domingo, 3 de marzo de 2013

Cuento número 47. El gato en el tejado



Fuente: ni idea, no sé de dónde ha salido esta foto, pero me parece una pasada. Lo siento por no nombrar al autor, pero vamos, mis aplausos.



No tenía amigos ni familia allí, nadie a quien contarle que su matrimonio se hundía, que no podían tener hijos, que su marido no asumía su parte de culpa, que era desgraciada… Por eso, cuando el tejero escuchó sus inquietudes y desvelossubido como un gato al tejado, volvió a sentirse viva tras seis años de estéril matrimonio. Cada mañana esperaba su visita alegremente, ilusionada, hasta que consiguió reparar la fuga y la gota dejó de humedecer el techo del dormitorio: el gato se marchaba.
Ella también quería ser gata, escapar de allí, pero no reunió el coraje necesario para decírselo. Esperó en la bohardilla, al pie de la escalera con una cerveza fría en la mano para, poco después, despedirlo con la mirada gacha.
Seguía de espaldas a la puerta, llorando su cobardía, cuando escuchó un ronroneo al otro lado. Al abrir, el gato la empujó hasta el sofá dominado por la necesidad y el ansia, mientras ella clavaba, instintivamente,las garras en su espalda.

2 comentarios:

Ginés Vera dijo...

Grrrr.... quiero decir: miauuuu!!! Vaya relato. Esta gata es la que veo desde mi ventana, en la ventana de mi blog, la que un día de estos me dará una 'sorpresa'.
Excelente.
:-D

Mimi Alonso dijo...

Gracias mil, señor don docente. Sus sesiones hacen que los escritorzuelos creen cosas como estas ;)