lunes, 25 de noviembre de 2013

Entrevista Gabriel Folgado, director de cine.

Y lo prometido es deuda. Aquí estamos con Gabriel Folgado, director de cine y encanto de personaje, dispuestos a hablar un poquito del entramado de su oficio, de las cámaras y lo que no son cámaras... De todo eso, en definitiva, que se nos pasa por alto cuando palomitas en mano, o no, vemos una película.
Gabriel Folgado, chicos:


M.: ¿Cómo nace la pasión por el cine?
G.: Mi vocación es un poco tardía, fui a estudiar cine con treinta años. Antes me dedicaba a un negocio familiar, pero de alguna forma el cine estaba larvado en mí. En Albares había un director de cine que se llama Chema Sarmiento, cuando tenía trece años Chema se vino a rodar al Bierzo y algunas las rodó en Albares. Imagínate, en el ochenta y poco que viniera una persona a rodar una película era una cosa sorprendente, con su equipo francés, etc., siempre me quedó grabado. A partir de ahí me interesó pero no solo como un mero espectador, sino buscando un poco el por qué y el cómo de las películas... En el año dos mil más o menos pusieron una escuela de cine en Ponferrada, pertenenciente a la Universidad de León. No entré en el primer año por aquello del negocio que te comentaba, pero me lo estuve planteando hasta junio, cuando me examiné, pasé las pruebas, empecé a estudiar tres añitos y a partir de ahí pues a dedicarme a ello.

M.: ¿Cuánto tiempo te llevó hacerte profesional?
G.: Prácticamente al acabar. Fui a Madrid y empecé a buscar trabajo, a enviar currículums a productoras a través de Internet y así estuve como tres meses, pero no encontré nada. De hecho, a día de hoy si entregué doscientos currículums, nadie me ha llamado (risas). Tuve un profesor en la escuela, también director, que se llama Felipe Vega con quien tenía bastante relación, que se ofreció a echarme una mano, pero yo no soy mucho de pedir ayuda porque sí, la pido si realmente la necesito. Entonces estando allí ya un poco desesperado le llamé, y le llamé en el momento justo porque esto era por la mañana y por la tarde fui a firmar el contrato. Fue muy rápido. Entré a trabajar como auxiliar de producción y a partir de ahí encadené trabajos hasta que en el 2007 hacemos Paisajes Interiores, un largometraje sobre la mina de carbón. Ese es el impulso que me da para seguir como realizador. 


M.: Sabiendo lo que sabes ahora, ¿habrías elegido otra profesión?
G.: No. No me arrepiento para nada. El cine es mi vida.

M.: Fuente de inspiración es lo que has vivido, eso se ve en tu trabajo...
G.: Yo influencias... He visto mucho cine y he leído muchas cosas: nunca es mucho. A mí me gusta mucho por ejemplo el cine de Victor Erice. Una de las mejores críticas que me han hecho de Paisajes Interiores es que alguien me dijo que era el Victor Erice del Bierzo (risas). A mí eso me parece una pasada además de exagerado porque él para mí es como el dios cinematográfico, entonces no sé, sí que puede haber una influencia de su cine en el mío. Entre otros muchos porque es que claro, te puedo enumerar... El neorealismo italiano me gusta mucho... en fin, hay mucho. A nivel internacional soy un enamorado del cine de Tarkovski, que no es fácil de ver, pero me gusta, y también John Ford, Fellini, Buñuel... Son muchas fuentes.

M.: ¿Cómo decides llevar a cabo Ancestral Delicatessen?
G.: Surgió de conversaciones con el director de fotografía que trabajo habitualmente, Luis Ángel Pérez. Queríamos hacer una cosa que no nos supusiera mucho tiempo y que no nos costara mucho, porque la batalla real en el cine es conseguir financiación. Puedes tener una historia muy buena, tener el equipo, tenerlo todo, pero si te falta el presupuesto pues nada. Él propuso hacer algo en el Bierzo, y dándole vueltas llegamos al tema de las castañas, que es muy interesante, se sigue recogiendo como hace milenios, etc. pero eso por sí solo no tenía más interés que el que se diera en la zona, pero investigando descubrimos que esas castañas luego se convierten en el marron glasse, carísimas, y buscamos el modo de unir las dos historias.

M.: También haces documentales, un género un poco más complicado respecto a salida y a unas cuantas cosas ¿no?
G.: Por lo que dicen las distribuidoras el documental no interesa y no apuestan por él. A mí me parece un poco absurda esa respuesta porque creo que sí, que tiene un público no masivo, pero lo tiene, y es un género como cualquier otro. No va a llenar salas en cualquier parte del país, seguro, pero sí tiene su público.


M.: ¿Dónde te gustaría o está en proyecto rodar?
G.: El próximo proyecto sobre la mesa es en Galicia, una historia de ficción de un soldado desertor, pero no voy a entrar en detalles porque si lo hago...

M.: Pierde toda la gracia...
G.: Sí (risas)

M.: ¿Y además de en territorio nacional?
G.: Tengo una historia escrita que se rodaría en dos partes, una aquí y otra en Pakistán. Aquí hay una colonia de mineros pakistanís que no se han llegado a integrar al resto de la sociedad. Curioso porque gente de otros países sí se ha integrado. Me gustaría indagar en esa forma de vida y ver cómo viven allí. Pero estoy abierto a cualquier posibilidad ¿eh? (risas) Si me llama una productora para rodar en Estados Unidos nos vamos sin más (risas).

M.: Una escena difícil de rodar fue...
G.: Te voy a contar dos. En Paisajes Interiores, dentro de una mina es muy complicado rodar, el sitio es muy pequeño, las condiciones en fin... Rodábamos a un señor picando carbón y había tal grado de humedad que la óptica de la cámara estaba continuamente empañada. Había que limpiarla constantemente y bueno, fue un momento delicado. El resultado visual no es el mejor, la verdad. En la misma película hay otra donde grabábamos el tren minero que baja desde Villablino a la Térmica en Ponferrada. El día que fuimos a rodar había muchísima nieve, supuestamente en un día normal el tren baja como diez o quince veces al día, pero ese día había tanta nieve que solo bajaba una. Nos colocamos en una zona muy bonita, hay un puente, se ve en el documental. Nosotros fuimos para allá, nos preparamos porque el tren tardaría diez o quince minutos en llegar, esto con diez grados bajo cero... El tren tardó en llegar más de una hora. Cuando llegó y le dimos a grabar, la cámara no grababa. Se pasó y no había más posibilidad de hacerlo. De todas formas como el plano nos gustaba mucho volvimos al día siguiente muy abrigados y conseguimos el plano. Al menos no nevaba (risas).



M.: ¿Te has planteado alguna vez trabajar en animación y dirigir a personas no reales?
G.: No me lo he planteado pero estoy abierto a ello. No tengo ningún proyecto para animación a corto plazo, a largo plazo por supuesto. Todo lo que venga bienvenido sea.

M.: ¿Dónde podemos saber más de ti y tu trabajo?
G.: En la web http://www.gabriel-folgado.com/, en Imdb http://www.imdb.com/name/nm2081990/, y Facebook https://www.facebook.com/gabriel.folgado principalmente. Allí está toda la información.

M.: Guiones, grandes desconocidos... ¿cómo los definirías? ¿qué son para ti y tu trabajo?
G.: El guión es la base fundamental de una película. Sobre un mal guión es muy difícil hacer una buena película, pero también sobre uno bueno se puede hacer una mala película. El cine está compuesto por un equipo muy grande, hay directores de todo y ellos tienen otro equipo a sus órdenes. El guión es la herramienta común de trabajo para todo el equipo. Casi la columna vertebral de una película.

M.: ¿Cuánto tiempo de media puede llevar preparar uno para un cortometraje?
G.: Eso es dificilísimo, medirlo en tiempo... Te pasará a ti con las novelas: si quieres nunca se acaban, siempre puedes retocar, modificar... Lo que sí se hacen son versiones diferentes. Primero escribes una versión y sobre ella empiezas a trabajar. Normalmente es la quinta o sexta versión la que se lleva a rodaje final. ¿Cuánto tiempo puede llevar? Es que depende, depende...




M.: Hay algunos que van acompañados de una especie de viñetas, ¿no? ¿realmente se utilizan?
G.: Eso se llama storyboard. En documental no se hace porque no tiene un guión cerrado, es más una memoria de lo que quieres hacer y cómo lo debes hacer. En ficción sí se hace. Digamos que cuanto más trabajado lleves todo al rodaje más facilidad vas a tener. El storyboard indica a todo el mundo cómo es el plano. Por ejemplo en un guión técnico... porque hay que separar el guión técnico del literario...

M.: ¡Qué complicado!
G.: Sí. El guión literario es donde se narran las secuencias y el técnico es donde... imagínate esta secuencia nuestra: Mimi y Gabriel están hablando en un bar. Esa es la secuencia, después puedes añadir diálogo, Mimi está fumando, ambos toman café etc., pero la secuencia en sí es que tú y yo estamos hablando. Yo en el guión técnico lo dividiría todo en planos. Plano corto de Gabriel que mira a Mimi, otro de Mimi que mira a Gabriel, el tercero es un plano detalle de cómo coge la taza, el cuarto... eso es un guión técnico. En el storyboard todos esos planos se dibujan. Si están muy elaborados son auténticos cómics, o cosas muy minimalistas, pero sí que se hacen y ayudan a todos a comprender el plano.

M.: Claro, para un equipo técnico de igual treinta personas es vital ¿no?
G.: Sí, en palabras a veces es muy difícil comunicarse solo con palabras. Si tienes el guión técnico lo muestras y ya está. Todo está esquematizado.

M.: Igual que en las buenas novelas (risas)...  ¿Tienen los guionistas testers o son libres como el viento?
G.: No en realidad porque el guión no es una escritura para el público. Los guiones que se publican lo sacan de las películas. Eso a nivel profesional no tiene mucho interés. Lo que se hace es que si te vas a producir tú no sueles enseñarlo a nadie salvo a la gente de confianza, familia, etc. Si buscas una productora que te produzca una película sí que te hacen indicaciones sobre el guión normalmente. No creo que funcione como en la novela, pero llevarlo a correctores de guiones, que los hay sí que se llevan.

M.: Sé que hay un proyecto en marcha ¿qué es indispensable para llevarlo a cabo además de la financiación?
G.: Un buen guión (risas), una productora, que ella se encargue de conseguir los medios, y un equipo. En el documental es un equipo muy reducido de igual ocho personas, pero en ficción se necesita uno de entre veinte y treinta personas. Vestuario, maquillaje, actores... Hay que moverlos a todos a diario... A partir de ahí hay que saber cada día qué se va a rodar siguiendo el guión técnico, las secuencias, los actores que están ese día... Si un rodaje puede durar mes y medio la preproducción puede durar seis meses tranquilamente.

M.: Muchos no caen en esto de la preproducción que comentas. Piensan lo típico, eso de “nos juntamos tres colegas, nos vamos al monte con una cámara y salen maravillas”, pero no se dan cuenta de todo lo que lleva detrás ¿no?
G.: Sí, a los escritores os pasa igual. Yo creo que el problema es que hoy en día con las cámaras digitales, la gente se piensa que hacer una película es como grabar la comida con los amigos y vale cualquier cosa, pero no, el cine es mucho más que eso y lleva un trabajo previo fundamental. Como emprendas algo con las cosas a medio hacer posiblemente te la pegues.


 M.: ¿Los actores improvisan?
G.: Sí, bueno, aunque depende del director. Algunos dejan como más margen a los actores y otros dicen lo que tienes que hacer y punto.

M.: Balazos ¿listo?
G.: Venga.

M.: Un director.
G.: Victor Erice

M.: Una película.
G.: El espíritu de la colmena.

M.: Una que no recomendarías.
G.: La liga de los hombres extraordinarios.

M.: Palomitas en el cine ¿a favor o en contra?
G.: Hay cine que no se puede ver con palomitas.

M.: Consejo para los que empezamos.
G.: Perseverancia y saber que esto es una carrera de fondo. Si te quedas a mitad de camino te quedas, pero si sigues intentándolo a pesar de que las cosas no salgan bien, puedes conseguir algo.

M.: ¿Largo o corto?
G.: Las dos cosas. Se distinguen por la duración. Hay largos muy buenos y cortos muy buenos aunque a nivel comercial manda el largometraje.

M.: ¿Te ha gustado la entrevista?
G.: Sí, mucho (risas).

2 comentarios:

Ginés J. Vera dijo...

Me ha gustado la entrevista, es sincero, y sobre todo creo que eso de que una película puede ser como una novela, lo de retocar una y otra vez, es interesante. Vocación tardía que llega para quedarse. Muchos éxitos y enhorabuena Mimi.

Mimi Alonso dijo...

Sí, precisamente. A cada uno le llega en un momento distinto de la vida. Lo importante es que cuando venga le hagamos caso.
:)