lunes, 26 de agosto de 2013

REMEMBER: Cosas que me dan cosica

"¿Qué hacer una noche de jueves santo en Valencia, cuando Genarín y su procesión están tan lejos?" Pienso mientras enciendo el ordenador previo pique al WOW hasta altas horas... "Voy a hacer una entrada, una entrada con las cosas que no me gustan, cosas que me dan... llamémosle "cosica".
Buscando, llego (y se me facilitan, a veces) a imágenes no de cosas, sino de personas que también me dan... llamémosle "cosica".
Sin ánimos de ofender a nadie, ahí va mi pequeña selección.




1. Cucarachas. Archienemigo bicho del infierno. Rondador nocturno que nos asalta preferiblemente cuando estamos solas, yendo al excusado, o caminando tranquilas en las noches de verano, con aroma de azahar... Y de pronto Ellas. Corriendo a full a tu vera, y tú sin macho Alfa (de pie ágil, o con zapatilla en mano) que te proteja, pensando "¿¿por qué a mí Señor??" Mientras un prolongado chillido emerge de tu garganta clamando ayuda, subida en cualquier cosa que te aleje del suelo (la bañera... un banco de la calle... una persona...) ¡¡¡¡Dioooooos qué asco me dan las cucarachas!!!!


2. El pony. El enano y amorfo caballo amigo de los niños. Pero no es tan majo si tienes como seis años y te acercas, inocente, por detrás para acariciarlo... Cuando vuelas varios metros impulsada por la coz del "animalillo", ya no lo ves tan colega. Y menos cuando es propiedad de un vecino tuyo, y te cruzas con su "inocente" crin todos los días... 


3. Dragones de komodo. Afortunadamente no he visto ninguno de cerca. La culpa de esta aprensión la tiene un documental de la 2 (Sí! Yo veo los documentales de la 2!). Salía uno corriendo a toda castaña. Y las patas... Las patas son como rodillas... Se me ponen los pelos de punta...

Empiezo a arrepentirme de la entrada. Esto tiene que ser masoquismo lo menos...



4. Payasos. Sí, lo sé. Hay muchos que, como yo, que vieron aquella fantastipótama película, y que desde entonces huyen despavoridos de estos engendros del infierno. No tengo nada personal contra ellos eh! que conste xD, sólo los esquivo desde lo más profundo de mi ser. Gentes que siempre están sonriendo cuando en realidad (si te fijas más allá del maquillaje) no son felices!!! Grimaaaaaaaaaa!!!!! Mi naturaleza choca directamente con los payasos y con la gente que no mueve las cejas cuando habla. No puedo evitarlo.


5. Amy Winehouse. Claro ejemplo de cómo te puedes echar a perder si te descuidas. Me da cierto repelús mirar a esta chica. Sobre todo por la sospecha de que lo que se ve no es un producto del marketing, sino la degradación en sí. Amy no me gusta por lo lamentable de su aspecto, por lo que fue, y en lo que se ha convertido. Afortunadamente, todavía retiene algo de su voz.



6. Carmen de Mairena. Grotescaaaaaaa!!!! Mira que estas cosas se pueden hacer bien, joder. Pues no... Es como muy gracioso escucharla hablar, pero si te quedas mirando fijamente, te dan ganas de sacarte los ojos con la cucharilla del té.




7. Kiko Rivera. A éste no lo aborrezco por nada en particular, o quizá por todo. No sabría explicarlo para que quedara medio claro. Es el tipo de hombre que me hace pensar que, si la humanidad se hubiera ido a cascarla y sólo quedáramos él y yo para repoblarla... La humanidad, definitivamente, se extinguiría.


8. Belén Esteban y Raquel Martos. Juntas en una fantastipótama foto que me han pasado (mola la fuente, eh!). La primera me da grima por ser ella como tal, ejemplo malévolo de lo cutre y chabacano que puede llegar a ser alguien, ídolo de la España tirando a garrula y del marujeo febril. La segunda por lo grotesco. Sé que hay quien le encuentra su punto, pero es que, de verdad... para mí que lo debe tener en la espalda. Pienso que esta chica tiene una de las caras más desagradables que se pueden ver en televisión.

Hasta aquí mi particular circo de los horrores.

Como ya he dicho, los hay que se quedan fuera por espacio (las dos Tamaras: una por cutre, la otra porque es sospechosamente ojijunta. Zapatero, Rajoy y toda esta chusma, la señora Sinde...), pero de momento ahí seguirán. Creo que esta noche ya os he martirizado demasiado con mis paranoias.

No os preocupéis, seguro que en algo no coincidimos, pero en la siguiente entrada, casi fijo que sí lo haremos.

Ale, mirad más arriba, salaos.

lunes, 19 de agosto de 2013

REMEMBER: ¿Qué harías si te invitase a cenar uno de estos malotes?

En esta entrada os propongo una nueva ida de pinza (vamos, algo completamente extraordinario en este sitio dejado de la mano de Dios  xDDD); os propongo imaginar que somos una de esas chicas que por cosas de la vida, se encuentra con un tipo malo como un dolor de juanete…


Una buena mañana nuestro teléfono móvil suena con insistencia. Como viene siendo habitual al ver en la pantalla la leyenda de “Número desconocido” nos cagamos en todo lo que se menea porque los de Movistar, Vodafone, Orange, etc. todavía no pillan que NO QUEREMOS IRNOS A SU COMPAÑÍA. Nos planteamos lanzar el móvil por la ventana o sencillamente silenciarlo (lo silenciaremos, va…), pero vuelve a sonar y no sólo una vez, sino dos, tres y más.

Roja de rabia descuelgas y con un ¿SÍ? (que oculta tu velado deseo por mandarlos a todos al infierno y que Dios reconozca a los suyos) escuchas una voz al otro lado, una voz que no te saluda con acento, no te habla de tarifas planas ni de internet móvil: es Él, el súper malote, y te está invitando a cenar. 

Es tu momento, tu decisión. 

Si dices no pues oye, que le casquen, pero si aceptas…

¿QUÉ HARÍAS SI CENASES CON… JAMES MORIARTY?



¿Qué sabes de él? Venga; este tío es un matemático rarito y para empezar el archienemigo de Sherlock Holmes (ya sólo con esto deduces que no es precisamente tonto), pero sigues sentada, con un par. 

Si empiezas a pensar mal al escuchar al camarero llamarle Napoleón del crimen, caaaaaaaalma; de momento no debes temer por tu integridad (hay motes que se ponen a mala hostia, todos lo sabemos); yo aguantaría un ratico a ver qué pasa. 

Si según avanza la cena ves que se pone a garabatear un sudoku en la servilleta y todavía  quieres intimar con él, puedes proponerle hacerlo juntos; aunque si levanta una ceja en modo “¿qué me estás contando? Soy James Moriarty y yo me hago mis sudokus”, te diría que empieces a temer una posible ida de pinza.

Pero si sigues intrigada con el personaje (que por cierto, todavía no te ha dicho lo tremendamente hermosa que estás esa noche (telita con el gentleman ¬¬…)) le puedes preguntar, para amenizar, qué tal en el Londres victoriano. 

¿Cuándo debe terminar la cita? 
Cuando te des cuenta de que no le hace demasiada gracia hablar del rollo victoriano por aquello de ser un criminal, además que debe llevar muerto como poco ciento y pico de años (la situación se pone realmente incómoda)… Tía, en serio… ¿Qué haces cenando con un fiambre? Sal de allí por patas.



¿QUÉ HARÍAS SI CENASES CON… LOKI?




¿Qué sabes de él? Este tipo No Es De Aquí, se le nota fácilmente en el traje aunque insista en que es de la última colección de Galiano. Tiene pinta de renegado y sufrido, pero vamos, se ve a la legua que lo carga el diablo. Aún así y todo…

Es un semidios ¡Un semidios, mari! Sabíamos que el futuro aguardaba algo grande pero con esto ¡TE HAS CORONAO! Vale, vale, vale, calma, que este tío es muy de “holaquétal, soy encantador y te la puedo meter doblada en cuanto pestañees”, pero no pasa nada porque lo mejor es que tú lo sabes. Mantente cauta y en alerta, nena.

Para empezar, si te dice de ir a cenar al restaurante que hay junto al hipódromo: NO. Si te dice que le prestes el bolso pa deleitarte con sus conocimientos de trilero: NO. Que te dice que nadie le quiere y ha sufrido mogollón porque su padre bla bla bla: ALGO HABRÁS HECHO, LOKI. 

Sé que con este te va a apetecer intimar (que nos tenemos conocidas, reina). ¡Ole tú! Juguetea mucho y si quieres deja salir esa parte de ti que ansía dominar el universo y coronarse reina del mundo. Debes asumir que en tu corona habrá dos cuernazos importantes, eso sí…

¿Cuándo debe acabar la cita?
Esta no tiene por qué acabar… Claro que si en mitad del restaurante aparece un pedazo de hombre rubio martillo en mano diciéndole a Loki "¿PERO QUÉ HAS HECHO, CABRONAZO?", igual es cuestión de retirarse; las cosas de familia que las apañen entre ellos.



¿QUÉ HARÍAS SI CENASES CON… EL JOKER?


¿Qué sabes de él? Bueno, este tío muy bien no está (tiene un algo raro en la cara que te desconcierta). Igual es un poco esquizofrénico pero ¿quién dijo miedo habiendo hospitales? Pa ya que vas. 

Os sentáis en las sillas y ya para empezar ves que mientras atusas la falda monísima que te has comprado, él está sonriendo de forma pelín macabra… Mantente fría tía, este es un capullo que sin maquillaje no es Joker ni es na: que no te impresione.

Vale, si cuando se pone a beber vino  te percatas que no mancha la copa, es porque no va maquillado; ahí igual podrías empezar a recordar que tienes piernas y decirle amablemente que vas al aseo para hacer tocatta y fuga.

¿Que tienes unos huevos como campanas y decides quedarte? Pues ole tú. Pide y come como una campeona, eso sí, aleja objetos punzantes de él, yo te diría que comierais con los deditos incluso, no vaya a ser que con un palillo del chino este tío la líe parda.

¿Cuándo debe acabar la cita?

Vamos a ver, esta cita (desde mi punto de vista, por supuesto) ni siquiera tendría que haberse dado… NO DESCUELGUES EL TELÉFONO TÍA. ¡¡¡¡NO-
LO-DESCUELGUES!!!!



¿QUÉ HARÍAS SI CENASES CON… SYLAR?


¿Qué sabes de él? Es relojero, parece un buen chico, todavía vive con su madre y eso que debe pasar de los treinta, no es que vaya a la moda pero tampoco viste mal, aunque todo él en general tiene un rollito raro y desconcertante… Bueno, vamos a probar. 

Ya el trayecto hasta allí ha sido tirando a raro, pero la llegada al restaurante todavía lo es más. En cuanto habéis entrado se ha puesto en modo suricato intentando detectar algo especial entre la gente. Todos os miran mal, lógico.

Si no eres de las que le gusta llamar la atención, intenta hablar con él de algo interesante y que no esté relacionado (¡por la madre que te parió!) con japoneses, animadoras, políticos ni enfermeros. Si consigues evitar estos temas la cosa puede llegar a buen puerto.

¿Te has dejado el reloj puesto y no te has dado cuenta? ¡QUÍTATELO RAIT NAU! Por lo demás puedes seguir disfrutando de la cena, esta no está yendo tan mal, ¿no?

¿Cuándo debe acabar la cita?

Cuando veas que está mirando a alguien como si tuviera ganas de abrirle el cráneo y hacerse un llavero de materia gris.  Yo ahí te recomendaría que ya  tuvieras un taxi esperando en la puerta, más que nada por si se te mancha el vestido.



¿QUÉ HARÍAS SI CENASES CON… JAIME LANNISTER?


¿Qué sabes de él? Este hombre es muy apetecible, salta a la vista, pero también sabemos que tiene un encoñamiento increíble con su familia y particularmente con las féminas. Mucho no vas a sacar, pero oye, igual pasas un buen rato… 

…aunque tu peinado se haya ido a la mierda en el trayecto a caballo, pero vale, se puede hacer el sacrificio. No te preocupes por él; le vas a parecer igual de mona que cuando salisteis de casa, este tío no se fija en esas cosas. 

¿Estáis cenando y ves que para él los tenedores no existen? Tía, éntrale al muslo de pollo con la mano (esto pese a lo gorrino que pueda parecer queda muy bucólico, por aquello de la Bella y la Bestia). 

¿Que ves que bebe como un desgraciao? Tampoco te preocupes mucho (conduce un caballo con cara de listo, seguro que lo lleva de vuelta a Desembarco del rey sin pestañear, tú puedes volver a casa por otros medios). ¿Que ves que no tiene mucha conversación y la que tiene va de cargarse a un rey? Chica… cosas de hombres; roe la pata de pollo y pide otra cerveza. 

¿Cuándo debe acabar la cita?
Si entra una rubia al restaurante que se le parece un montón, sería buen momento. Si entra otra rubia al restaurante que es grande que te cagas, también sería un buen momento. Si entra un tipo bajito que también se le parece entonces... Manda A Pastar a Jaime Y Vete De Birras Con Él, que seguro te lo vas a pasar mejor.



Y hasta aquí, hermosas (y hermosos) mías (y míos). Ayyyyy cómo disfruto con estas cosas, copón!!!

Espero que os vayan bien los consejos, pero lo que espero de verdad, desde lo más profundo de mis entretelas (que se vuelvo mu loca con estas cosas), es que si tenéis una cita como las que planteo por ahí arriba, sobreviváis y vengáis a contármelo.

Besis amores.

La Pando, que parece que no, pero os quiere. 
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lunes, 12 de agosto de 2013

REMEMBER: FANFIC El reTHORno de Loki


El reTHORno de Loki 

CAPÍTULO PRIMERO
(Imagen: comicbook.com)


Envueltos en luces, los dos hermanos reemprendían el camino de regreso a casa. Loki esposado, amordazado, era la bestia que Thor pretendía arrojar a los pies de Odín: finalmente cumplió su misión... o eso pensaba mientras Los Vengadores separaban sus caminos, sus vidas, una vez restaurada la calma.
   ¿Y por qué su hermano no se percató de lo que estaba ocurriendo? Porque Loki era superior a él, siempre, en todos los aspectos. El muy idiota no reconoció que su copia, el mejor trabajo que Loki había hecho en cosa de duplicación, era la que agarraba el teseracto y viajaba con él a través de la luz, entre dimensiones y galaxias, para que la paz volviera a reinar en La Tierra. Presintió la furia que sentiría cuando tan fácilmente como se dejó atrapar, desapareciera... Tal como supuso, en cuanto el falso Loki soltó la mayor fuente de energía conocida en el universo, Thor se separó del cubo y salió despedido para quedar, como merecía, perdido en los confines del universo.
   Mientras todo esto sucedía, el auténtico Loki seguía oculto en la tierra, pero en un lugar que se encontraba tan lejos de todo ser viviente, que jamás podrían haberlo encontrado sin que así fuera su voluntad. Él, hijo de Laufey rey de los gigantes del hielo, siendo dios del engaño y príncipe de la discordia, tenía medios de sobra para protegerse de todo salvo de sí mismo; su naturaleza comenzaba a cambiar sin que lo tomara en cuenta, poco a poco iba convirtiéndose en el dios del mal que sería próximamente… Pero eso aún debía llegar, de modo que se limitó a continuar oculto y ver una pequeña parte de cuanto le rodeaba desde el ártico, refugiado entre el hielo, donde casi se sentía como en su auténtico hogar.
   No estaba inquieto porque le buscaran, La Tierra era precisamente el lugar donde se encontraba más seguro. Nadie sospecharía que continuaba allí  después del poco afortunado asunto de Los Vengadores…

   Alex había tenido lo que se entiende por una semana de mierda. Cernida en su horizonte se alzaba una conjunción de esas cosas fascinantes que sólo le podían pasar a una en el peor de sus momentos. La llamada de su madre fue sólo el comienzo: conteniendo la emoción, la mujer acabó por confesarle que sí, que finalmente volvía a casarse con el retrasado mental –en sentido figurado– que tenía por pareja. Pero eso, se dijo mientras bajaba la persiana del pequeño negocio abierto meses atrás, era sólo uno de sus tantos problemas.
   La cosa no iba bien, indudablemente. Los clientes, una selección de personas que vestía y maquillaba con maña adquirida durante tantos años de oficio, parecían no requerir sus servicios como antes. La tienda –o bombonera, como la llamaban sus amigos–, ubicada en un cándido rincón de Oregón, hacía serios esfuerzos por sobrevivir al azote económico mientras Alex veía agitarse los expositores donde descansaban la ropa y accesorios que diseñaba y cosía con mimo. Sólo hizo doscientos dólares de caja en una semana, con eso no podía pagar el alquiler, ni por supuesto el sueldo de Yvainne, ni la gasolina, comer… Echó el candado y fue hacia la Streetbob aparcada junto a la puerta. Tenía un plan: llegaría a casa, se pondría cómoda, puede que trabajara un poco mientras tomaba un té caliente –hacía tanto frío que lo iba a necesitar–, y el lunes regresaría para enfrentarse una vez más a la odisea de sobrevivir con un negocio propio en tiempos como estos.
   Su levita de cuero bailó por encima de la nieve que marcaban los neumáticos mientras regresaba a casa, atravesando un camino anegado en curvas.

 
   Transcurrieron unos meses antes de que se decidiera a dejar su refugio helado. Meses de meditación donde intentó comprender qué había salido mal en un plan que se le antojó perfecto. A ráfagas recordaba las palabras de aquel hombre de S.H.I.E.L.D. que le disparó desde el suelo. No, el problema no fue que él no tuviera el carisma necesario o la determinación para lograrlo, tampoco fue cosa de su ejército, ni siquiera del hombre de hierro, el ser verde, ni del soldado; el problema fue Thor, como siempre. Él y su fijación por hacer fracasar cada plan que emprendía... También recordaba lo que dijo, y no lo hacía a ligera: le preguntó si se creía superior a los humanos y ante su respuesta dijo que no había comprendido nada, que debía ser como ellos para poder gobernarlos.
   No lo quiso reconocer –jamás lo haría–, pero aún viniendo de él aquellas palabras anidaron en su mente. ¿Cómo podía ser posible? ¿Qué hizo Thor durante su estancia en La Tierra? ¿Acaso se volvió un ser inferior gratuitamente? ¿Fue así como vivió todo aquel tiempo? Le pareció impensable, aunque sólo al principio. Quizá el comentario de aquella estúpida mole rubia encerrara algo de lo que él pudiera sacar provecho. Ese fue el motivo por el que decidió quedarse: estudiar a las hormigas con detenimiento, desde cerca, en el anonimato, pasar desapercibido… Aquello fue lo que más le costó asimilar al semidios: largas jornadas dedicó meditando la teoría de su hermano imbécil, pero finalmente llegó el momento, se decidió a dejar el ártico, volver a mezclarse con aquellos seres inferiores y observar sus movimientos. Estaba preparado para afrontar la experiencia y disfrutarla. Fuera como fuere les haría experimentar sus poderes, comprobaría su capacidad de aguante y su cordura, no los subestimaría como la otra vez, pero por ello no dejaría de divertirse con los humanos como sólo sabe hacerlo el dios de las travesuras.
   Era de noche, una noche de nubes bajas, nieve y bruma. El camino no estaba iluminado cuando levitó hasta apoyar los pies en la calzada. Escuchaba el rugido de un motor y casi podía ver las luces del vehículo aproximándose a gran velocidad. Podía escuchar la canción estridente, podía ver al conductor despreocupado dando un trago más a la botella de whisky.
   Tres…
   Dos…
   Uno.
   Las luces iluminaron su silueta mientras Jerry, alarmado, se percataba de que había alguien en la calzada dando un volantazo. Los frenos chirriaro cuando la dirección se bloqueó por el brusco giro de volante. Un grueso tronco hizo las veces de freno deteniendo el descenso que podía haber acabado con su vida. El coche quedó con los faros aún encendidos, los intermitentes parpadeantes y la mitad delantera hecha pedazos.
   Aturdido, Jerry intentó bajar del vehículo. Sentía un intenso dolor de cabeza mientras buscaba al tipo de la carretera rezando todas las oraciones que conocía. Si había atropellado a un hombre, jamás podría perdonárselo... Caminó torpemente hasta que sufrir un fuerte mareo que le hizo caer al suelo. Loki, impertérrito, observaba la escena desde el mismo punto donde empezó.
El humano estaba malherido, agonizante...
   –Sería una lástima dejar que padecieras el dolor de una muerte terrible –dijo extrayendo de su abrigo una pequeña daga con la que atravesó su sien–. Te libero del dolor, Jerry.
   El cuerpo de Jerry se estremeció, pero al instante quedó quieto sobre la nieve. Loki casi pudo distinguir una sonrisa de agradecimiento en sus labios…
   Comenzó a desvestirlo con cuidado, con mimo. Le quitó las botas de caña, los pantalones vaqueros, el jersey con capucha y los guantes para ponérselos él a continuación. No podía pasar desapercibido entre los humanos con sus ropas asgardianas; aquel traje era mucho mejor que el suyo en lo que a anonimato se refería. Arrastró el cuerpo detrás de la furgoneta y allí, arrodillado junto a él, puso las manos en su pecho concentrándose para hacer que desapareciera  enviándolo muy lejos, a algún lugar donde flotaría durante la eternidad descomponiéndose poco a poco.
   «Mejor no» dijo Loki. Sabía dónde enviar el cadáver desnudo de Jerry para que éste apareciera en el cielo, produciendo una tremenda excitación...
   El cuerpo se esfumó envuelto en luz. 
  Bien, ya estaba vestido y estaba entre ellos, ahora debía integrarse. Todo funcionaba. Tendría que inventar una historia coherente y… Escuchó un nuevo sonido de motor, éste más débil y a la vez más musical que el de la furgoneta. Sin un plan mejor decidió ocupar el asiento de Jerry,  simular que había sufrido él el accidente no era tan mala opción.

   –¿Pero qué? –Alex se quitó el casco sujetando la moto entre las piernas. Lo dejó colgado del volante mientras se acercaba a la furgoneta todavía con el motor y las luces encendidas–. ¡Madre mía…! –Exclamó al ver que había alguien dentro del vehículo–. ¿¡Estás bien!?
   –...
  –Oh, Dios… – A Alex le temblaban las manos, tenía el estómago revuelto. Intentó aproximarse a la puerta del conductor para ayudarle, pero antes de llegar el accidentado salía por su propio pie–. ¿Estás bien? –Repitió histérica.
   –Sí.
   –¿Te has hecho daño?
   –¿¡Cómo me voy a hacer daño!?... ¿Cómo se llama este lugar?
   –¡Joder, seguro que tienes una conmoción! ¡Te habrás golpeado la cabeza! –Le dijo Alex tomándolo del brazo para prácticamente arrastrarle hasta la moto.
   Loki se dejó llevar un tanto extrañado por la reacción de la humana.
   –¡No tengo casco para ti! ¡No sé si te lo puedes poner con el golpe…! ¡MIERDA DE PUTA SEMANA! Agárrate fuerte –gritó prácticamente anclando las manos de Loki a su cintura–. No quiero que encima te mates por el camino.
   –No te preocupes, soy inmortal.
   –Estupendo… Definitivamente te has dado en la cabeza.

  En Amapol Citric XX, amanecía un rosáceo y perfumado día perfecto. Las habitantes de aquel divino planeta desrrulaban rulos cobalto de largas y brillantes cabelleras verdes, saludando un nuevo día desde la puerta de sus casas florales para empezar con las labores de glamour, como cada día desde que aquel maravilloso mundo era mundo.
   La actividad planificada por la diosa menor Manicura, consistía en una reunión de todas las habitantes del pequeño planeta en la plaza de la fuente de Diorizen, donde daría lugar el ancestral ritual religioso de coloreado de pezuñas. Todo transcurría con normalidad hasta que  un grupo de amapolixx comenzó a gritar despavorido señalando al cielo. Flotando en el aire, salido de la nada, en cueros, había llegado El Anticitrics, tal como rezaban las antiguas escrituras...

Versículo 97846: Y una mañana de ritual anciano, aparecerá en el cielo El Anticitrics desnudo, mostrando el báculo marmóreo con el que sembrará el terror por siempre entre las amapolixx.

   Cortesía de Loki, por supuesto.


Los que se hayan quedado con ganas de más, pueden seguir leyendo en el blog. Hay diez capítulos repartidos por los siguientes meses. 

lunes, 5 de agosto de 2013

REMEMBER: #truestory

Hay historias que se pueden contar con muy pocas palabras...





 


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http://www.youtube.com/watch?v=tM9-ZYxpqbM



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