lunes, 11 de febrero de 2013

Cuento número 45. El aldabón

Foto Flirck galería de Raddle



El aldabón de la vieja casa encantada era el complemento perfecto para la suya, casa también, pero ésta rural. Lo había encontrado en Ebay, fue caro, pero en cuanto supo que era la única pieza que resistió la demolición del mítico lugar, tuvo que comprarlo y colgarlo en su puerta.
Dos días tras la inauguración, recibió por correo electrónico la primera propuesta de evento junto a una transferencia cuantiosa: se trataba de una boda, además sus clientes eran personas formales, no podía empezar el negocio con mejor pie.
Esa mañana, cuando debían llegar los primeros invitados y la pareja, él atendía los últimos detalles. Mientras apresurado, sacaba brillo al aldabón, escuchó aproximarse un coche. Acto seguido cerró la puerta y corrió para que sus clientes le encontraran perfectamente ubicado en recepción.
Los vio bajar del vehículo, sacar las maletas. Eran los novios, enamorados y nerviosos. Llamaron, fue a abrirles, pero cuando movió la puerta encontró que se habían esfumado. En el suelo, entre un lío de bultos y ropas, había dos pequeños seres arrugados, uno de ellos le miraba con curiosidad.
–Uff… Qué poco me gusta adoptar la forma humana –se quejó la que debía ser la novia intentando salir de un jersey escotado.
–Perdone señor ¿es ésta la nueva casa mágica?
Impresionado, sólo pudo negar con la cabeza.
–¡Pues claro que es aquí, Stwimckle! ¿No ves el aldabón o qué?



Mimi Alonso

2 comentarios:

Ginés Vera dijo...

Tendrás que darme la dirección de esa casa... también me cuesta mantener todo el tiempo mi 'apariencia humana'... a los que escribimos siempre nos tachan de bchitos raros. Enhorabuena por el microrrelato.

Mimi Alonso dijo...

No lo dudo xDDDDD
Saludos!