martes, 26 de marzo de 2013

Cuento número 48. A.H.C.M.*



¿Yo? Yo le conocí porque chocamos en una esquina. Claro, me costó creerlo, pese a lo que había visto en el cine o leído por ahí, no parecía nadie extraño. Era atractivo, eso sí, vestía traje, llevaba gemelos ¡nunca había hablado con un hombre que usara gemelos! Me preguntó algo con voz empalagosa, como si acabara de comer algodón de azúcar, no recuerdo ahora mismo,  pero os puedo decir que después, cuando fuimos a tomar algo, fue de lo más educado aunque no bebiera. En casa también: sentí caer la ropa suavemente, era como si pidiera permiso para profanarme. No riais no, me profanó a base de bien: boca arriba, boca abajo, de lado… bueno, ¿qué os voy a contar? Son todo ansia. La noche siguiente, más relajado, volvió para decirme qué pasaría a continuación; muchos humanos no tienen el detalle.
¿El embarazo? Lo llevo bien. Nuestra criatura es violenta, pero se calma cuando siente próximo a su  padre. A mí me pasa algo parecido, le echo en falta constantemente… Es lo único malo de casarse con uno, que te quedas soltera durante el día. 
*(Asociación de Humanas Casadas con Monstruos)


Mimi

2 comentarios:

Ireth Minllatur dijo...

You know cuanto me encantan las cosas que haces, no?

Mimi Alonso dijo...

A mí me pasa lo mismo con usté... qué cosas xDDDD