martes, 26 de marzo de 2013

Cuento número 48. A.H.C.M.*



¿Yo? Yo le conocí porque chocamos en una esquina. Claro, me costó creerlo, pese a lo que había visto en el cine o leído por ahí, no parecía nadie extraño. Era atractivo, eso sí, vestía traje, llevaba gemelos ¡nunca había hablado con un hombre que usara gemelos! Me preguntó algo con voz empalagosa, como si acabara de comer algodón de azúcar, no recuerdo ahora mismo,  pero os puedo decir que después, cuando fuimos a tomar algo, fue de lo más educado aunque no bebiera. En casa también: sentí caer la ropa suavemente, era como si pidiera permiso para profanarme. No riais no, me profanó a base de bien: boca arriba, boca abajo, de lado… bueno, ¿qué os voy a contar? Son todo ansia. La noche siguiente, más relajado, volvió para decirme qué pasaría a continuación; muchos humanos no tienen el detalle.
¿El embarazo? Lo llevo bien. Nuestra criatura es violenta, pero se calma cuando siente próximo a su  padre. A mí me pasa algo parecido, le echo en falta constantemente… Es lo único malo de casarse con uno, que te quedas soltera durante el día. 
*(Asociación de Humanas Casadas con Monstruos)


Mimi

jueves, 21 de marzo de 2013

Entrevista en Maleta de libros


Hola guapuras!
Me han entrevistado a traición en el blog Maleta de libros  (clica sobre el nombre para verla, wiiiii)  y he de decir que me han hecho pocas entrevistas, pero entre todas, esta es una de las que más me han gustado.
Creo que ya os había hablado de Maleta de libros (me da que sí) pero si no lo recordáis, o a modo descubrimiento para los nuevos seguidores, os diré que Maleta de libros es un sitio de reseñas y entrevistas literarias muy molonas. Las reseñas se salen ¿por qué? Pues porque los colaboradores de este blog son gentes muy puestas en el asunto. De las entrevistas os diré que podréis perderos tranquilamente buceando entre las preguntas y respuestas de gentes dedicadas a la literatura en un amplio abanico. En este blog vais a poder encontrar entrevistas sencillas de gente que empieza, como yo, pero también otras a celebrities del asunto (hablamos de Care Santos, Santiago Eiximeno, Manel Gimeno, Rayco cruz...). Vamos, que no tiene desperdicio y sí: ya me callo xDDDDDDD
Gracias estantianos, sois amor (silencioso, pero amor igualmente).   


Valeeee me parto xDDDDDDDDDDDDD
Se me ha ocurrido entrar a google para buscar una imagen que acompañe a este texto. Escribo en la barra de búsquedas "entrevista" pulso intro y me parto. ¿Habéis visto lo naturales que son esas fotos? OMG!!! Mirad miraaaad, insensatos!!! xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Fanfic: El reTHORno de Loki


CAPÍTULO 5

Tuvo pesadillas. Ese fue el motivo por el que al despertar, todavía en la cama, decidiera sacarlo de casa. La idea de estar rodeada de gente y con él, resultaba mucho más seductora que pasar otro día de encierro.
Bajó las escaleras clavando cada tacón en los peldaños, después se aproximó al sofá donde dormía.
–Buenos días –pero él no se movió–. William… Buenos días –repitió con más énfasis. Para su consternación, continuó sin dar resultado.
Alex acarició levemente su hombro.
–¿Qué? ¿Qué ocurre?
–Buenos días Will.
–Buenos días –respondió incorporándose con pesadez–. ¿Ya se te ha pasado?
–¿El qué?
–Lo que quiera que te ocurría.
–No me ocurría nada, es que necesitaba tiempo para mí –repuso Alex a la defensiva. Will tenía la habilidad de incomodarla incluso recién amanecido–. Puedes darte una ducha si quieres, vamos a salir.
No hizo falta añadir mucho más; le había bajado un par de tejanos, una camisa de felpa y el abrigo tipo tweed que regaló al ingrato de su exnovio, también ropa interior limpia.
Para sorpresa de Alex, antes de lo previsto William salía de la ducha con el cabello humedecido, peinado hacia atrás. No pudo evitar fijarse en sus ojos, brillando como si todo el agua de la ducha les hubiera aliviado de una neblina impertinente que empañaba su belleza. 


La intención de Alex era pasear, simple, y que les diera un poco de aire mientras tomaban el desayuno. Había muchos lugares donde perderse en Oregón, de modo que  con diligencia, encabezó la marcha hasta la zona donde más gente podría encontrar un domingo a las diez de la mañana: el lago helado. Era un lago como tal, helado como tal, pero con las instalaciones propias de una auténtica pista de patinaje. Una caseta tenía patines de préstamo, en otra se encontraban los urinarios portátiles, había otra dedicada a la enfermería, y otra donde se vendía comida basura.  Allí, cada domingo que traía el invierno, un centenar de patinadores disfrutaban sobre el hielo.
–¿Qué quieres tomar?
–La delicia amarilla.
–No, William: no se desayuna mostaza –dijo como si hablara a un niño. Loki apenas le prestó atención, estaba demasiado absorto por los humanos que se deslizaban en la pista llevando cuchillas en los pies.
–Entonces lo que quieras.
Parecía fascinado por lo que ocurría sobre el hielo, pensó Alex viéndole sujetar la caja de tres donuts sin probar bocado. ¿Qué estaría pasando en su cabeza? ¿Recordaría algo? Quizá le gustara patinar, quizá lo habría hecho habitualmente acompañando a su pareja, quizá…
–¿Por qué no lo hacemos?
–¿El qué? –preguntó ella con una sonrisa tensa. Tenía que trabajar aquella faceta suya, pensó, no podía estar siempre a la defensiva.
–Eso –dijo Loki señalando a la pista.
En Asgard no había placas de hielo, pero sí en su verdadero hogar y pese a ello nunca había visto a los habitantes de su planeta deslizarse tan grácilmente como lo hacían los humanos. Estaba desando probarlo, tenía que ponerse las cuchillas y recorrer el hielo como si volara, malearlo, integrarlo en sí mismo y ser amo de aquel elemento congelado que tanto se había resistido al cambio.
–Puedes hacerte daño –no quería desanimarlo, pero consideró una irresponsabilidad consentir que una persona con un reciente, e importante, golpe en la cabeza, se pusiera unos patines exponiéndose a recibir otro–. Es peligroso.
–No me haré daño: quiero hacerlo.
–Will… Si te caes quizá…
–Estoy bien –dijo mostrándole una leve sonrisa–. ¿Vendrás conmigo?
–Yo patino fatal.
–Ven, así me protegerás… –Loki acababa de descubrir cómo hacer chantaje emocional.
–De acuerdo –se rindió ella–, pero si acabas en el suelo no apoyes las manos, intenta caer siempre con el trasero, y por favor: no te golpees la cabeza.
Con más emoción de la que esperaba, Loki estuvo atento a todo el proceso: alquiler de patines, colocación de los mismos, primeros pasos… y todo lo hizo sin utilizar ninguna de las poderosas habilidades que poseía, intentando ser más humano que nunca. Mientras las cuchillas que llevaba en los pies acariciaban la pista comenzó a sentir algo que no esperaba, algo similar a cuando de niño, en Asgard, jugaba con Thor como si realmente fueran hermanos: Loki sonreía agarrando la mano de Alex, y lo hacía con ganas. Era como si sus pies no quisieran responder las órdenes que les daba, optando por una emocionante vida en la independencia. La humana le observaba sorprendida sin soltarle la mano, mientras él no podía dejar de reír yendo cada vez más deprisa, deslizándose sobre el hielo con emoción contenida.
–¿Te gusta? –preguntó ella también sonriendo.
–Me gusta mucho –dijo él tirando un poco más fuerte de su mano para aumentar la velocidad.
Pocos minutos después daba leves giros, más tarde soltó la mano de Alex para girar a toda velocidad, como si de una peonza se tratara, ante la fascinada mirada de la chica.
–Dios mío… –dijo atónita deteniéndose para observarlo junto al centenar de personas que también, atónitas, veían a un hombre en mitad del lago, dando saltos, quiebros y giros como un patinador profesional.
Estaba disfrutando tanto que Alex, silenciosa, abandonó la pista para descansar sin comunicárselo. Era obvio que no iba a caerse, no le hacía falta allí. Estaba sentada en un banco humedecido por la helada cuando alguien le toco el hombro:
–Cuánto tiempo sin verte.
–Jim… –ahora que estaba disfrutando, ahora que se había curado de todo lo que supuso romper con él, volvía a encontrarse con Jim y ojos castaños, su cabello claro, su sonrisa pálida. No podía creer que fuera a encontrarlo allí después de un año sin saber si respiraba o no.
Alex se levantó para enfrentarlo, no iba a permitir que la viera titubear ni un momento, eso era cosa de la otra Alex, la que consintió tantísimo lo que duró su relación.
–Te veo bien –dijo él pasándose una mano por el cabello–. Me dijeron que… bueno, que lo estabas  pasado mal.
–No sé quién te lo dijo, pero se equivocaba.  Estoy perfectamente.
–Estás a la defensiva, cariño, y sólo he venido a saludarte.
Loki la vio retirarse a los asientos y comprendió al instante: la resistencia humana no era como la suya, pero ahora hablaba con un hombre, estaba alterada, podía sentir desde allí la tensión en cada fibra de su cuerpo. ¿Quién era ese? ¿Por qué le producía aquella reacción?
–Te diría que fue un alivio desaparecer sin avisarte, pero no es verdad. Te he echado de menos más de lo que crees, sobre todo en… –Jim cerró la boca, Alex todavía no sabía por qué, pero el motivo estaba a su espalda. Loki se aproximaba, y con cada paso desentrañaba el misterio.
–¿Quién es? –preguntó asustando a Alex; dio un respingo sin saber qué contestar. Loki clavaba sus ojos en el desconocido, iban a pasar un buen rato escuchando todo lo que tenía que decir.
–… Sobre todo por la noche –continuó Jim–. Soy un bastardo, lo sé. Me gustaba utilizarte, me daba placer porque mi complejo de inferioridad es tan grande que no me siento bien si no humillo. Le estoy haciendo lo mismo a la chica que me tiro ahora. Le he dicho que estoy enamorado y me casaré con ella, pero voy a dejarla en cuanto consiga acostarme con su amiga. Soy más listo que todas vosotras juntas. Lo único que tendríais que hacer para hundirme es despreciarme, pero nunca lo hacéis aunque tú estuviste cerca, por eso me marché. Cuando alguien me desprecia siento lo débil que soy y entonces… ¿Qué?... ¿Por qué estoy diciendo todo esto?...  ¿Ese tío lleva mi abrigo?
–No es tu abrigo, es mío, y se lo he regalado –dijo ella meditando todo lo que acababa de escuchar–. ¿Sabes Jim? Me ha gustado hablar contigo porque sí, te desprecio, y no por lo que acabas de decir, es que ¿sabes? Yo tengo ese super poder.
Loki dejó escapar una sonrisa que se volvió carcajada cuando Alex, caminando delante de él y con decisión, dejó al boquiabierto Jim a su espalda, para pedir que le enseñara a patinar como había hecho hacía escasos momentos.


El atardecer les pilló por sorpresa de regreso a casa. El cuerpo de Alex estaba lleno de sentimientos enfrentados. Haber encontrado a Jim, que viera a William y empezara a decir todas esas cosas no fue lo mejor de la jornada; lo mejor fue disfrutar de un día como aquel con él, verlo divertirse sin rastro de inquietudes ni dobles intenciones, que la levantara en brazos haciéndola girar en la pista de hielo, cuando se acercaron tanto que pudo oler el aroma natural de su cuerpo, embriagador.
–¿Cómo te encuentras, estás mejor?
–¿Sabes? Podría acostumbrarme a esto –respondió ella sonriéndole.
Por supuesto que podría, William era encantador, desconcertante en ciertos aspectos y con esa facultad suya que la incomodaba porque parecía leerle la mente, pero aun así podía imaginarse despertando con él una la mañana, agarrando su mano, o preparándole donuts con mostaza para desayunar… Alex sonrió para sí. Era una locura, todo aquello era lo más raro que había vivido nunca, y lo peor era que tenía fecha de caducidad. Tarde o temprano William recuperaría la memoria, recordaría a la novia que seguro le esperaba en algún lugar, y saldría de su vida tras agradecerle todo lo cuanto hizo por él.
–¿Qué te inquieta? –preguntó Loki, que había estado atento a cada pensamiento de Alex.
–Nada –respondió ella sacando las llaves de casa. Se adelantaba para abrir cuando él le agarró la mano.
–Alex… –dijo antes de acariciar su mejilla para deslizarla por el cuello atrayéndola a su boca–, Alex… –repitió al sentir los brazos de la chica rodeándole.
Anclado a ella empujó la puerta para acceder al interior, entre lenguas viajeras y sensaciones que también eran nuevas para él.  


 Bueno bonicos, ya no queda na de Fanfic. Estáis silenciosos pero venís a leer, eso es buena señal...
Ale, ya me contaréis ^^




viernes, 15 de marzo de 2013

Novedades en el blog Sabor Euforia ^^

Hola a todos.

Estoy recogiendo las cositas que me vais mandando con emoción máxima. Me encanta recibir vuestras opiniones, fotos, comentarios, fanarts etc., y... bueno, he estado pensando que voy a ir colgándolas por aquí para disfrute de todos.
No voy a poder agradeceros el apoyo que le estáis dando a la novela y a ésta humilde escritorzuela.
Sois amor.

Hoy para estrenar sección, os dejo la foto que me ha enviado Dani (Tomahawk) del blog http://unpocodeinfo.blogspot.com.es/ (id, id y ved que es un sitio genial) con la novela.




¡¡Un abrazo enorme y mil gracias!!


Mimi

lunes, 11 de marzo de 2013

¡¡Crónicas del miedo!!



Bueeeno y el miércoles finalmente verá la luz la antología Crónicas del miedo. 
¿Qué es Crónicas del miedo? Pues un librito de relatos, un proyecto solidario donde hemos colaborado unos cuantos escritores (las ganancias obtenidas por la compra del libro están destinadas íntegramente a fines sociales a través del Colectivo Soterranya, un grupo de gente valenciana muy maja, que se ocupa entre otras cosas, de algo tan necesario como ayudar a otros que, por un motivo un otro, se han quedado sin techo). Os dejo el blog del colectivo por si queréis echarle un ojo: http://soterranya.blogspot.com.es/
La portada es cosa de la enorme Anaïs Galvez, que como veis ha vuelto a partir la pana con ese pedazo de arte que tiene.
Bueno, lo dicho, el miércoles es el gran día.
¡¡Gracias por pararos a leer esto!!

miércoles, 6 de marzo de 2013

Fanfic. El reTHORno de Loki


CAPÍTULO 4*





Llegada la noche Alex seguía en el dormitorio, bajo llave. Loki había pasado la jornada en silencio, un silencio que le permitió concentrarse, conocer el mundo interior de quien poblaba aquella pequeña y tranquila ciudad, observar por la ventana cómo el sol intentaba derretir la nieve, ver pájaros, algún perro, también vio un par de gatos: bostezó… Loki se aburría mientras la tozuda humana continuaba sin dar señal de vida. No emitía el más pequeño sonido, pensó cerca de las doce mirando desde el  pie de la escalera al piso superior. No había querido explorar la segunda planta, no estaba falto en modales y ya que deseaba no descubrir su tapadera, respetó la voluntad de la chica, y lo hizo a conciencia hasta el momento en que el tedio amenazaba con hacer estallar al dios de las travesuras.
Se transportó a su habitación, Alex dormía. La observaba en silencio, preguntándose a qué vino el encierro auto impuesto cuando ella empezó a moverse inquieta en la cama. Si quería que su tapadera funcionara debía abandonar el dormitorio en ese instante, pero algo le detuvo. No supo si fue sentirse divertido al fin, o que el pequeño camisón de la chica le resultaba la mar de interesante.
Tras bostezar, aún recostada, Alex se frotó un ojo. Loki supo que en cuanto levantara la cabeza y lo viera allí comenzaría a gritar, de modo que decidió internarse en su mente para ordenarle que no lo hiciera, que permaneciera tranquila. Aquella simple orden que habría funcionado con un sencillo animal de cualquier planeta, no funcionó con ella. En el momento en que Alex descubrió un intruso jugueteando en su cabeza se incorporó alarmada con ambas manos anchadas a las sábanas. William estaba allí, a sólo unos metros, observándola con un brillo en los ojos que la habría estremecido si pudiera, claro: ni siquiera conseguía separar los labios para gritar pidiendo ayuda.
–Túmbate, Alexya –ordenó Loki sin moverse un ápice.
El cuerpo de Alex obedeció, que no su mente, clamando por recuperar el control sobre sí misma. Arrastró las sábanas con ella hasta quedar cubierta poco más arriba de la cintura, mirando al techo.
–Eres demasiado frágil, sientes temor ahora –dijo tirando de la tela para dejarla expuesta ante él. No dejó de observar cómo los muslos de la chica quedaban al descubierto–. Y sin embargo te muestras digna. Sé qué pensamientos pasan por tu cabeza, sé que me agredirías si pudieras…
Y no se equivocaba. Alex siempre había tenido un mal pronto que salía a la luz cuando se sentía como en aquel momento: asaltada, humillada, indefensa.
–Pero no vas a moverte –terminó sentándose en la cama.
Alargó una mano para rozar el hombro de la chica que sentía su rabia en aumento. Deslizó suavemente los dedos por su antebrazo y después, según se inclinaba como si fuera a hablarle al oído, lo hizo también por su pierna. Alex sintió que se estremecía, y ésta vez el estremecimiento vergonzosamente no estaba despertando la rabia o el odio. El contacto de William le provocaba algo bien distinto.
–¿Por qué sois tan difíciles de derrotar, Alexya? –susurró junto a su cuello con aliento cálido–. ¿Eres consciente? Tan pusilánimes y letales… Tu raza es desconcertante –continuó Loki ascendiendo por su cadera, su vientre hasta quedar a sólo unos centímetros de sus pechos–. Me desconciertas –dijo con la mano puesta sobre uno de ellos.
Loki sintió placer al tocarla, jamás pensó que tal sensación le llegaría del contacto con un humano, pero mientras acariciaba su pezón sobre la ropa y lo notaba endurecer, se sentía inflamar por la necesidad más primaria de todas.
–Debería explorarte a conciencia, conocerte más allá de los límites naturales –comentó bajando el fino tirante que sujetaba el camisón para atrapar su pecho piel con piel–. Quizá murieras, pero ¿no habría valido la pena?
Intentó concentrarse en escucharla. Alex se encontraba presa en un barullo de sensaciones donde Loki podía perderse durante horas.
–¿Quieres que lo haga? –dijo antes de pasar su lengua asgardiana por el cuello y los labios de ella. Escuchó un gemido leve, acallado por la invisible mordaza–. Si lo deseas pídelo –ordenó–. Di que te posea –susurró Loki montando sobre ella para sujetarle ambas manos por encima de la cabeza–, habla Alexya, dímelo –rugió entonces mientras su inflamación encontraba el foco de calor nacido entre las piernas de la chica y ambos se hacían más irremediables.
La mordaza desapareció. Aquello que había comenzado como simple divertimento de Loki tomaba un ritmo que no quería controlar. Para eso se había quedado en la tierra, pensaba levemente agitado, para descubrir.
En cuanto se supo libre, braceó y por instinto quiso incorporarse, pero él no cedía un centímetro de espacio.
–¿Lo deseas? –preguntó él apretando su cadera contra el vientre de Alex en un movimiento de repetición constante–. ¿Lo deseas? –bramó exigente.
–Sí, pero...
–¿Cuánto lo deseas, Alexya? –sonrió lascivo.
Las piernas de Alex se abrieron, su espalda se arqueó para dejarle entrar tan profundo como gustara. Nunca había deseado tanto algo, y tampoco nunca se había sentido tan humillada.
–William, yo… –no la dejó terminar, Loki ya casi podía sentir el calor que experimentaría en el interior de la humana, podía imaginar el placer de ambos. Estaba convencido de que su cuerpo aguantaría pese a no ser asgardiano.
–No me llames William –ordenó él deshaciéndose de las ridículas ropas que llevaba.
–Will… No.
–¿No? –preguntó él boquiabierto. Apoyó las manos a ambos lados de su cabeza para estudiarla con atención, ella se ruborizaba incómoda por el escrutinio. Rápidamente supo que mentía.
–No –repitió intentando cerrar las piernas.
–Lo deseas, sé lo que estás pensando, puedo entrar y salir de tu cabeza tan fácilmente como pestañeo –gruñó molesto. Estaba sintiendo la furia del rechazo a la que tan acostumbrado  estaba. No pensó encontrarla de nuevo tan lejos de Asgard.
–Lo deseo, pero…
Gritó.
Loki entró en ella como sólo un dios podía hacerlo: furioso. Alex sintió que la recorría un dolor agudo y punzante, prolongado, tanto que perdió el conocimiento, sufriendo en su interior la ira de aquel desconocido…

No quería matarla, debería hacerlo, pero no lo haría: acabar con su vida sólo le traería problemas. Debía pensar fríamente, recobrar la compostura que con tanta facilidad había perdido. ¿Qué podía hacer a continuación? Se preguntó sentado junto a Alex, completamente desnudo. Por fortuna no tardó demasiado en dar respuesta a sus preguntas.

Alex se despertó con violencia, como el que sueña una terrible pesadilla. Eso había sido ¿no? Una pesadilla. Miró con ojos enloquecidos las cuatro paredes de su dormitorio: no había nadie allí. Se palpó los pechos, como si de ese modo pudiera corroborar que nadie la había asaltado a traición: no notó nada extraño. La puerta continuaba cerrada con pestillo ¡por supuesto!, pensó aliviada, sí que había sido una pesadilla… ¿Era ese el nombre adecuado para lo que había soñado? Sí, supuso que sí, aunque en cierto modo algo le decía que no.
Salió del dormitorio. Todavía era de noche, no entraba luz por las ventanas. Descendió las escaleras intentando ser lo más silenciosa posible. Desde allí podía verle, en el salón, prácticamente en la misma posición que le había dejado. Dormía… Eso también debía estar haciendo ella, pensó en silencio, volver a la cama e intentar recuperar el hilo de aquella “pesadilla”, donde William se colaba en su dormitorio para tener sexo salvaje. Todavía podía notar el incendio dentro, sobre todo al verlo ahí quieto, inocente, desvalido, desmemoriado, durmiendo tan tranquilo.
Había sido un gran sueño, pensó mofándose de sí misma y su subconsciente al regresar a la cama. Sólo podía reprocharle a Morfeo el recato mostrado a la hora de que todo se consumara. Al menos, reprochó, podía haberle dejado sentir a William abriéndose camino entre sus piernas. En ese caso le costaría menos conciliar el sueño de lo que le estaba costando entonces.


*Nota:
Este sí xDDDD. Resulta estantianos, que cuando subes una entrada a tu blog a las 3 y pico de la madrugada de un largo y duro día de curro, te equivocas y subes el borrador, en vez de la buena. Eeeeen fin. Mis disculpas a aquellos lectores que se hayan encontrado cosas super bien escritas como "plan" cuando quería decir "mal", comas fuera de sitio, "solo" así tal cual, sin acentos, y un largo etcétera jajajajaaj. 


martes, 5 de marzo de 2013

Ola ke ase ke sortea kosas


Buenas gentecilla.
Como ya sabéis con motivo del lanzamiento de mi novela Sabor Euforia, propuse un sorteo molón. ¿El premio? Una copia de la novela en digital y también una espléndida caja de bombones para ser devorada simultáneamente (esto es lo que dicen los médicos, conste xDDDD).
Bueno, pues el sorteo fue el viernes pasado y la ganadora Sandalwood Ki, una afortunada usuaria de Facebook que se apuntó molonamente.
Os dejo una foto de la caja de bombones (de la portada no, que ya os la sabéis) pa que veáis lo que os habéis perdido, chumachos xDDDDDDDD



No, es coña. El sorteo ha sido un éxito y yo no puedo estar más contenta con lo que está dando de sí Sabor Euforia.
Moláis mucho.
Gracias por vuestro apoyo.
¡¡¡¡UP UP UP UP UP UP!!!!

domingo, 3 de marzo de 2013

Cuento número 47. El gato en el tejado



Fuente: ni idea, no sé de dónde ha salido esta foto, pero me parece una pasada. Lo siento por no nombrar al autor, pero vamos, mis aplausos.



No tenía amigos ni familia allí, nadie a quien contarle que su matrimonio se hundía, que no podían tener hijos, que su marido no asumía su parte de culpa, que era desgraciada… Por eso, cuando el tejero escuchó sus inquietudes y desvelossubido como un gato al tejado, volvió a sentirse viva tras seis años de estéril matrimonio. Cada mañana esperaba su visita alegremente, ilusionada, hasta que consiguió reparar la fuga y la gota dejó de humedecer el techo del dormitorio: el gato se marchaba.
Ella también quería ser gata, escapar de allí, pero no reunió el coraje necesario para decírselo. Esperó en la bohardilla, al pie de la escalera con una cerveza fría en la mano para, poco después, despedirlo con la mirada gacha.
Seguía de espaldas a la puerta, llorando su cobardía, cuando escuchó un ronroneo al otro lado. Al abrir, el gato la empujó hasta el sofá dominado por la necesidad y el ansia, mientras ella clavaba, instintivamente,las garras en su espalda.