miércoles, 18 de enero de 2012

Tiempo de arena. Inma Chacón


Hay una cosa que odio: arrastrar asuntos pendientes de un año a otro. Y hacerlo no por falta de tiempo (que también) sino por dejadez.

Esta primera reseña del año es para el finalista del Premio Planeta Tiempo de Arena, de Inma Chacón. Y aunque me notéis un poco mosca no os confundáis, no estoy mosca por el libro, sino por haber tardado tanto en descubrir que es un libro al que hay que llamarle de Usted.

Esta historia arranca con la muerte de Xisca, sobrina de Alejandra y Munda, e hija de Mariana (brujaaaaa!!! huy... qué tos...) se convierte en un ejemplo a aplaudir de novela histórica, pero que al tiempo, podría pasar perfectamente por contemporánea. Las tías de Xisca escuchan de sus labios moribundos una última voluntad que tiene que ver con encontrar a los hijos que supuestamente tuvo. Y digo supuestamente porque hasta ese mismo momento nadie tenía conocimiento de ello, y por supuesto, tampoco nadie tiene noticias.

Mediante saltos en el tiempo, conseguimos conocer la historia de estas tres hermanas y su sobrina, todas componentes de una aristocrática familia ubicada en Toledo. Todas luchando, a su modo, por hacer lo correcto aunque eso implique encubrir crímenes, aguardar por el ser amado durante largos años, injusticias, violaciones, maltratos psicológicos o miradas desdeñosas por pretender permanecer íntegras rompiendo las normas de una sociedad machista, construida para que la mujer sea un adorno más en la opulencia del vestido masculino.

El final es uno de esos que se catalogan como bonitos, aunque a mi entender, Muy Injustos. Me hubiera gustado que en esa ceremonia estuvieran juntas todas las mujeres que siempre vistieron de blanco, y sin embargo, pese a la rabia que da la ausencia y todo lo demás, es un final perfecto para este finalista del Premio Planeta 2011 que, si no os habéis leído, os recomiendo encarecidamente.

No dejéis de seguir los pasos que estas hermanas daban en una España que ya parece muy lejana, pero que en realidad, no lo está tanto. No dejéis de sumergiros en palacios y ciudades vistas con la mirada de antaño. No dejéis de ver cómo el tiempo, que entonces era como la arena, va cayendo despacio mientras las personas viven frenéticamente su vida tal y como lo desean, porque sólo tienen una.

Muy recomendadísimo, estantianos.

Excelente obra en la que, por mucho que le pese a Fernando Sabater, también aparecen catedrales.


Abrazos.


3 comentarios:

Ismael Pérez de Pedro dijo...

daremos buena cuenta, gracias por tener un blog tan interesante, salud

Ginés Vera dijo...

Hola, me apunto la novela para mi lista de 2012. Confío en que esté en las bibliotecas o alguien me la deje porque si gasto más dinero en libros voy a pedir subvención a la SGAE.¿?. Gracias por la recomendación y disculpa mi gigantesca ignorancia respecto a lo de Fernando Sabater, ¿de qué va lo de las catedrales?
Un saludo.

Pandora_cc dijo...

Ismael: Hola! Me alegro mil. Vale la pena tenerlo en la lista de aptos jejej. Un abrazo!

Ginés: Yo te lo dejo, no te preocupes ;). Cuando Fernando Sabater ganó el Premio Planeta, clamó a los cuatro vientos que su novela era una de las pocas donde no salía ni una catedral ni media, como si ellas desprestigiaran las obras... En fin, algo tenía que decir el buen hombre. Un abrazo!