sábado, 26 de marzo de 2011

Entrevista a Ginés Vera. El hechizo de la mujer dragón.


Nació en Valencia (1972). Pese a su temprana vocación por las letras, dedicó su paso por la Universidad de Valencia a las ciencias. Después de la experiencia química llegó la farmacéutica, y tras ésta, diversos másters que le acreditan como profesional en todo cuanto a la seguridad laboral concierne. Gracias a esto último, conocí a Ginés Vera. Para quien no haya tenido el placer, diré que es un hombre polifacético donde los haya, correctísimo orador, aries, bebedor de vinho d' Oporto, promesa de la literatura, autor de El Hechizo de la Mujer Dragón y gran amigo, entre tantas otras cosas.
El libro, que salió a la venta a finales del pasado año, es su primera publicación en solitario. Os invito a leer la entrevista que he preparado y conocerlos a ambos.
Espero que la disfrutéis.
Como siempre, un placer.



M: ¿Empezamos?
G: Dispara!

M: Tu libro tiene 24 relatos, 24 disparos que atrapan al lector. ¿Por qué ese número?
G: Me gustaría decir que obedece a una metáfora de las horas del día o una cábala misteriosa, pero no quiero engañar al lector. Me pareció un número justo de acuerdo con la extensión natural de los relatos dentro del libro.

M: ¿De dónde surge la idea de escribir relato?
G: Para mí es el género donde me encuentro más cómodo. Sé que en nuestro país no está muy bien valorado pero hay relatos de S. King (1408) o de Manuel Rivas (La lengua de las mariposas) entre otros que se han llevado al cine, por ejemplo. La brevedad es hermana del talento, dijo el padre del relato europeo moderno, A. Chejov

M: ¿Es El hechizo de la mujer dragón tu primera publicación?
G: Es mi primera en solitario, en 2009 publiqué el libro de microrrelatos Cuentagotas Relatos Express de Ediciones Chirre con otros cinco relatistas.

M: Llegado un momento concreto, un escritor descubre que quiere compartir su obra con el mundo, ¿cuándo sentiste la pulsión de hacerlo?
G: Esa es una buena pregunta, oigo las balas acercarse. Tengo en casa un par de libros de mi época adolescente en la que escribía, imprimía y encuadernaba unos pocos ejemplares para aquellos amigos que decían les gustaba como escribía. Luego dejan de ser cuatro amigos para ser “algunos más” y me planteé una presentación más cuidada.

M: ¿Qué tipo de literatura prefieres?
G: En el relato breve ya dije que me siento más cómodo, la precisión de la historia, el disparo del argumento sin ornamentos. No obstante, ya estoy pensando en la novela; novela corta, en un espacio narrativo que me permita acomodar más personajes sobre una trama más compleja.

M: Diré que entre mis relatos favoritos están: La institutriz, El monstruo, Última voluntad y Tuya es la tierra. Tú, como padre de las criaturas, ¿puedes decantarte por uno?
G: Esa bala me ha rozado el hombro. Uff. Difícil elección, me temo poco original si digo la verdad, que todos tienen algo. Vale, te confesaré que La institutriz y Tuya es la tierra tienen un guiño especial. Dejemos algo de intriga para el lector inteligente.

M: Lo primero que me resultó provocador del libro fue su nombre… ¿Por qué El hechizo de la mujer dragón?
G: El título bailó durante los últimos meses, iba a tener uno genérico. Al final una hermosa e inteligente mujer me lo aconsejó. Es el mascarón de proa de los veinticuatro, el más largo y el que habla de mí sin mí.

M: ¿Cómo se documenta un autor para crear un libro de relatos?
G: ¡Me has dado! He visto girar la bala cortando el aire. ¿Qué decir? Estos relatos han venido a mí a través de experiencias ajenas o propias. En el caso de estas últimas, del mundo onírico como por ejemplo la escena clave de El cuervo. Como anécdota sotto voce te diré que mucho después de escribir Última voluntad he sabido que en Brasil se ha documentado algo parecido.

M: Pero no solamente te dedicas a escribir... ¿Qué otras relaciones tienes con la literatura?
G: Castigo a los lectores del área metropolitana de Valencia con mis microrrelatos incluidos en dos quincenarios: Nou Torrentí y desde este año, Nou Alaquás. También soy redactor de la revista Club Silenci que se edita en valenciano para toda la provincia. Ha quedado una respuesta muy seriota, es por si luego lo leen. Ya sabes. (risas)

M: ¿Tienes algún proyecto en mente que puedas contarnos?
G: Aquí ya no hay tregua, veo que tus balas son más rápidas de lo que pensaba. Tengo pensado meterme en una novela corta pero aún está en el aire. Acepto sugerencias de tus lectores y tuyas si salgo con vida de este duelo al sol.

M: Cuéntanos alguna anécdota del proceso creativo de El hechizo.
G: Hace poco un escritor de talla me decía que admiraba a los escritores de relatos por la complejidad de condensar las historias y la precisión en el lenguaje. Pues bien, te diré que en uno de los relatos, cuando ya estaba en las correcciones finales, vi que una palabra no me gustaba. Me peleé quince minutos de reloj hasta que logré que fuera esa y no otra. La semántica, ya se sabe, es una dama con mucho orgullo.

M: Sólo me queda un cargador. A seis balas del final, llegan los disparos… ¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
G: Me llevó unos tres años aunque Almirante Roja está escrito desde hace unos cinco años. De hecho lo que lo ha dilatado fue la publicación de Cuentagotas, como te dije. La idea original era publicar El Hechizo antes, pero preferí apostar por los microrrelatos.

M: ¿Uno nace o se hace escritor?
G: Ésta es la bala mágica, como la de Lee H. Ostwald. Creo humildemente que es necesario tener una capacidad innata. No quiero llamarlo talento, sería demasiado pedante y seguramente incierto. Eso sí, luego es necesario desarrollarla, disciplinarla. Como un deporte, hay que practicarlo de continuo para estar en forma. El buen escritor se curte escribiendo.

M: ¿Tienes prevista alguna presentación en Valencia?
G: Este jueves 31 de marzo en la Librería Primado, y el 15 de abril en Torrent (Valencia) en la Casa de la Cultura. La bondad de presentar un libro de relatos frente a una novela es que puedes leer uno o varios para que la gente los viva antes de decidirse plenamente. Invito a todos los que nos lean a que se acerquen y vivan de cerca el hechizo.

M: Si tuvieras que elegir entre una novela o libro de relatos, una obra de arte y una película, ¿cuáles serían?
G: Difícil, muy difícil, pero allá voy: La Metamorfosis (F. Kafka), La habitación en Arlés (V van Gogh) y Los peores años de nuestra vida (E. Martinez-Lázaro)

M: ¿Dónde podemos adquirir El hechizo de la mujer dragón?
G: El hechizo se deja querer en tres librerías amén de las presentaciones que voy anunciando en mi blog. Tienen éstas la ventaja de ser más interactivas y la firma del que suscribe. Las librerías son: Librería Primado y LLetres i Llum en Valencia, y Aula 2, en Torrent (Valencia)

M: ¿Te ha gustado la entrevista?
G: Has sido quirúrgicamente deliciosa, de verdad. Hay un término médico llamado exquisitas ternuras que me ha venido a la mente, por la ironía de los relatos del hechizo y estas balas disparadas con tanto acierto. Gracias y espero leerte y disfrutarte en el blog como nos tienes acostumbrados.



Yo ya lo tengo y, sinceramente, diré que El Hechizo de la Mujer Dragón, es uno de esos libros gracias a los que se confirma el abandono del relato como género menor de la literatura, para convertirse en un referente, poco a poco más presente en nuestras vidas.
Envío mis agradecimientos a Ginés, por su amabilidad, su particular visión del mundo, y por ser ejemplo de lo que una pluma perspicaz puede lograr transmitir al público, siempre dispuesto a aceptar nuevos retos. Mis retiradas de sombrero, Señor Vera.

Y ya para finalizar, os invito a leer la reseña que he escrito de El Hechizo de la Mujer Dragón para la revista cultural Silenci en www.silenci.info
Saludos!

Miriam Alonso

Soledad Puertolas. La rosa de plata.


Previo a la publicación de la reseña, he de decir algo, y es que ésta en concreto lleva escrita unas dos semanas. ¿Por qué no se ha publicado antes? Buena pregunta con una sencilla respuesta: FALLAS.

Los que no las hayáis visitado, ánimo, adelante, seguro que os "ponen palotes". Pero para los que vivimos aquí, tenemos un casal fallero frente a casa (y no participamos en la fiesta al modo "falleros powerful", es decir, no pagamos una cuota altísima para poder sitiarnos en las inmensas carpas que cortan las calles haciéndole un poco más complicada la vida a los demás, emborracharnos hasta la madrugada, escuchar los éxitos de los últimos 20 años con un volumen vergonzoso, hasta las 5 ó 6 de la mañana, y aderezar todo esto con explosiones que te hacen saltar de la cama acordándote de la cheperudeta), las fallas no tienen tanto encanto. Dejan de ser cosas bonitas, se empaña la tradición, y paran a ser observadas por los habitantes de éste, nuestro reino del murciélago, con miradas cargadas de intención y ansia incendiaria.

El caso es que iba a modificiarla para eliminar toda la carga fallera que tiene, pero he decidido no hacerlo, ya que perdería su esencia, su chispa. Aquí os la dejo.
Un saludo a todos!


Dejando de lado a los falleros con su fiesta pagana (que suena ahora mismo, por cierto). Tomé el libro de Soledad Puertolas con una ceja levantada, ceja premonitoria que viene a indicar que me sería difícil adquirir cierto nivel de concentración.
Pero no. Sorprendida me hayo. Olvido completamente (Ponte en pié alza el puño y veeeeeen) a los falleros para paladear el final de esta historia deliciosa.
Siete princesas, todas encerradas por mandato del hada Morgana (me extrañó esta mención de hada, yo la tenía por bruja... ¡Bien por Soledad!) aguardando la liberación. Siete caballeros encargados de hacerlo. Todos ellos corriendo aventuras muy muy curiosas sólo para recorrer el camino hasta el castillo de la raptora, luego.... Y mientras tanto las princesas, cada una con su don o maldición, aprendiéndose las unas de las otras, compartiéndose.
Merlín, Arturo, Ginebra y Lancelote también tienen su lugar dentro de esta historia, pero como secundarios de espíritu ambulante. Todos los personajes tienen su miga; los caballeros dando lecciones morales (aún cuando la moralidad de algunos queda muy en entredicho), las insuperables princesas, los secundarios (dejando de lado a los famosos cuatro ya citados) que podrían haber sido perfectamente principales, haciéndome sonreír... Pero lo que más me ha gustado de este libro no es el ingenioso modo con que está escrito, no es el estilo de Soledad Puertolas, no es el saborcillo a leyenda artúrica, tampoco su habilidad para enredar al lector en la historia. No. Es que está narrado con sabor a cuento, a cuento bonito, de los que nos contaban de niños (aléjese el pensamiento de Chéjov, en lo que a esta reseña se refiere).
Hacía tiempo que no acababa de leer un libro y suspiraba complacida, soñando, transportada a un lugar mágico por excelencia como es Camelot.
Sólo me queda agradecer a Ginés Vera el maravilloso regalo que divisó hace un par de meses enterrado bajo una pila de libros, en un mercado. Te lo agradezco :D
Se vuelve a confirmar la teoría que dice que no siempre lo más caro, lo que más nos cuesta conseguir, nos hace más felices.

Miriam Alonso

lunes, 21 de marzo de 2011

Princesas forever.


Porque hay veces que un@ tiene que recordarse que sigue siendo un niñ@, y que eso, de hecho y pese a quien pese, le gusta.
Por la magia en la vida, en el trabajo, en los amigos, en la familia.
Por las cosas que hacen reír a carcajadas.
Por los cuentos de la infancia, adulterados para seguir pensando en ellos cuando las muñecas no se juegan, se tienen en el estante.
Por los momentos que no volverán a repetirse, pero quedarán para siempre muy adentro, y allí seguirán, aún cuando hayamos desaparecido.
Por las cosas que todavía no han sucedido.
Por las mariposas en el estómago.
Por los sueños que se cumplen.
Por la esperanza.
Por la ilusión.
Por todas esas cosas que hacen pensar, que la vida no consiste en ponerse tareas y solventarlas.
Por todo esto, y por lo que ha de venir...
¡Larga vida a las princesas!

martes, 15 de marzo de 2011

Entrevista a Óscar M. Prieto. Love is a game.


Nacido en Benavides de Órbigo (León), desde 1973 se dice de él que es un hombre de palabra, de modo que no dudaremos de que cumplirá cuanto prometa.

Es licenciado en Filosofía y Derecho, además de profesor de Filosofía Política.

Los amaneceres los dedica a descubrir un planeta hasta ahora desconocido, Patacosmia, lugar que comparte en su blog con todo el que quiera visitarlo.

No se le conocen antecedentes penales, pero esto, sin duda, es debido a que el pensamiento no delinque.*

Love is a game, es su cuarta novela, y ha venido a El Estante para honrarnos con su presencia. Espero que disfrutéis tanto leyendo la entrevista como yo haciéndola.


M: ¿Empezamos?

O: Dale


M: ¿Cómo surge la idea de escribir sobre el ilustre y misterioso maestro del grafiti, Banksy?

O: Cada novela que comienzo es como una caja en la que voy guardado piezas de distintos juegos y luego monto con ellas el exin castillos. Banksy era una de esas piezas desde hacía años: el fantasma que hace travesuras al caer la noche en lo alto de las almenas.


M: No pasa desadvertido que compartes nombre con el protagonista, ¿hay alguna similitud entre Óscar M. Prieto y Oscar Palmer?

O: Bueno, yo no tengo un corazón de mandril, ni soy tan sagaz con los interrogatorios. Además, creo que mi sangre es más caliente.


M: En algún punto de tu novela, he llegado a pensar que ese futuro podría ser perfectamente cierto, que en la evolución científica no cabría descartar hacer la compra en lo que comprendo como “supermercados de la vida”. ¿Según avanza la ciencia, crees que sería fidedigno hacer esta valoración?

O: Igual que ahora llevamos el coche al taller para que le cambien los neumáticos o el árbol de levas, con la misma naturalidad acudiremos a centros especializados a trasplantarnos los órganos gastados por la edad. No obstante, creo que al final, siempre moriremos de pena Como dice Valente: Vivir es fácil. Arduo sobrevivir a lo vivido. Pero de momento, invito a todos los lectores a que se hagan donantes de órganos. Muchas personas los están esperando.


M: Hay una cita que me ha encantado: “Quien no conoce el poder de una sola palabra, ignora por completo los engranajes que mueven el mundo y a las personas.” ¿Qué poder tienen las palabras en quien no cree en ellas?

O: Las palabras, como el Derecho, se crea o no en ellas, conforman nuestro mundo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, incluso en sueños. La palabra en su origen entraña el poder de crear. Nombrar, dar nombre, es crear, traer a la realidad. De ahí la prohibición de tomar el nombre de Dios en vano, de ahí, los conjuros y las fórmulas sagradas,… es un tema apasionante. Déjame compartir las palabras sobre la palabra de dos de mis poetas más queridos. León Felipe: la palabra… es un ladrillo para tirárselo a Dios con la fuerza de una blasfemia o de una plegaria y romperle la frente y ver si allí está la luz o está la nada. Juan Ramón: forjadores de espadas, aquí está la palabra.


M: ¿Las palabras de alguien movieron tu mundo?

O: Creo que ya te he citado a tres poetas en lo que va de entrevista. Podría citar también a tres mujeres, pero no quiero recordarlas. Y a una cuarta, cuyo nombre comienza a desprender el sabor del amor al pronunciarlo.


M: Volviendo al grafiti ¿en qué momento crees que deja de considerarse vandalismo para pasar a ser tratado como arte?

O: En el momento en que quien lo realiza no es un vándalo, sino un artista. Es el artista quien crea la obra de arte, su decisión de que así sea hace que un brochazo cualquiera, una huevera o un para rayos, se transforme en arte. De esto estoy seguro. En love is a game se aborda este tema.


M: Tienes un modo de “despedir” a los personajes muy curioso e innovador. ¿Tampoco te gustan las despedidas, como a Jarry?

O: No me gustan las despedidas y me empiezan a dar miedo algunos encuentros. Pero sí, las despedidas me parten, no sólo de personas, con algunas ciudades me pasa lo mismo, así que mejor apurar el trago como si se tratara de tequila.


M: Sucede algo en la novela que le erizaría el vello a todo amante del gótico (dónde me incluyo), se trata de la pérdida irrevocable de ciertos elementos arquitectónicos. ¿Algo a comentar a aquellos que, como yo, abrieron los ojos como platos al leer cierto capítulo?

O: Esta pregunta, mejor la dejamos. Pero te diré que efectivamente cayeron aquellas gárgolas, que la catedral de León se nos viene abajo desde que se levantó y que de alguna manera ese juego en love is a game representa simbólicamente la lucha entre el arte moderno y el clásico. Además, las gárgolas sabes que son los demonios guardianes del templo, del recinto sagrado.


M: El término Patacosmia me intriga…

O: A qué sí! Es una palabra que yo he creado (bueno, no seamos tan pretenciosos, dejémoslo en que me la habrá inspirado al oído alguna ninfa o demonio). Me siento tremendamente orgulloso de ella. Antes de mí no existía. Como tampoco existía el universo, patacósmico, que vamos descubriendo en el blog con espíritu cuántico y divertido.


M: Volviendo al arte y a uno de sus conceptos en particular. Un rezo al volumen, jamás había leído algo similar, ni me había parado a pensar en ello. Todo eso me hace plantearme si has tenido, amén de la filosófica y el derecho, formación artística.

O: Esta creo que también la dejamos. No recuerdo ahora lo del rezo al volumen…. No, no tengo formación artística, pero siempre he leído mucho sobre estos temas.


M: Debe ser difícil documentarse para una obra que, como esta, trata de modo único y original el tema del grafiti, ¿cómo fue el proceso de documentación?

O: Y esta también la vamos a dejar, si no te importa.


M: Otra parte de la obra que destaco, por haberme agradado particularmente, es una partida de ajedrez. Me descubrí trazando mentalmente los movimientos que se iban describiendo sobre el tablero…

O: Cuidado con esa partida! Ahora no recuerdo quienes la jugaron, pero eran de los grandes. Los movimientos están transcritos con toda exactitud. Además, la partida, tal y como se desarrolla entre Michaux –uno de los placeres para mí de esta novela, junto con Alfred Jarry- y Palmer es una metáfora perfecta sobre el sentido del tiempo y de los sueños…. He lavado la cara de tu futuro…..


M: Cuéntanos alguna curiosidad dentro del proceso creativo, una anécdota.

O: Me vais a disculpar pero está tipificada en el código penal y nadie puede ser obligado a testificar en contra suya.


M: “Palmer es consciente de la situación, tampoco hay tiempo para más de seis preguntas, siempre que las formules de manera evidente…” De modo que, llegados a este punto de la entrevista, comienzan los disparos. ¿Cuál es el último libro que has leído?

O: La parte y el todo. Conversando en torno a la física atómica. De Heisseberg. Delicioso.


M: ¿Tienes nuevos proyectos en mente?

O: Estoy escribiendo Berlin&Vintage una novela que me está llevando por medio mundo y que espero que en su momento también haga viajar al lector sin miedo a huelgas de controladores ni de personal de tierra. También está el tema de las gallinas y… cómo no, el amor, pero ya he dicho que de momento prefiero no tomar su nombre en vano.


M: Si tuvieras que elegir un libro, una película y una obra de arte, ¿cuáles serían?

O: No es sencillo esto, siempre hay más de uno y si sólo es uno va cambiando con el tiempo. Pero por ser rápido: La lluvia amarilla de Julio Llamazares. El padrino de Coppola o Trainspoting y La vocación de San Mateo de Caravaggio o cualquiera de Caravaggio.


M: ¿Para cuándo una presentación en Valencia?

O: No está previsto ninguna presentación en Valencia, pero no te descuides que yo me presento en Valencia en un instante.


M: ¿Dónde podemos adquirir Love is a game?

O: Creo que los médicos aún no la recetan como tratamiento, por lo que en las farmacias todavía no se vende. Así que nos tendremos que conformar con buscarla en las librerías, en las grandes y también en las pequeñas y si no la tienen, que la pidan!


M: ¿Te ha gustado la entrevista?

O: No concibo una entrevista mejor para mantenerme a salvo de los idus de marzo. Ya sabes: cuídate de los idus de marzo… Pobre Julio Cesar.



Ahí queda eso.

Os invito a leer la reseña que he escrito de Love is a game para la revista Silenci en www.silenci.info (saldrá publicada en el mes de abril). Por el momento sólo queda agradecerle a Óscar su amabilidad y tiempo, además de darle de nuevo las gracias por ser el primer escritor, en inaugurar esta sección de El estante.

Suerte para esa nueva novela, que esperamos con avidez.

Saludos para todos!

Nos leemos!

Miriam Alonso


*Información obtenida de Love is a game. Editorial InÉditor.

lunes, 14 de marzo de 2011

Próximamente...


Hola a todos.
En estos momentos me dedico a preparar una sección de entrevistas para el blog. Artistas, escritores, músicos, personajes no tan ilustres pero igual de sabios, y un largo etc. pasarán por El estante dentro de nada.

Como siempre, se admiten sugerencias.

Un saludo y gracias!



Perdonad el cartel, pero es que hay veces en las que una tiene que ponerse seria... xD
¡Gracias por la idea y la elaboración, Ximo!


viernes, 11 de marzo de 2011

Carlos Ruiz Zafón. La sombra del viento.


Me descubro una noche de viernes a las cuatro de la madrugada, con una sonrisa en la boca, pensando en Julián Carax y su pluma.

Lo imagino en París, frente a un escritorio improvisado donde, abandonada a un lado, queda su máquina de escribir seguramente rescatada de un mercadillo, semicubierta por páginas de color crema, sólo escritas a medias.

Todos necesitamos la herramienta correcta para crear. Una herramienta común, pero a su vez distinta según la mano. Agujas, barro, sartenes, ordenadores, libros de sopas de letras, pintura, tabletas digitales, una pluma, un lápiz... Siempre sentimos atracción por algo concreto. En este momento mi herramienta es un pilot G-2 07, acompañado por hojas de papel reciclado y una agenda de cuero rescatada de un mercado, con la que me llevo particularmente bien. En un rato, la herramienta será el portátil.

Llueve en Valencia, y el sonido de esa lluvia me transporta a un remanso de calma donde recuerdo las palabras dedicadas por un gran escritor esta misma tarde. Desde aquí contesto, ya que no lo hice siguiendo su vía: no creo que sea tanto, pero ¿sabes qué? Voy a intentarlo.

Acabo de cerrar La sombra del Viento. El asunto pendiente que teníamos Zafón y yo, ha concluido tras cerca de dos semanas de batalla. Yo ataqué primero, por sorpresa, y él hábilmente, logró despistarme hasta rondar las 200 páginas. A partir de ahí, y con gallarda maestría, comencé a sospechar de su técnica y supe que la batalla estaba perdida. No tuve más opción que recurrir a mis gafas y mantener el combate con incertidumbre, hasta altas horas.

Ahora comprendo muchas cosas. Sé porqué la gente vitorea el nombre del autor, motivo principal por el que miré la obra con escepticismo. Sé porqué recibió el premio que obtuvo, y sé porqué compraré El juego del ángel.

Opino, sinceramente, que no es la obra cumbre de las letras españolas, como he escuchado por ahí, pero este título no debe pasar desapercibido. Desde mi humilde estante, seguiré la obra de Carlos Ruiz Zafón, deseando reencontrarme con Carax, que me ha parecido un personaje magnífico, de los que sacaré como ejemplo en futuros encuentros literarios, y de su Montblanc de Victor Hugo, a la que reconozco como un secundario magistral.

Me encantaría que la gente que haya leído este libro comente, que no desvele, su opinión respecto al mismo. Hablemos de literatura sin revelarle las sorpresas a tantos que deben verlas venir por ellos mismos.

Dejo como cierre una cita que me ha gustado particularmente: "Los libros son espejos que reflejan lo que cada persona es."

Un saludo y bienvenidos al estante.

Trabajando T_T


Te echo de menos, pienso en ti, rubia o negra, me da igual, pero te quiero. Me apeteces, sobre todo en estos momentos en los que, sumergida en papeles, pienso en esas noches mágicas donde tu y yo, a veces solas, haciendo un trío, cuartetos, sextetos... nos disfrutábamos con besos fríos, besos de malta con música arrolladora tronando en nuestros oídos, industrial alemán ohh... Fuego... Blancanieves azotando a los siete enanitos...
Creo que quiero irme de fiesta, quiero encontrarte.
YA VOY FRANZISKANER!!

sábado, 5 de marzo de 2011

Cuento número 27. Usurpadora.



Tantas serpientes sueltas por la ciudad y tan pocos machetes.


No era de extrañar que de lugares insospechados, apareciera alguna enseñando la lengua o estrangulando a algún pobre animal.


Odio a las serpientes.


Pensó mientras se frotaba las manos contra el cuerpo, tratando de despegarse de la desagradable sensación que aquellos animales le producían. Una serpiente emergió de la oscuridad y, curiosa, se le quedó mirando. Eva retrocedió unos pasos, levantando las manos, como si se encontrara frente al cañón de una pistola.


La serpiente reptó hacia ella con manifiesta lentitud. Tenía la cabeza gacha, guardando una actitud sumisa, propia del más desvalido de los cachorros. Ella bajó las manos dejando que colgaran a los lados, sintiéndose de pronto culpable por los machetes.


- Hola. – Susurró al animal que, con coquetería, ladeó la cabeza modo de saludo. – No pareces mala gente, aunque me das mucho asco… Te buscaría algo de comer pero… - Guardó silencio entonces, recordando el medio sándwich que llevaba en el bolso.

La serpiente se deslizó un poco más acercándose a los pies de Eva, que no pudo evitar dar un respingo.

- Cuídate. – Le dijo al animal y, haciendo una mueca, se dio la vuelta para reemprender el camino a casa.


No eran una plaga, pero tampoco era lo más normal del mundo que semejantes criaturas, fueran tan comunes en las calles, como los gatos. Habían dicho en el noticiario que el ayuntamiento estaba trabajando en el tema. Incluso se habían empezado a organizar grupos de voluntarios que las capturaban y llevaban a refugios donde se aseguraba su supervivencia. “Mueren congeladas – dijo el alcalde- necesitan calor para sobrevivir. Las que no sean rescatadas, no supondrán un problema cuando llegue el invierno”.


Eva meditó sobre lo triste del destino de las serpientes. Casi con seguridad arrancadas de su hábitat natural, se veían ahora enzarzadas en una lucha por la supervivencia, en lugares que lejos estaban de ser calientes.


Se detuvo en la portería dispuesta a sacar las llaves cuando escuchó un siseo a su espalda. Se volvió rápidamente, sin llegar a ver nada, hasta que bajó la vista al suelo y descubrió al animal observándola, hecho un ovillo sobre la alfombra. Dio un respingo retrocediendo unos pasos, mientras la serpiente, con cierta tristeza, le seguía con la mirada.


- ¡Qué asco me das! – Exclamó Eva notando como el vello del cuerpo se le erizaba.


Se estiró cuanto pudo y giró la llave dejando sólo unos dedos de puerta abierta. Saltó a la serpiente y entró en la casa cerrando con gran estruendo.


Cada día, cuando abría la puerta, miraba al diminuto jardín tratando de localizarla. La había visto un par de veces, y en todas, la serpiente detenía cuanto estuviera haciendo y la observaba con aquel gesto de abandono tan poco propio. Pasado un mes, ya era costumbre que la saludara mientras caminaba hacia el coche, mientras el animal la veía alejarse.


Una tarde de lluvia, llegó a casa cargada hasta los topes. Dejó las bolsas en el suelo y giró la llave. El tiempo que tardó en agacharse para volver a tomarlas, fue suficiente para que una silueta reptante, pasara junto a sus tobillos y entrara en la casa a toda velocidad. Echó a correr tras ella, alcanzando a verla doblar la esquina y meterse en el comedor. Automáticamente cerró la puerta, dejando atrapada a la intrusa que, muy hábil, no se dejó ver.


Desde el otro lado del cristal, Eva sentía como una sensación extraña le subía por la espalda llegándole a la nuca. Tomó el teléfono y, desde la cocina, llamó a Angel pidiendo ayuda. Cuando el chico llegó, muerto de risa, Eva se preguntó por qué le había llamado precisamente a él, expulsado de la escuela de veterinaria, en vez de hacerlo directamente a protección animal. Luego recordó que el ordenador e internet, estaban en el salón, donde la serpiente continuaba atrincherada, mientras el móvil estaba en su bolsillo.


Fueron hasta la puerta y, a través del cristal, vieron a la intrusa. Estaba hecha un ovillo junto al radiador que Eva dejó encendido para caldear el ambiente, antes de salir de compras. Parecía dormir plácidamente.


- Pero tía, si ni es venenosa…

- Me da igual, es una serpiente.

- Bueno, tú misma. Llama a una protectora y que vengan a por ella.

- ¿Tienes el teléfono de alguna?

- Sí. – Angel se hurgó en los bolsillos y sacó una tarjeta verde de la cartera. – Bueno, pues ya me contarás… - Comentó mientras recogía una manzana perdida de la compra, y se la lanzaba.


Eva se aproximó al cristal. Allí seguía la usurpadora, formando un nudo todavía más apretado, como para no perder el calor. Guardó la tarjeta. Por muy estúpida que se sintiera, se había decidido a dejar al animal pasar una noche en caliente.


Una semana después ya había recuperado el portátil, e incluso abría a ratos la ventana de la habitación, invitando a la visita a marcharse. Y ella lo hacía, pero en cuanto oscurecía volvía a aparecer, deslizándose ventana adentro.


Eva se descubrió esperándola una noche en la que se había retrasado en la hora de regreso. En cuanto la vio asomarse por la ventana se sentó en el sofá, actuando como si no se hubiera percatado de su presencia. La serpiente se deslizó entonces por los cojines y le apoyó la cabeza en la pierna. El primer contacto le resultó agradable. Desde días atrás venía preguntándose cómo sería, si le causaría repulsión o, por el contrario, sentiría placer al tocarla. Finalmente ni lo uno ni lo otro: indiferencia. La serpiente tenía la piel suave, pero ella seguía prefiriendo a los mamíferos.


- ¿De dónde serás, Usur? – Preguntó mientras le veía sacar la lengua. Usurpadora ladeó ligeramente la cabeza, pasando por alto su pregunta.


Poco después vieron una película en el sofá.


Pasados los meses, Usur se convirtió en la reina de la casa. Todas las habitaciones tenían las puertas abiertas para ella que, silenciosa, merodeara a sus anchas. Era una suerte tenerla como compañía. No hacía ruido, no olía, no había que sacarla a pasear. Por lo único que Eva tenía que preocuparse era por su alimentación (por la que más bien se preocupaba su vecino, un amante de los reptiles), por el veterinario (donde la llevaba periódicamente a las revisiones), y por su cojín junto al radiador, sobre el que pasaba horas interminables.


Por aquel entonces Usur empezaba a explorar el piso superior. Una noche, Eva notó un peso sobre sus piernas y, asustada, encendió la lamparilla para descubrir que el animal dormía plácidamente sobre ella. La escena se repitió cada noche a partir de esa. Usur subía las escaleras y se acurrucaba a su lado.


Cuando el animal comenzó a comportarse de modo extraño, lo llevó rápidamente al veterinario. Él le dijo que era normal que se estirara en la cama con la llegada del calor, la serpiente entonces, no necesitaba ovillarse para retenerlo.



El centro de protección animal era un lugar frío, blanco. Entró en la consulta y dejo el transportín sobre la mesa. La serpiente le miraba con aquella mueca de cachorro aterido de frío. Eva subió al coche y lo arrancó sin poder dejar de pensar en la noche anterior, cuando despertó sintiendo una presión en la mano y encendió la lamparilla para descubrir a Usur, tendida a su lado con la mandíbula desencajada, tratando de engullirla comenzando por el brazo.



Por Miriam Alonso


(La imagen está tomada de san Google, haciendo referencia a la web http://www.spreadshirt.com)


viernes, 4 de marzo de 2011

Foo Fighters. The best of you.



I’ve got another confession to make
I’m your fool
Everyone’s got their chains to break
Holdin’ you

Would you born to resist or be abused?
Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?
Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?
Are you gone and onto someone new?

I needed somewhere to hang my head
Without your noose
You gave me something that I didn’t have
But had no use
I was too weak to give in
Too strong to lose
My heart is under arrest again
But I break loose
My head is giving me life or death
But I can’t choose
I swear I’ll never give in
No, I refuse

Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?
Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?
Has someone taken your faith?
Its real, the pain you feel
You trust, you must
Confess

Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?

(...)

Canciones que mueven.
Canciones que se sienten.

¿Quién se queda con lo mejor de ti?
Bienvenidos al estante.

jueves, 3 de marzo de 2011

Joaquín Sabina. Nos sobran los motivos.


Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó.
Este helado de fresa de la venganza
esta empresa de mudanza,
con los muebles del amor.
Esta campana muda en el campanario,
esta mitad, partida por la mitad.
Estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.
Este cambio de acera de tus caderas,
estas ganas de nada menos de ti.
Este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremalleras,
ni anillos de presumir.
Esta casita de muñecas de alterne.
Este racimo de pétalos de sal.
Este huracán sin ojos que lo gobierne.
Este jueves, este viernes
y el miércoles que vendrá.

No abuses de mi inspiración.
No acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz,
se filtra la desolación,
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo.
Para decir ¡con Dios!
A los dos sobran los motivos
...

Bellísima