viernes, 30 de diciembre de 2011

MANIFIESTO 2012

Te deseo muchas cosas, entre ellas que todo lo malo del 2011 se quede en el 2011 (¡Vivamos, coño! ¡Que el telediario diga lo que quiera!), y que en el 2012 seas tan feliz que vivas en una nube de algodón rosa, bebiendo batidos de chocolate y frutas, con tus sueños, si no cumplidos, en proceso. No siempre saldrá el sol, pero si llueve, no te olvides de que no caerá agua, sino lacasitos xDDD

Cuídateme mucho, perla fina.

Mimi



¡¡¡FELIZ 2012 AMORES!!!!

¡¡¡¡¡¡QUEMEMOS GALLUMBOS Y BRAGAS EN EL BALCÓN!!!!

¡¡¡¡HINCHÉMONOS A LO QUE SEA, QUE EL DÍA 1 (Ó 2 A LO SUMO) RETOMAMOS LA DIETA!!!! xDDDD

¡¡¡¡DISFRUTEMOS!!!!!


GRACIAS POR LAS MÁS DE 25.000 VISITAS QUE HA RECIBIDO EL BLOG.

¡SOIS AMOR!



Exquisita tortura. Ginés Vera


El comienzo y final de año se enlazan, como si de un uroboros se tratara, reseñando a este autor.

Enero de 2011 se abría con la ópera prima de Ginés Vera El hechizo de la mujer dragón. La última reseña del año es Exquisita tortura, también suya. Una selección que el autor nos regala de los relatos publicados en los periódicos Nou Torrentí y Nou Alaquás, donde es colaborador desde hace casi dos años.

Ya comenté en otra entrada que la obra está dividida en dos partes. La primera es más seria, anegada de relatos inquietantes como poco, cargada de sensaciones que se elevan a la máxima potencia gracias a la ingeniosa estructura del relato. La otra más pícara, diseñada para buscar la sonrisa (cómplice en ocasiones) del lector, y hasta incluso lista para despertar sensaciones que uno no espera al leer un libro de poco más de cincuenta páginas. Pero que, no obstante, ahí están.

Ahora bien, sabiendo esto, vamos a profundizar un poco más en la Exquisita tortura y en sus diferenciados relatos.

Primera parte:
relatos crudos que enfrentan al lector a la realidad más dura y efervescente que pueda esperarse. Grandes historias en reducidos espacios. Aplausos desde El estante.
Mis recomendaciones: Laura, Boca de dragón, Galán de papel y Cada vuelta (no sigo porque os pondría aquí todos los títulos).

Segunda parte:
irónica, sensual y sexual de un modo muy peculiar. Situaciones divertidas, otras peligrosas, algunas groseras... Paño de seda que atraviesan alfileres. A veces parecen como caricias al contacto con la piel, pero otras se clavan de lo lindo.
Mis recomendaciones: El diván, Volver y Lobo feroz.
Esta segunda parte me ha gustado menos, pero estoy convencida de que, tras leerla, nadie le hará ascos.

Aquí os dejo el enlace a la obra (que es gratuita). Podéis leerla ya mismo si os apetece (creo que es la primera vez que puedo decir eso en el blog). Yo clicaría a la de ya.

http://ginesverab.blogspot.com/2011/12/exquisita-tortura-mi-nuevo-libro.html

Desde aquí, desearle todo el éxito del mundo a Ginés, que continúa imbatible sorteando todos los ataques que debe sufrir un eterno escritor, como él, para ser considerado gobernador de las letras.

Gran regalo nos has hecho a todos. Todos te lo agradecemos.
Esperamos la novela. No porque no nos gusten tus relatos, más bien por el contrario. Ardemos en deseos de leer una gran historia que nos haga pasar página tras página encontrándonos con tu arte.
Enhorabuena y gracias.

Gracias a todos!

P.D. A ver si en 2012 (por muy chulos que se pongan los mayas) puede acabar con la reseña de eso que comentaba por ahí arriba, Ginés.
Un beso.

Regreso al laberinto. Jake T. Forbes y Chris Lie



Vaya forma más bruta de cargarse la magnífica idea de hacer un cómic basado en la magnífica peli de Dentro del laberinto, de Jim Henson.

Una historia decepcionante donde, por sorpresa, esos personajes a los que añorábamos reencontrar, son relegados a una segundo y lastimero plano, siendo ocupado el primero por otros, nuevos e innecesarios y más bien tirando a flojos (¡ojo! No esperaba que se tratase de hacer una segunda parte de la peli!).

Leí los dos primeros tomos del tirón, emocionada al principio y ligeramente inquieta según pasaba las páginas para descubrir consternada, que la cosa no mejoraba ¡qué va! Se volvía más mala y más “gran mierda” en adelante. Lo más de lo más vino tras leer el tercer volumen, donde empecé a plantearme seriamente mandarle un correo al autor para interesarme realmente por el motivo que le impulsó a cargarse la historia del laberinto de modo tan cutre. Con el cuarto tomo que acabé de leer ayer noche, las ganas han ido en aumento. Se lo mando, os lo juro por Snoopy que se lo mando... (ya os diré si contesta o no).

No es sólo desilusión por haber tenido que esperar más de medio año la continuación de la historia (ese maldito y grimoso tomo tres, que se hizo esperar con ilusión para que luego resultara ser esto, en fin...) debido a vete tú a saber qué motivos, ya que sólo los autores y Norma editorial pueden conocerlos. Es que hasta incluso el dibujo deja muchísimo que desear. No se perciben expresiones. Los personajes son como Chuck Norris, ya pueden estar llorando, riendo, en la guerra o cagando en el techo que ¡oye! no cambian de cara xDDD

En serio, estoy muy decepcionada (por si no os habíais dado cuenta). He leído Fanfics por ahí, cargados de faltas ortográficas que le dan mil patadas a este cómic.

En su defensa y para que esto no quede tan fiero, diré que sólo el epílogo me ha gustado. Ya lo sé, es triste, pero es lo que hay.

Voy a fumarme un piti del desestrés, porque de verdad, que me acuerdo y me enveneno xDDD


Bueno, ejem... eso, que... En fin, vosotros mismos. Yo no me lo compraría (de nuevo) xDDD


Muas con un piti sujeto en la boca, sí, a lo viejuno poniendo a caldo a alguien. Uno de esos.


P.D. La primera lectura que me he programado para 2012 también tiene que ver con el laberinto, Jareth y la tropa. Ya os contaré.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Corazón de tinta. Cornelia Funke



Me llamó la atención la película, pero me resistí a verla tras conocer que había un libro por ahí bambando del que procedía la idea. No di con él hasta bastante después, cuando caminando por una biblioteca lo encontré de improviso, y entonces no pude ni quise resistirme a su encanto.

Corazón de tinta es mágico, magia y fantasía que se entremezcla con la realidad en una historia destinada a ser leída por cualquier público que busque algo distinto, pero donde no se haya obviado un hueco a la magia.

Meggie y su padre Mo, son poseedores de un don que tiene que ver con los libros. La aparición repentina de un personaje misterioso en la casas donde el restaurador de libros vive con su hija, desata la historia. El tipo, perjudicado en primera persona por el don de Mo, persigue un propósito, y no dudará en comenzar un viaje funesto con padre e hija para lograr sus objetivos, aunque para ello deba enfrentarse a antiguos enemigos como Basta, un hombre apasionado de las navajas y que no duda en usarlas en cuanto tiene ocasión, o Capricornio, el peor de todos, un ser glacial salido de los más retorcidos pensamientos de un escritor.

Se pone en tela de juicio la famosa pregunta que todos nos hacemos: ¿qué pasaría si esto fuera real? Creo que nos lo hemos planteado alguna vez, ¿no? Seguramente leyendo algo grande, gordo, algo que nos guste y nos espante en la misma medida.

Voy a hacer especial hincapié en lo que hacemos los escritores: ¿qué ocurriría, cómo reaccionaríamos al encontrarnos de pronto ante nuestra puerta al personaje más cruel, violento y sin capacidad de sentir remordimientos, que hemos creado? ¿Qué pasaría si el susodicho no nos reconociera? Pues bien, eso es Corazón de tinta.

Magnífico. Me ha encantado descubrir una especie de mundo paralelo con el que Cornelia Funke envuelve la obra atrapándonos sin dar pie a escapar (grandes aplausos para ella).

Ni que decir tiene que ardo en deseos de sostener entre mis manos la segunda parte de esta trilogía, Sangre de tinta, donde seguro se conocerá qué ha ocurrido con algunos de los protagonistas que se esfumaron entre los árboles del bosque donde buena parte de la historia se desarrolla.

¿Imagináis una casa donde los libros cubren las paredes de cada habitación, excepto las de la cocina? ¿Os imagináis ver desde la ventana cómo cuelgan los nidos de hada de las ramas en los árboles? ¿Imagináis la tinta surcando el papel para mostraros, ante vuestra sorpresa, que lo que estáis escribiendo, la ficción, de pronto se ha vuelto realidad?


Besos de tinta para los estantianos soñadores!



NO VEÁIS LA PELI TRAS LEER EL LIBROOOOOO!!!!!!! xDDDDDD HORRIBLEEEEEEEE!!!!!!!

Más Platón y menos Prozac. Lou Marinoff


Hola chumachos!!! xD

Os traigo la reseña del libro que me ha acompañado este mes Más Platón y menos Prozac, de Lou Marinoff: filosofía. Pero no filosofía académica, de esa que dimos durante clases interminables acompañadas de indescifrables apuntes, sino filosofía aplicada a la vida actual, a los conflictos particulares de las personas sin dejar de lado los otros, los generales, esos que desde que el hombre es hombre, le hacen perder el sueño cuando cae el sol.

Lou Marinoff, una personalidad estadounidense en la materia, nos muestra mediante una pequeña introducción y gran cantidad de ejemplos (casos reales de sus clientes y otros colegas) cómo aplicar los conocimientos de los grandes filósofos de la historia, para arrojar luz a las inquietudes de cada uno.

He de decir que eso precisamente es lo que menos me ha gustado de su libro. Sin embargo he disfrutado como una enana recordando a las escuelas filosóficas que tan olvidadas tenía, así como recordando quiénes eran esos nombres tan mentados que no sabía en qué escuela encajar.

Una recomendación especial: el capítulo que habla sobre la muerte.

Otra recomendación: echadle un ojo si podéis, sin expectativas, sólo por afán de conocimiento y/o recordatorio.

A mí me ha hecho reflexionar, pero como bien imagináis, no es la panacea.

Cosas también destacables son las citas que se hacen a los grandes filósofos que sirven como introducción a cada capítulo y enlazan con el texto (muy bien señor Marinoff! xD).

Pero sin duda, lo que más me ha gustado es descubrir que, después de años sin ir a clase, la filosofía tiene una edad. No se capta del mismo modo con 17 que con 27.

Satisfecha me hayo, Lords & Ladys.


Muas!!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El guardián entre el centeno. J. D. Salinger


Ha ocurrido con este libro igual que con La Metamorfosis de Kafka, y es que unos decían que era muy bueno y otros decían que no pudieron pasar de los primeros capítulos. ¿Qué hago? Pues leérmelo y formar mi propia opinión de la obra.

Me encuentro con un personaje principal, Holden Caulfield, un adolescente que tiene irritantes muletillas y constantes repeticiones a la hora de expresarse, en una historia narrada en primera persona.

Decíamos que el prota, a punto de dejar la adolescencia, descubre que el mundo a su alrededor no le resulta motivador. Todo se vuelve falso, aburrido e incluso vomitivo a sus ojos. La perspicacia de Holden a la hora de criticar a esa sociedad neoyorquina, creo, es la baza con la que jugó Salinger para enganchar al lector, demás el ritmo de la obra, porque toda la acción se desarrolla en dos días.

Los diecisiete años hacen que una persona esté sujeta a cambios constantes, cambios que no se pueden describir con facilidad, y a fin de cuentas, creo que esto es lo que pretendía el autor escribiendo una novela como esta: capturar el espíritu indómito y confuso del que casi dejando la adolescencia, escucha como el tic tac del reloj se acelera empujándole hacia un mundo que le repugna, pero donde irremediablemente acabará ingresando.

Si Holden es la definición del confuso e inmaduro adolescente, su hermana Phoebe, para mí, es la definición de la niña avistada e inteligente, la variante que estabiliza un poco la vida del protagonista. No os cuento más, por si a alguien le da por leérselo.

Cuando me detengo en la obra de alguno de estos autores, controvertida, psicológica y “de culto” para cierta generación, me da por interesarme por la vida del autor. En este caso me ha sorprendido saber que Jerome David Salinger murió en 2010 por muerte natural (no sé por qué pero pensé que éste era otro de los que había elegido suicidio como mejor opción para dar punto y final a sus problemas). También he descubierto que El guardián entre el centeno fue un fenómeno generacional en el más amplio espectro, llegando a pasar por dos puntos extremos, y es que la obra fue tanto prohibida como estudiada en los institutos americanos. Otra peculiaridad es que entre los amantes del libro se encuentran Mark David Chapman, y Robert John Bardo, que por si lo desconocíais, son los asesinos de John Lennon y Rebecca Schaeffer.

Pero bueno, volviendo a temas más amables, diré que Salinger figura entre los títulos citados en la lista de los autores americanos más vendidos desde hace siglos.

Sinceramente pienso que no hay para tanto. No creo que este libro sea representativo ni una lectura para recomendar en el insti. Y no es porque no me haya gustado (¡ojo! que tampoco me apasiona!), no es porque me haya dejado tibia, es que Nueva York de los cincuenta poco tiene que ver con Valencia 2011, no sé si me explico jejej. Comprendo el boom en la época, pero ahora no sé si un adolescente se sentiría identificado con Holden, le daría una oportunidad, o desecharía el libro por ser tirando a cansino.

Recomendado para los curiosos que quieran conocer la literatura americana. Es siempre chulo tener un bagaje literario y ver qué se cocía por aquellos continentes en los cincuenta.

Absténganse quienes busquen una narración fluida, relajada y donde no te den ganas de collejear al autor por hacerte pensar que, realmente, la novela la escribe un chico de diecisiete años sin demasiada idea... Acabaréis odiando los “jos” y los “y todo eso” jajajaj.

Ahora sí, definitivamente me merezco algo de magia antes de sacar pecho y meterme con el siguiente “imprescindible”.

Saludos desde El estante!

Como siempre invito a que os acerquéis a dejarme vuestros comentarios. Además particularmente en esta obra, sería interesante que los compartiéramos.

Ale, ahora sí.


Besitos!


Ya voy Terry Prattchet!!! xD



Metafísica de los tubos. Amélie Nothomb


Metafísica de los tubos. Sí, ya lo sé, el libro no es uno de los que compraría por el nombre y tampoco por la portada (que en mi edición de Anagrama es bastante desacertada, por cierto), y sin embargo cuánto me han hablado de él e insistido en que es la mejor novela de Amélie Nothomb.

Bueno, pues la he leído en horas, y me sumo a los que aplauden a la autora por ella.

La novela trata de una niña que es consciente desde su nacimiento. Consciente y racional. Formula sus pensamientos inteligentes donde trata de entender el mundo que observa y descubre de modo poco común.

La protagonista de origen belga pero con nacionalidad japonesa (qué curiosamente parecida a la autora, por cierto), pasa sus dos primeros años de vida en un estado muy similar al coma, del que despierta súbitamente. Tendrá que ingeniárselas para no descubrir ante unos padres sorprendidos, su innegable capacidad para el lenguaje e incluso la lectura, por no hablar de otras habilidades que a lo largo de su segundo año de vida, hasta cumplir el tercero, harán que se sienta una diosa tal como se cree en la cultura japonesa de los niños de esa edad.

Amélie Nothomb tiene una forma de escribir única. Observando su trabajo uno se da cuenta de que en sus novelas, no sobra ni falta una sola frase. Todas ellas son importantes u están cargadas de planteamientos que en este caso son altamente filosóficos.

Hay partes donde me ha dado la risa al leer cómo percibe el mundo abstracto un ente inteligente de dos años, al que le fascinan y aterran cosas comunes, e incluso animales tan paradójicos como las carpas. Sí, tiene partes muy cómicas y otras muy duras, donde se hace patente el choque cultural entre una cultura como la nuestra y otra tan distinta como la japonesa.

Recomendación valiosa e interesante para todos los públicos. Dudo que a alguien no le guste este libro.

Me pregunto cuánto tiene de autobiográfico, de hecho, me lo he empezado a plantear en las primeras páginas.

El tema de los tubos no os lo cuento, aunque sí os digo que es cuanto menos curioso. Ya lo descubriréis.

Como siempre, invito a quien lo haya leído a que deje su impresión para, en labor de intercambio, ganemos conocimientos y comparemos los detalles que más nos hayan llamado la atención de la obra de esta japonesa que siempre (o casi siempre), posa con su particular sombrero.

Acabadas las lecturas por placer emprendo las de trabajo.

Gran saludo tropa!

martes, 27 de diciembre de 2011

El viejo y el mar. Ernest Hemingway

Vaya novelón, gentes.

Grande como pocas de las que he leído últimamente y escrita en muy breve espacio. No exagero, me ha llevado a penas dos horas leerla.

Ganadora en su momento de un premio Pulitzer, El viejo y el mar cuenta la historia de Santiago, que en el invierno de su vida continúa dedicándose a la profesión que le da sentido a su existencia: la pesca. Tras una época de mala racha se embarca, como cada mañana, en su bote con idea de pescar algo que le haga sobrevivir un día más. Su cuerpo gastado tiene que hacer ahora todo el trabajo ya que el chico que solía acompañarlo, es reubicado por sus padres en otro bote pesquero mucho más prometedor que el del anciano.

El quid de la cuestión comienza cuando el pescador se percata de que ha picado un pez grande en su caña, quizá el más grande de su vida, y mantiene durante tres días una lucha encarnizada con el animal, al que acabará por reconocer como a su propio hermano.

El diálogo interno de la novela es asombrosamente sencillo y al tiempo conmovedor. Éste, sumado al diálogo que sí fluye de labios del personaje (habla solo desde que el chico se marchó) cuando está en la mar, pone los pelos de punta.

Magnífico, en una palabra. Lógico que ganara semejante premio, pienso al repasarla mentalmente.

Hemingway describe a la perfección el ocaso del pescador y la pieza, hermanándolos hasta el punto en que llega un final a dentelladas, y lo puedes apreciar en ambos cuerpos.

Brutísima novela lineal de ciento diez páginas, que hubieran sido más si el amigo ese tan famoso del autor no le hubiera dicho que las primeras ciento cincuenta sobraban.

Me pregunto qué fue de ellas ¿arderían en alguna chimenea o servirían de barca a alguna sardina? Muy muy bueno. Bravo por la elección para el club de lectura, Ginés.

¡Abrazos mil, gentecilla!

Todo el mundo está en otro lugar. Antonio Orihuela


Tercera reseña poética en El estante.

Tendríais que haber visto la preparatoria que he llevado a cabo antes de abrir la obra de Antonio Orihuela. Sofá cómodo, pies en alto, bloquecito de notas a mano para señalar los poemas que más me han gustado, gafas en posición y mente abierta: lista para beber de la fuente de un magnífico poeta.

Como ya comenté en la reseña de Begoña Abad, tuve el placer de asistir a una lectura y presentación donde ambos, con sus respectivas obras, alternaban los turnos de palabra llevando al público en un barco de poesía del que nadie quería bajar. Pues bien, he de confesar que lo primero que hice al tener el poemario entre las manos fue buscar uno que leyó en la presentación. Hablaba sobre un perro y tenía un final precioso. No está en el libro, pero bueno, no pasa nada. Ahora sí, me pongo con el primero (con la primera parte, mejor dicho) y me gusta, aunque no logra despertar en mí la misma fascinación que en la presentación (será parecido a aquello de ver teatro en televisión, que está bien, pero no es lo mismo jejej). Continúo hasta echar el ancla al final de la segunda parte, esta vez llena de curiosidad y sorpresa. Sopresa por el contenido de la segunda, y curiosidad por saber qué me encontraré en la tercera. Al llegar la hemos liado, estoy perdida. No puedo dejar de leer, aunque me paro en alguno para volver a leerlo, como queriendo evitar que se me pase algún detalle por alto.

Lo mismo me ha ocurrido hasta llegar a la página 288, donde me sorprendo descubriendo que se ha acabado.

Creo que Preciosa y Enriquecedora, son las palabras que mejor definen la obra de este hombre. Recuerdo perfectamente que en la presentación alguien preguntó cómo definiría él su poesía, si era, a fin de cuentas, poesía social y el autor respondió: “es poesía, las etiquetas sólo sirven para que la gente con carrera nos clasifique”. Casi me levanté para aplaudir, la verdad. Ahora tras leer detenidamente su obra estoy más de acuerdo si cabe.


Cambiamos de tercio para ver un poco (y desde la inexperiencia) las cosillas que he detectado:

Hay algunos poemas que mantienen la repetición de párrafos completos o segmentos para aumentar el énfasis. A parte de eso y de alguno al que no llegué a pillarle el punto, podemos decir abiertamente que Antonio Orihuela en esta obra (no sé en el resto) tampoco tira de rima fácil, cosa que aplaudo desde lo profundo de mi corazoncito. Una de las características que considero más destacables de su obra es la capacidad de crear universos en unas pocas líneas. Tremendo, de verdad. Por todo esto, y cosas que seguro me dejo, es para mí un placer recomendaros su poemario con toda la confianza del mundo. Si os decidís a leerlo encontraréis sin duda grandes preguntas, grandes respuestas, vida y realidad, sentimientos... que creo, a fin de cuentas, es la esencia de la poesía. Os encantará, muchachada.

Os recomiendo especialmente:

-La página 135.

-Jesús y la amistad de oro.

-Máyá, la gran ilusión.

-Página 248.

No me mojo poniéndoos ninguno de los poemas porque es preferible evitar hostilidades editoriales y que me hagan pagar (literalmente) por ello.

En fin, creo que queda poco más a añadir, excepto un ambiguo “no queda sino batirse”. Voy a alzar mi espada de tinta contra el papel, que tengo la novela a medio escribir mirándome con ojos cucos.

Saludos para todos y gracias!

lunes, 26 de diciembre de 2011

La medida de mi madre. Begoña Abad


Hola a todos!

Reseña poética en El estante! En esta ocasión, y tal como su nombre indica, hablaré de Begoña Abad y su poemario La medida de mi madre.

Empezaré contándoos los antecedentes, y es que hace un par de meses estuve en una presentación y lectura que se organizó en Bibliocafé (Valencia) donde acudió Begoña junto a su compañero del momento, Antonio Orihuela. Juntos alternaron las lecturas produciendo un resultado que yo jamás había visto, y es que leyeron durante más de una hora haciéndose con el público y dejándonos con ganas de más. Pues bien, primero le ha tocado ser reseñada a ella (será porque su libro es más fino o porque he comenzado a leerlo a una hora poco prudencial, no lo sé), el caso es que se ha evaporado entre mis dedos. Y es ahora cuando, perpleja, abandono el libro y tomo el cuaderno, el momento de recordar las palabras de mi amigo Shirodani: “el problema de los libros de poesía es que se acaban muy pronto”. Pues sí Dani, estoy contigo.

La poesía cálida, cercana, doméstica, femenina y apasionada, se escapa entre los dedos tan rápido como llegó. Sin embargo, el poso que queda abruma. No todos los poemas han logrado arrancarme una emoción, desatar mis reflexiones o verme entre sus versos, pero los hay que sí, y hay unos cuantos, más que de los que pasaron sin pena ni gloria.

Este inofensivo librito azul esconde ternuras capitales y preguntas que, cuando uno deja de hacérselas, pierde el sueño.

Como podéis observar no soy un hacha reseñando poesía (no sé de estilos, no sé de métricas), pero puedo deciros que tras leer el prólogo de Antonio Orihuela ya sabía que el librito es más de lo que aparenta.

Descubrí complacida, al escucharle leer, que en sus poemas no hay lugar para las rimas fáciles que personalmente aborrezco, de ahí que esté reseñándolo.

He leído en la página seis que no se puede reproducir ni total (lógico), ni parcialmente (eso no tanto) la obra sin el permiso de la editorial, así que como imagino que tampoco podrá hacerse si tras publicar la reseña les envío un enlace (porque si lo hago al revés es posible que no la publique nunca*), me quedo con las ganas de enseñaros un pedacito de su obra, aunque bueno, en realidad son tres los poemas que más me han gustado, a saber:

-Contemplación.

-Uno sin título que aparece en la página 32

-Otro sin título de la página 71.

Aunque hay otro, otro que me encanta, y este viene en la solapa del libro. Se llama La medida de mi madre, y es el que le da nombre al poemario.

Si tenéis la oportunidad, os recomiendo encarecidamente que le echéis un ojo.

Muchas gracias por el descubrimiento, Dani.


Tiembla Antonio Orihuela, que con mi estilazo reseñando poesía, tú serás el siguiente xDDD


¡Gracias a todos!



*No sé cómo trabaja la editorial Olifante, conste. El comentario lo hago basándome en la nefasta experiencia editorial que he tenido estos últimos meses con unas cuantas, donde puedes esperar meses a que alguien te responda a un correo. En fin, triste pero cierto.

El árbol de la ciencia. Pío Baroja



Bueno gentes, acabo de leer El árbol de la ciencia de Pío Baroja, recomendación de mi profesor de novela. Me siento ligeramente defraudada por el final de la obra, no por ella en sí. Tras doscientas cincuenta páginas cargadas de sentido filosófico del todo, de la nada, de la sociedad y un largo etcétera, he llegado al punto que temí se repitiera tras leer Zalacaín el aventurero. Final rápido, fácil y sin sentido. Poco propio y precipitado. Se quita el problema de en medio y tan agusto, hoygan! XD

No estáis detectando una hostilidad gratuita (los que habéis leído mis reseñas ya sabéis que no soy así). El escritor nos narra la vida de Andrés Hurtado, un chico que comienza la carrera de medicina en el Madrid de principios de siglo y que, progresivamente, se va dando cuenta de que las cosas no son como su juicio (y el de Kant) dicta.

Leyendo este libro pasearéis con el personaje por deferentes paisajes españoles. Seréis testigos de sus crisis de fe y de la lucha que mantiene consigo mismo por continuar en el mundo y habitarlo del modo que considera más digno.

Habrá momentos en que os identifiquéis con el protagonista, e incluso le tengáis cierta simpatía al ser conscientes de que las observaciones que hace en su principio de siglo, no difieren mucho de las que se podrían hacer en 2011.

En general comprendo el alto peso que la obra tiene en sus escasas páginas. Entiendo el por qué de la recomendación de mi profesor, pero me encabrona el tizne trágico que envuelve a la obra, y el final ya... bueno, La Bomba.

Está hiper recomendada para todo el mundo, pero especialmente para los que tengáis un gustillo/inclinación particular por la filosofía. Absténganse gentes de ideas grises, o que se encuentren en momentos delicados de crisis de fe, porque para estos puede resultar realmente deprimente.

Para mí ha sido un descubrimiento y una herramienta utilísima a la hora de documentarme para mi novela. Acostumbro a señalar con notas aquellas ideas interesantes, datos curiosos o desconocidos, y éste Árbol de la ciencia es un filón, la verdad.

En definitiva, le doy el visto bueno y la reconozco como una novela de culto con todo lo que ello implica. Eso sí, como en el siguiente libro que lea me encuentre con un autor a lo Baroja, Grandes, Moix o Martin, que le de por &/%%$·=?¿?%%!! una historia de esta manera, os juro que dejo la filosofía y me pongo a leer mortadelos.

Ale, con Dios, señor@s (sí, Señoros y Señoras xD).

lunes, 12 de diciembre de 2011

Exquisita tortura de Ginés Vera



Nueva obra de este increíble escritor.

No os perdáis esta recopilación de relatos que el autor ha publicado en los periódicos valencianos donde colabora desde hace más de dos años, y que ahora reúne para dejárnoslos al alcance de la mano, cómodamente y de modo gratuito.
No tengo más que palabras de emoción ante el nacimiento de éste, su tercer hijo, que llega tras la publicación de Cuentagotas relatos express y El hechizo de la mujer dragón.

Dividida en dos partes, esta obra ha sido diseñada para llevar al lector de la sorpresa e incluso inquietud, a la sonrisa cómplice y excitación siempre, siempre creando una atmósfera que le distingue de cualquier otro escritor. Siempre único.

Relatos... Historias que en un pequeño espacio condensan mundos que Ginés, El Eterno Escritor, maneja a la perfección.

Os recomiendo encarecidamente echarle un ojo a su Exquisita tortura.

Gracias por todo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cuento número 33. La secta de la lechuga



-Esto debe ser azafrán.

-¡Qué azafrán ni qué mi madre! ¡Esto es colorante! Con el precio que tiene el azafrán hoy día, ¿crees que va a comprarlo una tienda de comidas preparadas?

-Sí, bueno... Puede que tengas razón, aunque hay otros métodos para...

-No puede, la tengo. Arroces de pésima calidad, carnes que... no quiero ni imaginar dónde estuvieron los animales antes de acabar en esta paella, las verduras pasadas... ¿Y tú piensas que para hacer esto usan azafrán de verdad? Eres muy ingenuo.

-Ya vale ¿no? Hablas como si fueras tú quien lleva la mercancía del campo a la tienda. ¿Sabes que hay cultivos ecológicos, no?

-Claro, lo que nos faltaba. Si ya la cosa está cara de por sí, págale una leña más al hippie de turno para que siga durmiendo en la huerta. Yo no me fío del cultivo ecológico.

-¿Que duermen en la huerta? Mmm... creo que tienes un concepto equivocado. Que sea ecológico no quiere decir que no esté controlado por profesionales, de hecho, es el cultivo que más lo está.

-Nada, nada. A mí dame bandejas con los alimentos bien separados y conservados en sus plásticos. Así, sin gérmenes, es como se come sano.

-¿Por qué entonces se pone verde la carne estando dos días en la nevera? ¿Eso pasaba en casa de tus abuelos cuando eras pequeño? Sólo tienes que fijarte en un pollo de corral y en uno de criadero... ¿Nunca has notado diferencias?

-Sí, pero eso no tiene nada que ver. Hablamos de cómo se conservan los alimentos, no de cómo se crían los animales.

-Claro, no hablamos de hormonas para cebarlos, ni del agua misteriosa que se acumula en las sartenes cuando cocinas carne. Sigo pensando que no sabes cuál es la diferencia.

-A mí no me marees. No trates de evangelizarme porque te hayas hecho vegetariano. ¡Que vaya tontería, por cierto! Si alguien ahí arriba quisiera que sólo nos alimentáramos de hierbajos, no nos habría enseñado lo que es la carne.

-¿Vegetariano? ¿Recuerdas que ayer comí pescado?

-Claro, por eso me parece una tontería que de pronto me eches el sermón. ¿Qué pasa, sólo ahora te dan pena los animalitos? ¿Y qué pasa con los que comiste antes? ¿Vas a vomitarlos?

-No se puede ser más soez...

-No te pongas digno...

-Mira, para empezar no soy vegetariano, simplemente como poca carne, y cuando la como pretendo que haya sido tratada con la menor mierda posible. Lo mismo me pasa con las verduras y el agua, si te sirve de consuelo. Si quieres seguir creyéndote que los super e hiper son majos y dejan de regalar las bolsas para cuidar el planeta créetelo, pero piensa por qué, como bien dices, los alimentos frescos y congelados siguen vendiéndose en bandejas de plástico, la leche no se da en botella de cristal, ni tampoco el agua. Se usa el aluminio en los refrescos siendo que se trata de un material carísimo y se embolsa el pan en plástico.

-Pues porque las marcas eligen y el hiper si quiere venderlas tiene que ajustarse a lo que ellos digan.

-No es así. Resulta que si los distribuidores se unen y piden a los fabricantes que cambien el envase, les obligan a cambiarlo, porque si no lo hacen dejan de vender su marca. ¿Pero sabes por qué no ocurre eso? Porque les sale más caro, y si les sale más caro no venden.

-Claro, y volvemos al principio; no está el consumidor como para gastarse los cuartos en cosas innecesarias.

-Mira, tienes razón. Tu sigue comprando en grandes cantidades, en bandeja, compra lo que ellos quieran venderte. Yo seguiré yendo a la frutería, carnicería y comeré tofu cuando me apetezca. Así todos contentos con nuestra cesta de la compra.

-Pues sí, ya te digo que el problema de los vegetarianos es que intentáis evangelizarnos a todos. Y eso me cabrea. Yo sé perfectamente qué hacer y dónde comprar para comer sano y ahorrar dinero. Deberías pararte a pensarlo.

-No, no te preocupes, no tengo remedio. Seguiré creyendo que a las grandes superficies las mueve el dinero y se la pela la salud del consumidor, aunque le metan danacoles por los ojos. Pero ya sabes, es que yo soy de la secta de la lechuga y además algo rarito.



Dedicado a toda esa gente que cada vez siente más asco al ver lo que algunas tiendas tienen el valor de poner a la venta.


Mimi Alonso

domingo, 4 de diciembre de 2011

Este fin de semana...

Factores ajenos se han puesto de acuerdo para que (exceptuando la noche del sábado) el resumen del finde sea este:


No es justo, jope... ¿¡otra vez tú por aquí y te tengo que soportar como una campeona cuando me está apeteciendo ser una princesa y dejarme querer!?


Me siento realmente mal en lo físico y lo anímico. Quiero mimos, pelis de Disney y chocolate en vena.

Además...



Tengo frío, y ganas 0 de hacer nada.


Pese a la cara de pena que he tratado de imitar a la perfección, no ha colado, así que, en fin... No ha quedado otra que enfrentarse a la realidad hijoputesca a pelo, y darme cuenta, más a ciencia cierta que nunca de que: el mundo da asco y ser mujer es una mierda.

(En tres o cuatro días se me habrá pasado, que no cunda el pánico xDDD)

Espero que hayáis disfrutado del finde, muchachada (yo he dedicado demasiado tiempo a pensar y me he dado cuenta de que he estado haciendo el gilipollas y, por ende, perdiendo el puto día en gilipolleces). Los que tengáis puente, disfrutad de las mini vacaciones, que tan bien sientan. Nosotros, los mamones, pobres y desgraciados que no tenemos puente, nos acordaremos de vosotros y de vuestro espíritu cuando, desde nuestros puestos de trabajo (a los que no acudirá ni un jodido cliente porque estarán de puente, como es lógico), nos caguemos en nuestros jefes.

Ale.

/CLAP

Si yo no me quiero, me comprendo y me mimo ¿quién lo va a hacer?

xD