lunes, 27 de mayo de 2013

Jelou 29


Hola bonitos.
Bueno, como ya alguno sabéis, la semana pasada fue mi cumpleaños. Soy (sigo siendo) de esas personas a las que les gusta celebrar la caída de los años normalmente, pero he de reconocer que estos 28 merecían una mención especial.


Ha sido un gran año (sí, sí, con crisis y todo). Unos 365 días donde he tenido la oportunidad de hacerme un poco más lista, un poco más responsable y también un poco más atrevida.
Sabor Euforia llegó al mercado casi de sorpresa, y tan rápido como llegó la primera edición quedó agotada. Muchos ya sabéis qué se siente cuando esto ocurre, cuando estás en casa con tu chiquillo en las manos temiendo que sea demasiado feo, demasiado políticamente incorrecto, demasiado boca-chancla, pero de pronto resulta que no, que gusta, es mono y tú eres más feliz que una perdiz (a ver, ya lo era antes de someterla a juicio, sé que entendéis lo que digo...  ;).
El año no fue grande solo en el aspecto profesional ¡qué va! Sigo teniendo una familia que no me la merezco, una piña de gente fiera que sigue conmigo, una madre a la que adoro, una sobrina que cada día es más y más amor, hermanas, cuñados, tíos, primas y un largo etcétera de personas que sí vienen al caso pero no voy a mencionar.
No olvidemos a la otra familia, la que se "elige": los grandes amigos que siempre, sí o sí, están con nosotros desde hace años, llueva, nieve o haga sol ahí siguen dándole vidilla al asunto, haciendo que los grandes momentos sean más aún, convirtiendo los pequeños en especiales... Os quiero chicos.
Hagamos también un espléndido hueco en este post a esos personajes que aparecen en tu vida en forma de pollo, creando preciosas ilustraciones y botellitas llenas de magia, alegrándole el día a una Mimi como yo y a otro pollo ya mencionado por ahí arriba: eres una de las cosas grandes, de las sorpresas que han pasado este año, nena :)
Otra llegó en Halloween, en una fiesta. Después de comprar cervezas ilegales con los que entonces eran unos completos desconocidos, resultó que el destino fue a reunirnos con nuevas caras maquilladas, con las que antes, incomprensiblemente, no teníamos relación. Se incorporaron al grupo de amigos (amigos de los que se cuentan con los dedos de las manos, amigos de esos) cuatro personajes increíbles, encantadores, cuatro gentes de bien que agradezco tener en mi día a día. Esperan juntos muchos proyectos, muchas risas, muchos buenos momentos y malos también. Esto es como en los matrimonios: se está en lo bueno y en lo No xDDD.
Cierto es que no todo ha sido estupendo, también hubo sus momentos de bajón, de dolor, impotencia. Discusiones, gritos, malas hostias etc etc. Pero ¿sabéis qué? No me pesa haberlos vivido. Si no fuera porque también suceden cosas malas no nos haríamos más listos, no aprenderíamos de los errores.
Y el amor, siempre se debe mencionar el amor. Hace moverse las ruedas, hace que todo funcione, aclara los días grises, abraza cuando hace frío y no acalora al envolverte en las largas tardes veraniegas. También ha habido amor, por supuesto que sí.
Quizá os estéis preguntando ¿qué os quiero decir con todo esto?
Os quiero decir que ya tengo 29 años, que recuerdo cómo veía de pequeña a la gente que tiene mi edad ahora, cómo pensaba que iba a ser al soplar las veintinueve velas... ¿Sabéis qué? No soy como imaginé: no estoy casada, no tengo un palacio como el de Barbie, no soy rica, no visto ropas caras, no tengo unos Manolos... ¿Sabéis qué tengo? Una vida modesta donde no me falta nada, rodeada de gente a la que adoro, un trabajo 2 que me permite continuar con el trabajo 1, el que realmente me importa, y también darme unos cuantos caprichos (a veces de sibarita pobre, a veces de sibarita a secas). En definitiva, una vida feliz y llena de magia, magia distinta a la que imaginé con diez o doce años, pero no peor.
No es más rico ni más feliz el que tiene más cosas, estos 28 me han enseñado que el más rico y el más feliz es el que lucha por lo que quiere. Por mucho que la tele diga que la felicidad está en el dinero, el éxito y en la puta pariu a tó, mi verdad es que no necesito todo eso, necesito estar a gusto conmigo misma, con mis actos, y que esa gente tan importante para mí siga bien. Esa es la puñetera felicidad, indiferentemente de dónde se viva o cuántas pelas haya en el bolsillo. .
Ale ya, ya me callo.
No sé cómo vendré cuando cumpla los treinta, pero espero que tan de buen rollo como al cumplir los 29 xDDDDD
Gracias por leeros todo este manifiesto, estantianos.
Besos.

Os dejo esto por aquí, que lo he encontrado antes en Facebook y me ha parecido de lo más evocador.


Sigo admirándolo, sigo descoyuntada de la risa, sigo en modo "pues claro que sí" porque el pollo tiene razón: 
 ¡¡ESA ES LA ACTITUD, HOOOOMBRE YA!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS MUCHACHADA!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡A LA CAPITAAAAAAAL!!!!!!!
Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii