sábado, 20 de abril de 2013

Fanfic El reTHORno de Loki


CAPÍTULO 7



Visto desde fuera la situación no podría ser más idílica: una pareja viendo la televisión en el sofá, ella con las piernas sobre las de él, él con los brazos extendidos a lo largo del respaldo… internamente la situación no era tan plácida. Mientras Alex se preguntaba si Will recordaría el sexo, si aquel encuentro repentino era a la práctica una desvirgación en toda regla y si lo habría hecho bien, Loki se maravillaba con el ingenio humano una vez más. Aquellos a los que pretendió conquistar chasqueando los dedos como si de chochas de agua se tratara, resultaban en nada similares a los animales de su planeta. Los humanos habían logrado construir a su alrededor todo un conjunto de sistemas variopintos para atender sus necesidades, ya bien primarias como secundarias. Había llegado al punto de inventar sofisticados aparatos como el que la misma Alex tenía en el comedor, para el simple fin de entretenerlos. Loki comenzó a divagar al respecto, no es que la televisión le maravillara, pero sí lo hacía el ingenio. Durante largos minutos pensó qué otras cosas habían inventado los humanos para desconocimiento del universo, y lo que era aún más misterioso, sin ayuda de deidad alguna.
De ahí vendría seguramente su absurda resistencia, de su mente generalmente habilidosa, potencialmente problemática. Los humanos no captaron el mensaje que les dio cuando quiso gobernarlos, cubrir sus necesidades gratuitamente: ya estaban cubiertas, pensó Loki. De ahí la insurrección, de ahí la resistencia, de ahí, llegó a la conclusión, Los Vengadores.
–¿Qué piensas de los dioses? –ella, que desconocía el porqué de la pregunta, se volvió sorprendida.
–¿Ves alguno por aquí?
–Bueno…
–Pues eso, ellos en su casa y yo en la mía.
–Pero los dioses ayudarían aquí, podrían facilitaros las cosas.
–¿Facilitarnos qué y a quiénes? –Loki no supo cómo responder sin descubrir su tapadera–. No gracias Los dioses son como la droga, muchos confían en que hagan lo que hagan están bajo su protección, a otros les hacen felices, a otros desgraciados, otros mueren y matan por ellos… Yo respeto a todo el mundo, pero lo dicho: que cada cual haga lo que quiera lejos de mi casa.
–Hablas así porque nunca has confiado en ellos.
–¿Y por qué se supone que debería haberlo hecho? ¿Lo haces tú? –de nuevo tuvo que guardar silencio–. No lo creo, la verdad. El fanatismo no trae nada bueno venga del planeta que venga.
Alex estaba molesta, molesta y triste. Loki podía sentirla como si fuera un pequeño termómetro que en vez de elevar su temperatura, se enfriara hasta quedar rígido a su lado. Había un motivo para ello, pero no adivinó cuál hasta que se decidió a lanzar la gran pregunta:
–¿Qué te ocurrió?
Le observó aún gélida, tanteando si debía o no contar aquel episodio de su vida al prácticamente recién llegado William.
–Hace un tiempo fuimos atacados por seres despiadados de otro mundo. Tú no lo recuerdas, pero seguramente pasaste tanto miedo como los demás habitantes de La Tierra.
–No lo recuerdo, sigue –la animó Loki.
–Sembraron el caos, mataron e hirieron a cientos de personas. Los países se vieron sumidos en una especie de ataque terrorista a nivel mundial. Estábamos desconcertados, no habíamos hecho nada para merecer ser masacrados como lo fuimos, enterrar a nuestros seres queridos y… –a Alex se le rompió la voz. Sólo entonces, cuando la imagen de un cuerpo muerto surgiendo de una bolsa, y ella llorando desesperada sobre el hombro de su ex pareja, Loki pudo entrever lo que había ocurrido–. No es justo ¿sabes? Somos libres, cada uno tiene derecho a decidir cómo vivir su vida.
–¿Por qué no tomasteis esas muertes como los daños colaterales de cualquier guerra?
–¿Lo estás diciendo en serio? ¿Daños colaterales? –Alex se planteó echarle de casa en aquel preciso instante. Ningún tribunal la condenaría por desamparar a un desmemoriado defensor de aquellos monstruos–. Mira Will, aquel hijo de puta que los dirigía trajo la desgracia a nuestro mundo, nos robó cosas que jamás, JAMÁS, vamos a poder recuperar. Ese puto engendro viniera de donde viniera, no tiene derecho a seguir vivo allá donde esté, cuando todos hemos perdido tanto por su puta culpa. Ojala lo maten a él y a todos los que son como él, ojala sufra… no es más que basura cósmica.
–No puedes juzgarle tan libremente, no conoces sus motivaciones.
–¿Y tú sí puedes? ¿Sí que las conoces? Mira, a lo largo de la historia los filósofos han hablado de la libertad, y…
–¿Filósofos?
–Pensadores, personas ilustres, destacables mentes.
–Entiendo.
–Todos ellos han defendido la dignidad del individuo, han apoyado la justicia. Todos rompieron la lanza a favor de la libertad y el bienestar del pueblo. Para eso ser crearon los gobiernos: para proteger al inocente y castigar al culpable. Ese es nuestro sistema, así funcionan las cosas en un mundo civilizado.
–Pero las cosas no van bien así.
–Por mal que vayan, por más que el poder corrompa al individuo, hay un sistema para que todo esto siga girando, y créeme, ese sistema no tiene nada que ver con una panda de extraterrestres hijos de puta.
–Dices mucho eso…
Por muy conmovedor que pudiera resultar el discurso de Alex a cualquier ser humano, a Loki le dio la risa. Alex, encolerizada, se levantó del sofá. Ya apuntaba con el índice a la puerta cuando sonó el teléfono. Respiró varias veces intentando calmarse, intentando recordar que Will “no estaba bien” porque de estar bien “no diría aquellas cosas”. Finalmente levantó el auricular. Era Yvainne, aquella noche era el cumpleaños de Max, tenían que reunirse sí o sí.

Mientras Alex se vestía, Loki se entretuvo descifrando los nuevos zumbidos que le llegaban. Eran los gigantes, eso estaba claro, solo que sin el filtro de la madre que les arrebató, el ser capaz de redirigir su energía a favor de la comunicación, sus voces llegaban como un murmullo incesantemente molesto que les siguió incluso cuando llegaron a la cervecería, donde los amigos de Alex, inquietos y rumiantes humanos, les recibieron como si de verdad fueran las figuras más esperadas de la noche.
–¿Dónde está el del cumpleaños? –preguntó ella.
–Aquí me tienes –dijo un hombre rubio que a Loki le hizo pensar en su hermanastro casi instantáneamente–. Hola nena. Bueno, tú debes de ser el famoso William –comentó estrechándole la mano en un gesto tan humano que Loki sintió repugnancia.
Una comitiva de amigos siguió al primero, el del cumpleaños. Ellos le parecieron de lo más desagradable con sus ropas tan propias de esclavos como las que él mismo llevaba. Sin embargo las mujeres llamaron poderosamente su atención. A excepción de las habitantes de planeta Kyrios, nunca había visto unas prendas tan provocativas y ajustadas en los pechos de las hembras. 



7 de 10... Divertido ¿no? xDDDDDDD

¡¡¡El lunes vengo con buenas nuevas!!!


3 comentarios:

Ginés J. Vera dijo...

El lunes vengo con las palomitas a ver cómo sigue. Este Kyrios es un planeta interesante.

Asunción Macián Ruiz dijo...

Me encantaaaa!

Mimi Alonso dijo...

Gin: vente vente, a ver si salen de nuevo las de Kyrios que te han molado xDDD

Másme: me alegro mil tía ^^