miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cuento número 5. Labios


Lo prometido es deuda. Ahí lo tienes preciosa.
Cuidado con los mártires...


Tengo una barra de labios de doble filo
y la esgrimo como quiero.
Como buena asesina de convenio extraordinario,
mato a placer e ignoro al resto.
Pobre de aquel al que mi arma derribe,
y pobre del que jamás plante batalla.
Yo soy valerosa y a nadie temo.

Me he enfrentado a gigantes de plumaje inflado,
que cayeron al suelo en pleno ajetreo.
Hubo otros que, beligerantes y sibilinos,
casi me vencieron en duelo.

Y ahora río lanzando al aire
mi barra de labios de color cambiante.
Roja para los que sanguinolenta la quieren ver,
para otros es dulce como miel.
Yo la siento de coco y jazmín,
ligera como una caricia,
tan perniciosa como el mártir espere de mí.


Por Miriam Alonso

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