lunes, 26 de diciembre de 2011

El árbol de la ciencia. Pío Baroja



Bueno gentes, acabo de leer El árbol de la ciencia de Pío Baroja, recomendación de mi profesor de novela. Me siento ligeramente defraudada por el final de la obra, no por ella en sí. Tras doscientas cincuenta páginas cargadas de sentido filosófico del todo, de la nada, de la sociedad y un largo etcétera, he llegado al punto que temí se repitiera tras leer Zalacaín el aventurero. Final rápido, fácil y sin sentido. Poco propio y precipitado. Se quita el problema de en medio y tan agusto, hoygan! XD

No estáis detectando una hostilidad gratuita (los que habéis leído mis reseñas ya sabéis que no soy así). El escritor nos narra la vida de Andrés Hurtado, un chico que comienza la carrera de medicina en el Madrid de principios de siglo y que, progresivamente, se va dando cuenta de que las cosas no son como su juicio (y el de Kant) dicta.

Leyendo este libro pasearéis con el personaje por deferentes paisajes españoles. Seréis testigos de sus crisis de fe y de la lucha que mantiene consigo mismo por continuar en el mundo y habitarlo del modo que considera más digno.

Habrá momentos en que os identifiquéis con el protagonista, e incluso le tengáis cierta simpatía al ser conscientes de que las observaciones que hace en su principio de siglo, no difieren mucho de las que se podrían hacer en 2011.

En general comprendo el alto peso que la obra tiene en sus escasas páginas. Entiendo el por qué de la recomendación de mi profesor, pero me encabrona el tizne trágico que envuelve a la obra, y el final ya... bueno, La Bomba.

Está hiper recomendada para todo el mundo, pero especialmente para los que tengáis un gustillo/inclinación particular por la filosofía. Absténganse gentes de ideas grises, o que se encuentren en momentos delicados de crisis de fe, porque para estos puede resultar realmente deprimente.

Para mí ha sido un descubrimiento y una herramienta utilísima a la hora de documentarme para mi novela. Acostumbro a señalar con notas aquellas ideas interesantes, datos curiosos o desconocidos, y éste Árbol de la ciencia es un filón, la verdad.

En definitiva, le doy el visto bueno y la reconozco como una novela de culto con todo lo que ello implica. Eso sí, como en el siguiente libro que lea me encuentre con un autor a lo Baroja, Grandes, Moix o Martin, que le de por &/%%$·=?¿?%%!! una historia de esta manera, os juro que dejo la filosofía y me pongo a leer mortadelos.

Ale, con Dios, señor@s (sí, Señoros y Señoras xD).

2 comentarios:

Ginés Vera dijo...

No he tenido el placer de leer este libro, lo más filosófico tras dejar el bachillerato (y excepción particularísima del afamado Tus zonas erróneas) es el del "Menos Prozac..."
Tal como lo pintas no sé si acercarme ahora a la biblioteca a por este árbol, no sea que se me enrede con su oscura raíz final. Si te sirvió para tu novela creo debe ser justamente considerado. Un saludo indirecto a tu profe de novela.
Otro cordial para tí.

Pandora_cc dijo...

Hombre.. es una experiencia, ya te digo. Yo sí te lo recomiendo, pero eso sí, como digo en la reseña, no esperes un final justo ni feliz. Es un final fácil.
Ya me cuentas ;)