lunes, 2 de diciembre de 2013

Cuento número 50. Desde el frente.



Querida Lizzie:
¿Cómo sigues? ¿Y nuestro pequeño? Sé que estás convencida de que será una damita, pero yo tengo la corazonada del varón. ¿Continúa dándote ardores? Espero que no mi amor, deseo que te encuentres fuerte y animada. Hazlo por los dos, por los tres; la guerra terminará pronto e igual de rápido regresaré con vosotros. Estoy convencido de que cuando nuestro hijo nazca, todo este caos será solo un recuerdo. Verás cómo no me equivoco y nuestro varoncito, o la damita Lizzie, vendrán a un lugar donde reinará la paz.
Ha pasado bastante tiempo desde que no acampábamos pero al fin lo hicimos y puedo enviarte esta carta, no creas que no quise escribir antes. Estoy bien querida mía, todos en general lo estamos. Steward te manda saludos y también tus primos, pero no voy a hablarte de ellos, voy a hablarte de un caballero muy especial: mi nuevo compañero. Se llama Joey y es un bonito caballo de guerra que hace desvelarse a Steward, siempre tan competitivo, por ser casi tan rápido como Tophom, su caballo, “la furia negra” como le llama. Llegó a mis manos en Devon, un chico me lo entregó con lágrimas en los ojos. Estoy seguro de que preferiría enviarme andando hasta Alemania, pero le agradezco el préstamo. El animal tampoco quería dejar a su dueño y nos ha costado llegar a un acuerdo. A pesar de nuestro extraño comienzo y en solo dos semanas, Joey ya ha hecho alarde de nobleza. Ayer en un cruce de caminos, cuando la compañía avanzaba en pos de un grupo de sublevados, evitó que tuviera un desafortunado encuentro con las bayonetas francesas. Me alejó del peligro con rapidez, Lizzie… ¿comprendes por qué es tan especial? Joey es una joya. Me fascina la inteligencia que se adivina en sus ojos y también me apena que aquel chico lloroso tenga mi palabra de devolvérselo algún día, porque de no habérsela dado cuidaría de él felizmente en nuestra casa. 


Ya me despido, dentro de un rato amanecerá y se levantará el campamento, estamos muy próximos a las líneas alemanas. Escribiré en cuanto las hayamos cruzado, nada me lo impediría.
Cuídate amor mío, abraza de mi parte a nuestras metomentodo suegras, y también a Robbert, dile que a mi regreso no le perdonaré un criquet antes o después del oporto.
Siempre tuyo, tu osado, temerario e intrépido esposo, el Capitán Nicholls… Sonríe, por favor. 

  
P. D. Lo has adivinado, este dibujo que envío es el retrato de mi nuevo amigo. Quizá sea buena idea que lo cuelgues en la habitación de nuestro pequeño. Quién sabe, puede que con sus primeras palabras diga que quiere ser jinete.
Te amo mi bella Lizzie.

 Miriam Alonso

Si alguien se está preguntando por qué en esta ocasión el cuento lleva fotos, además fotos de la película War Horse de Steven Spilberg, os diré que las tiene porque este texto no es un relato como tal, es un Fanfic. Lo escribí hace un par de semanas para que formara parte de un Fanbook, pero no entré porque me inventé a Lizzie, la mujer del capitán Nicholls, y esta no sale en la peli xDDDDD. No hay mal que por bien no venga, aquí os lo traigo!! Hacía un montón que no subía un cuentecito/relato/fanfic/random por estos lares. 
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