martes, 27 de diciembre de 2011

Todo el mundo está en otro lugar. Antonio Orihuela


Tercera reseña poética en El estante.

Tendríais que haber visto la preparatoria que he llevado a cabo antes de abrir la obra de Antonio Orihuela. Sofá cómodo, pies en alto, bloquecito de notas a mano para señalar los poemas que más me han gustado, gafas en posición y mente abierta: lista para beber de la fuente de un magnífico poeta.

Como ya comenté en la reseña de Begoña Abad, tuve el placer de asistir a una lectura y presentación donde ambos, con sus respectivas obras, alternaban los turnos de palabra llevando al público en un barco de poesía del que nadie quería bajar. Pues bien, he de confesar que lo primero que hice al tener el poemario entre las manos fue buscar uno que leyó en la presentación. Hablaba sobre un perro y tenía un final precioso. No está en el libro, pero bueno, no pasa nada. Ahora sí, me pongo con el primero (con la primera parte, mejor dicho) y me gusta, aunque no logra despertar en mí la misma fascinación que en la presentación (será parecido a aquello de ver teatro en televisión, que está bien, pero no es lo mismo jejej). Continúo hasta echar el ancla al final de la segunda parte, esta vez llena de curiosidad y sorpresa. Sopresa por el contenido de la segunda, y curiosidad por saber qué me encontraré en la tercera. Al llegar la hemos liado, estoy perdida. No puedo dejar de leer, aunque me paro en alguno para volver a leerlo, como queriendo evitar que se me pase algún detalle por alto.

Lo mismo me ha ocurrido hasta llegar a la página 288, donde me sorprendo descubriendo que se ha acabado.

Creo que Preciosa y Enriquecedora, son las palabras que mejor definen la obra de este hombre. Recuerdo perfectamente que en la presentación alguien preguntó cómo definiría él su poesía, si era, a fin de cuentas, poesía social y el autor respondió: “es poesía, las etiquetas sólo sirven para que la gente con carrera nos clasifique”. Casi me levanté para aplaudir, la verdad. Ahora tras leer detenidamente su obra estoy más de acuerdo si cabe.


Cambiamos de tercio para ver un poco (y desde la inexperiencia) las cosillas que he detectado:

Hay algunos poemas que mantienen la repetición de párrafos completos o segmentos para aumentar el énfasis. A parte de eso y de alguno al que no llegué a pillarle el punto, podemos decir abiertamente que Antonio Orihuela en esta obra (no sé en el resto) tampoco tira de rima fácil, cosa que aplaudo desde lo profundo de mi corazoncito. Una de las características que considero más destacables de su obra es la capacidad de crear universos en unas pocas líneas. Tremendo, de verdad. Por todo esto, y cosas que seguro me dejo, es para mí un placer recomendaros su poemario con toda la confianza del mundo. Si os decidís a leerlo encontraréis sin duda grandes preguntas, grandes respuestas, vida y realidad, sentimientos... que creo, a fin de cuentas, es la esencia de la poesía. Os encantará, muchachada.

Os recomiendo especialmente:

-La página 135.

-Jesús y la amistad de oro.

-Máyá, la gran ilusión.

-Página 248.

No me mojo poniéndoos ninguno de los poemas porque es preferible evitar hostilidades editoriales y que me hagan pagar (literalmente) por ello.

En fin, creo que queda poco más a añadir, excepto un ambiguo “no queda sino batirse”. Voy a alzar mi espada de tinta contra el papel, que tengo la novela a medio escribir mirándome con ojos cucos.

Saludos para todos y gracias!

4 comentarios:

Ginés Vera dijo...

Nuevamente he de decir que sí, que también coincidí en la presentación-lectura de los poemas de Antonio Orihuela y Begoña Abad. Y en esas coincidencias creo que también es el "directo", la voz del autor elevando la poesía a la categoría de arte, lo que se gana acudiendo a las presentaciones. Leer poesía a veces exige escuchar poesía...leerla en voz alta, a uno mismo (a falta del autor).
"Hay perros que nacen perros y mueren persona". Creo que era algo así, de otro modo pido encarecidamente perdón aquí y ahora.
Enhorabuena al poeta, a los versos que se hacen poema.
Enhorabuena por tus reseñas poéticas, Pandora.
Un saludo.

Pandora_cc dijo...

Grande Antonio Orihuela!
Creo que sí, creo que así terminaba el poema (sácanos de dudas Antonio! ejem ejem... huy qué tos me ha dado jejej).
Coincido contigo del todo, hay versos que son ellos solos poemas. Genial.
Muchas gracias por felicitarme, Ginés. Se hace lo que se puede ;)
Un abrazo!!

ANTONIO ORIHUELA dijo...

Gracias, gracias por tus palabras tan cariñosas, aquí tienes el poema para que lo subas al blog. Y el libro completo donde puedes descargarlo, también si quieres copiar esos poemas que te han gustado están a tu disposición, tienes todos mis parabienes para que los difundas en tu blog. Besos!!



Me preparé un bocadillo de jamón york.
Abrí el pan
y fui quitándole al jamón cocido
ese filo
que me han dicho
que no se come.
Miré las raspas de gelatina
y concebí el débil fantasma de mi perro,
de cómo él se lo habría comido en un instante
y de cómo me miraría con ojos agradecidos,
pidiendo más. .
Me invadió luego la tristeza.
Me sentí absolutamente desolado,
perdido al pensar
que hay perros que nacen perros
y mueren personas.


En: Piedra, corazón del mundo.

www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/orihue/piedra.pdf

Pandora_cc dijo...

Hola Antonio!
Muchas gracias por venir a visitar El estante y traerte este fantástico regalo. Me encantaron tus poemas, y este me gustó especialmente. Me tocó la fibra haciendo que se me escapara una lagrimilla traicionera.
Muy grande.
Tomo nota del enlace, de hecho, voy a colocarlo en la sección "Os propongo" del blog. Por supuesto también lo leeré y reseñaré más adelante.
¿Te apetece una entrevista, Antonio? Jejeje

Un abrazo y muchísimas gracias por todo.