lunes, 30 de septiembre de 2013

EL BURLADOR DE SEVILLA – TIRSO DE MOLINA

VERSIÓN ENRIQUE ORTENBACH



Misma colección que Lanzarote, misma editorial, distinta persona haciendo la versión (ahí está la gracia de versionar), pero no me deja el sabor de “clásico conservando el estilo original”.
Encontré El Burlador de Sevilla, obraza de Tirso de Molina (años en búsqueda y captura de mi contabilidad literaria), en la biblio. Como imagináis en cuanto estos ojillos que se han de comer los gusanos la detectaron me la encalomé, pero ¿qué me encuentro?, con una versión, pero versión de verdad. Yo que esperaba el texto clásico acondicionadito para los que llevamos el castellano antiguo un poco mal, veo que la obra está narrada de modo chulísimo, pero en nada se parece a lo original. Tanto el autor como otros escritores y artistas de la época son personajes de la adaptación, cascan sus cosas, comentan El Burlador como si fuera la nueva criaturita del señor Tirso, que llegado el final del libro se las está viendo putas para acabar de contar su historia.
Molón planteamiento por parte de un señor que ha escrito teatro hasta el dolor, pero aunque mole, imaginad la cara que se me quedó al caer en que, una vez más, esta obra se me escapaba de las manos. Triste decirlo, pero no quería aplaudir la genialidad de quien versiona (que insisto, hace un trabajo enorme) quería, joer, por una vez, ¡leerme el puñetero Burlador que siempre se me escapa!
Qué libro más troll, coño. A ver si un día tiene a bien cruzarse en mi camino antes de que nos topemos en el rascacielos de la fama, que dice Enrique Ortenbach… Si es que tenemos que cruzarnos, claro.

Editorial Lumen
94 páginas
ISBN: 84-264-3208-5    

2 comentarios:

Ginés J. Vera dijo...

Alabo que las editoriales nos acerquen la buena literatura de esta forma, popularizando, asimilando el lenguaje quizá un poco adusto si es de tiempo atrás, con miras a eso, a conocer y aprender de los grandes literatos. Excelente propuesta, enhorabuena.

Mimi Alonso dijo...

Sí, en realidad es una propuesta genial, pero vamos, que basta con mentalizarse en modo "voy a leer un clásico" para que los libros nos troleen.
Besos