domingo, 20 de noviembre de 2011

Castillos de cartón. Almudena Grandes.


Miré con recelo la obra. El título no me inspiraba demasiado, pero eran deberes para el club de lectura, además se lo tenía que devolver a quien lo sacó de la biblioteca, así que nada: valor y al toro.

Empecé a leer a eso de las 18:00. De pronto llamaron al timbre, eran las 20:00. Estuve dos horas sumida en la historia de Almudena Grandes, y a penas me di cuenta.

Estudiantes de arte buscando algo por lo que destacar, aunque sea por el nombre. Marcos, Jaime y Jose (una chica que sabe que no llegará lejos entre lienzos) son los protagonistas de esta historia que comienza por el final, cuando la muerte de uno de los integrantes del peculiar trío, hace que tras años de silencio, los otros dos se reúnan.

Desde que es consciente de la muerte de uno de sus novios, Jose recordará los momentos vividos con ambos, así hasta acudir al velatorio.

El lector se descubre siguiendo los acontecimientos que marcan la relación de los tres jóvenes, donde el sexo, el amor, las drogas en menor medida, la alegría y el arte son el hormigón que sirve de base para que edifiquen su castillo de cartón, una fortaleza débil y sólida al tiempo, donde sólo tienen cabida ellos tres.

Me ha conmovido especialmente porque he llegado a identificarme con Jose, a través de cuyos ojos se entiende la historia (y lo he hecho lejos de lo tórrido). Pero ese ambiente, esa sensación de que nada de lo que ocurra fuera es importante, sólo el interior de una habitación, los olores que desprende, la vida, el mundo que se puede construir entre cuatro paredes, y la interacción de los personajes que tanto me recuerdan a algunos, menos de papel, que pasaron por mi vida, me ha enternecido.

Respecto al texto he de deciros que está escrito en un lenguaje sencillo, fácil de seguir y estudiado para que enganche, pese a que en algunas partes de la obra, cuando la autora se centra en los diálogos interiores, sea algo complicado seguirla. Las menciones artísticas merecen un aplauso. Están elegidas con ojo, facilitando al lector con un modesto conocimiento artístico, los datos necesarios para saber en qué estado de progreso se encuentra el personaje y cómo progresan sus estilos.

No lo recomendaría a quien tenga una visión clásica del amor, incapaz de concebir la ternura y el sexo como algo libre en que cada uno elige con quién y cuántos se mete en la cama. Para los demás está recomendado.

Castillos de cartón describe perfectamente los cambios en la vida, la pérdida de amistades y parejas, e incluso la felicidad del reencuentro con uno mismo, aún cuando a base de convencionalismos sociales, uno se para a revisar el estado de los cimientos de su castillo.

El siguiente título que leeré de esta autora es Inés y la alegría (me da que con esta obra no va a haber tanto feeling, ya veremos).

Y ya, gentecilla. Sólo me queda felicitar al mecenas literario del club, por su buena elección para este mes, y por descubrirme una literatura a la que no estaba acostumbrada.

Ahora El árbol de la ciencia, de Pío Baroja.

2 comentarios:

Ginés Vera dijo...

Hola, también lo leí, y me gustó. No sé si está bien decir aquí que se llevó al cine. Aunque como siempre, recomiendo encarecidamente leer el libro antes de ir al videoclub.
Comparto los comentarios incluido el de la recomendación para los que tengan una visión clásica del amor.
Un saludo.

Pandora_cc dijo...

Hola!
Claro que está bien comentarlo, cualquier información nueva es interesante. No tenía ni idea de que hubiera peli, pero habrá que verla.
Personalmente opino que el amor es un tema de los que se podría hablar durante horas jejeje, de todos modos me alegra que estemos de acuerdo en la recomendación.
Gracias por hacer un hueco en la agenda para venir a visitarme.
Un abrazo profesor!