miércoles, 5 de febrero de 2014

Chachiconsejos: momento corregir... (o cómo desear estar en un lugar mejor, por favor)



Bueno chicos, pues hoy os voy a hacer cómplices de lo que estoy haciendo.
Corregir una novela no es fácil, más cuando te pasa lo que a mí, que en esos momentos tan de ponerte seria a sacar defectos empiezas a desconfiar de tu juicio, de tu sombra, de tu todo, no sabes cuándo parar y notas un nudo en la garganta cada vez que miras tus trescientas páginas impresas. Es una sensación un tanto horrible ¿sabéis? Sí, seguro que lo sabéis, por aquí viene algún que otro escritorzuelo. La cosa es que cada cual tiene su método y esto es vital para no quedarte calv@ del estrés en tan honrosa liza. Yo todavía estoy con el mío, pero creo que lo ya definido quizá pueda servir para alguien que esté enfrentándose a este problema y pasándolo realmente mal (muchos temen al folio en blanco, a mí no me cuesta llenarlos; siento bastante más inquietud cuando no consigo hacer que el trabajo esté pulido y terminado tras un par de intentos)…
Allá van:  

1.       Al texto hay que darle como tres o cuatro vueltas. En el caso de un relato serán más (por aquello de la extensión).
2.       Ponle una fuente clara, sencilla, que ayude a la vista. No te va a servir de nada tener una super bonita a la hora de corregir, solo va a embrutecer tus ojos y el texto.
3.       Hay cosas que fonéticamente nos suenan en determinadas frases, pero las escribimos en plan rápido y en realidad no proceden (hace poco quería decir panteón pero escribí Partenón). Revisa los dichos, revisa estas palabras “que crees que sí pero bueno, ya las miras luego” en el momento que tengas la duda, muchas veces las ponemos sin darnos cuenta.
4.       No te relajes pensando que ya lo sabes todo, que te lo has leído en alto, mirado catorce veces y está todo bien… No, porque entonces es cuando la cagas.
5.       Si tienes la oportunidad de leerle tu escrito a alguien (o que lo lea él), hazlo y acepta las críticas. Si son malas deprímete, cabréate o haz lo que te dé la puñetera gana porque tienes todo el derecho, y si ves que las cosas malas que resultan de tu trabajo son demasiadas, plantéatelo, quizá escribir no sea lo tuyo. Muchos lo hacemos, nos cabreamos a menudo… lo que marca la diferencia es que te enfades contigo mismo o lo hagas con quien pretende ayudarte a mejorar.
6.       No corrijas con sueño, vas a ver la mitad de errores y tendrás que invertir el doble de tiempo en hacer lo mismo.
7.       Laísmos y leísmos, ojo con ellos, échale un vistazo a tus apuntes del insti.
8.       Complementos directos e indirectos… Has escrito ocho novelas pero, ¿estás seguro de que los pones bien?
9.       Repeticiones, ojito con ellas, las carga el diablo. Puedes llegar a tener seis veces la misma palabra repetida en un texto de dos páginas sin darte ni cuenta.
10.   ¡¡¡ÁNIMO ESCRITOR, ÁNIMO!!!



Sí, yo también siento ganas de ponerme a girar y entrar en combustión cuando las cosas no salen  como quiero. 
No sabéis lo mucho que va este gif al caso. Un día de estos os cuento. 
Gracias. 
 

2 comentarios:

Ginés J. Vera dijo...

La verdad es que me da envidia insana (hay sana envidia de verdad?) ver estos consejos. Son fabulosos y humildemente creo que pueden ayudar a mucha gente desde la experiencia de ser una de esas personas (en los talleres y a los amigos, si se dejan) que leen y sugieren. Ánimo con tu novela, mucho ánimo y mucha paciencia. Eres escritora, eso está tan a la vista como el Partenón, el de verdad, no el otro... Siempre somos muy críticos con lo que hacemos, eso es parte de ser (o saberse) artista. Un saludo de 'escritor' a escritora.

Mimi Alonso dijo...

He encontrado desde este post que muchas personas, sobre todo en facebook, se han sentido identificadas. No sé si es bueno o no, pero al menos sé que no solo me pasa a mí, cosa de agradecer y que me saca de la rareza.
Un saludo.