lunes, 1 de abril de 2013

Reseña Jane Eyre, Charlotte Brontë








Hola a todos, estantianos.
Vengo con un clásico y vengo que lo rompo. ¡Oh! ¡Oh de verdad qué pedazo de novela me he leído! Jane Eyre, sí, de la señora Charlotte Brontë. Que le den todas las medallas, oigan. No ha sido sólo la historia, ha sido todo: hablamos de tratamiento del lenguaje (vale, aquí hay que darle méritos también a la traductora, que lo suyo ha tenido que padecer), de la trama, de la velocidad, de la separación de elementos para que la obra en sí no quedase farragosa… Claro, por eso es un clásico inglés… nos ha jodío mayo con las flores.
Vamos a la historia:
En la primera de las tres partes Charlotte Brontë nos cuenta la vida de Jane Eyre, una niña huérfana que queda al cuidado de su tía, una señora mala como un dolor, hasta que la mujer la envía a un internado tirando a cutre (pero cutre cutre, hay una epidemia de tifus y cascan la mitad de las chiquillas, para que os hagáis una idea).
La segunda parte trata de la Eyre adolescente y adulta, y de su abandono del internado donde se hizo maestra para ser institutriz en una casa privada. Aquí es donde conoce al señor Rochester, un tipo que nadie ve particularmente atractivo y que además tiene una mala baba importante consigo, pero, pero, ¡oh, fortuna!, comienza a sentir cierta debilidad por nuestra heroína rara. Aquí lo dejo.
La tercera parte es para leerla atentamente. A mí me encantó. Jane descubre un montón de cosas respecto a los misteriosos acontecimientos que se sucedían en la casa de Rochester, y también cosas de su propia familia. También aquí se acaba la historia con un final muy digno de cleenex e “ir corriendo a youtube a ver si está la peli completa porque tengo mono” (#truestory).
Sí, podemos catalogarla como novela romántica. Vosotros, estantianos míos, no estáis acostumbrados a reseñas de ese tipo por estos lares, pero es que LO VALE. No es una historia pastelona en plan “ohhh es que te adoro y te amo tanto que sin ti no puedo respirar” ¡Ná! Es una historia donde el amor queda casi como un matiz más que complementa a la prota, Jane Eyre, la de los webs como campanas.
Ambientada en la regencia, o casi, esta novela desde ya pasa a formar parte de esas historias que van a tener un lugar especial en mi corazoncito. Y es que sí, estoy que me apetece leer clásicos.
Tengo Orgullo y prejuicio sobre la mesita ¿alguien quiere añadir algo?
Besitos, majos.


P.D. Amenazo con que este mes sea el de las reseñas. Armaos de valor, pichones, que llevo como cinco meses sin publicar ninguna. Pero que no cunda el pánico, no van a salir todas las de los libros que he leído sólo, como os comenté, las de aquellos que por bien o por mal, me hayan llamado la atención. 
Ciao!

2 comentarios:

Ginés Vera dijo...

Un clásico que no pasa de modas, un libro para vivirlo, como seguro vivió Brönte y que gracias a tu reseña invitarás a vivir a muchos estantianos que no la conocían. Un saludo para Jane y otro con mi felicitación para ti.
:)

Mimi Alonso dijo...

Yo creo, sinceramente, que muchos deberíamos tomar a estos escritores como ejemplo y fuente de inspiración (esto último si se da, claro). Es increíble lo que encuentras cuando indagas un poquito. Estoy alucinando con la época de la regencia.