Después trataré de aprender de los grandes.

Afú!

martes, 23 de noviembre de 2010

Estamos de vuelta

Había pensado esperar a la entrada de 2011 para retomar uno de mis propósitos de 2009, y hacerme un nuevo blog. La sorpresa ha sido extrema cuando haciendo una búsqueda simple he encontrado la llave que abre la biblioteca donde el estante olvidado duerme.

Apareció cuando menos lo esperaba mostrando cosas que había olvidado ya, que ahora, tras un año de absentismo siento que no me representan. Anonadada... Cuanto menos es divertido.
No eliminaré esas entradas. Ahí seguían, aguardando por una promesa que no cumplí, cuando por sorpresa nos hemos reencontrado.

No sé si saldrá mejor esta vez, la verdad, pero al menos voy a intentarlo.

Tengo pensado venir a menudo, compartir ideas, experiencias, comentar detalles del día a día, y hacer que este sitio sea un lugar en el que todo aquel que quiera detenerse a leer, pase un buen rato. Esa es la idea. No me hago responsable del resultado.

¡A ello!

¡Gracias!