martes, 30 de diciembre de 2014

Reseña Berlín Vintage, Óscar M. Prieto



 Quizá sea que al haber reseñado ya muchos libros, uno desarrolla una habilidad para hablar a terceros de ellos con mayor o menor acierto. Quizá por eso cuando ya estás tan confiado, aparecer un libro como Berlín Vintage, para romperte los esquemas.
La historia de Aldous es una de esas que llegan con la sana y firme intención de prevalecer en el recuerdo del lector. Envolvente, sí, esa puede ser la palabra. Vertiginosa en su quietud… bueno, eso también le va al pelo.
Con Caravaggio y sus obras, con un recorrido trepidante por las grandes capitales europeas, y con la recreación de atmósferas que un viaje puede reproducir fácilmente, pero desde la óptica de Óscar M. Prieto, tan peculiar y profunda, tan carismática e identificable para quienes nos convertimos en fieles devoradores de sus obras en Love is a game o antes, Berlín Vintage cae en nuestras vidas y dilata las pupilas. Transporta lejos, muy lejos. 
¿Buscas un libro donde el protagonista sea de esas personas que están sin hacer ruido, miran cuando tú no, y cuando tú miras no están, impertinentes pero tan nuestros? Pues este es tu libro. Si buscas misterios, enigmas, magia, física, metafísica y teorías también vas por el camino correcto. ¿Necesitas, al fin, ese final que hace tiempo diste por perdido? Sin duda, este es tu libro.
Parece que comisione vendiendo la obra de Óscar, pero no, ni mucho menos.
Hay novelas y autores que merecen palabras como estas.
Nos leemos. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

martes, 23 de diciembre de 2014

Entrevista a Joaquín Sanjuán (Kyo Zádor)

 Hubo serios problemas técnicos con esta entrevista, por eso, cuando Joaquín Sanjuán dijo que sí, que la respondería (de nuevo) tras nuestra entrevista cara a cara, casi le hago la ola. 
Aquí os dejo las preguntas que seleccioné para este escritor que toca varios campos en esto de las letras, y del que pronto se hablará mucho. 
Mil gracias Joaquín, Kyo, o como gustes. 
Salud!!

Pasen y lean.




M.: ¿Quién es Joaquín Sanjuán? Haznos una breve introducción.
J.: Joaquín Sanjuán es un aficionado a la fantasía en todos sus ámbitos y formatos (novelas, cómics, juegos de rol y de miniaturas, películas y series de televisión; superhéroes, espada y brujería, ciencia ficción, sobrenatural… y más) que apenas aprendió a leer y ya intentaba escribir sus propias historias. No recuerdo con qué edad comencé con eso de juntar letras, pero existen vídeos en los que con solo siete u ocho años escribía obras de teatro que luego representaba con mis primos, en casa de mis abuelos. No recuerdo una época en la que no soñase despierto cosas que después plasmaba por escrito. Así me va, que todo el mundo dice que vivo en otro mundo, ajeno a la realidad. 

M.: Además de escribir enseñas, cuéntame cosas.
J.: Pues estudié filología hispánica, y trabajo como profesor en una academia. Imparto lengua y literatura, principalmente, pero también cualquier asignatura relacionada con las letras. A veces incluso matemáticas, geografía y qué sé yo. Básicamente esto es con lo que me gano los garbanzos para luego poder escribir sin preocupaciones. Lo habitual entre la gente que escribe, vaya. 

M.: Háblame de tus obras, sé que hay cinco títulos por ahí.
J.: Todo empezó con la publicación de mi primera novela de fantasía, La Ciudad Blanca, en el 2010. Fue con Ediciones Parra. Al año siguiente publiqué El Rey Caído, otra novela de fantasía. Fue un encargo para un juego de miniaturas. En el 2012 y el 2013 escribí para Dolmen Editorial y publiqué dos nuevos libros, en esta ocasión de ensayo, sobre cómics. Son El mundo de Urasawa y Comando G: el libro. Además empecé a escribir para la revista Dolmen, cosa que sigo haciendo de tanto en tanto. Finalmente llegamos al 2014, con la salida de mi tercera novela de fantasía, El Guardián Gris con DLorean Ediciones. Se trata de una nueva historia situada en Lácenor, que es el mismo mundo aparece en La Ciudad Blanca, y de hecho comparte algunos personajes con esta. Pero no es una segunda parte, son historias independientes. La Ciudad Blanca, por cierto, fue reeditada por la misma editorial en el 2013. No me puedo quejar, llevo un buen ritmo de publicación: a novela por año. Para el 2015 ya tengo apalabrado un nuevo libro de ensayo, y DLorean Ediciones quiere otra novela de Lácenor para el 2016. 

M.: ¿Qué elementos debe tener para ti una buena historia fantástica?
J.: Es una pregunta difícil. Hay historias de fantasía de muchos tipos, y en ocasiones es muy complicado encontrar elementos comunes entre unas y otras. No creo que esto consista en reunir una serie de ingredientes, a decir verdad. Lo bueno de la fantasía, y por lo que me gusta tanto, es que es un género sin límites, en el que la historia puede ser cualquier cosa que seas capaz de imaginar. Es cierto que hay una serie de arquetipos y elementos que se repiten mucho, y admito que soy el primero que ha recurrido a ellos, pero no significa que sean imprescindibles para que una historia sea buena. En cualquier caso, si tuviera que decir un elemento que creo que resulta de gran peso, serían los personajes. He leído buenas historias que me aburrían a causa de los personajes que las protagonizaban, planos y sin personalidad, y malas historias de las que he disfrutado solo por lo bien que me lo pasaba leyendo a uno o varios de sus personajes. Contar con personajes interesantes es, para mí, uno de los pilares fundamentales para cualquier historia. La trama, claro, también debe estar trabajada, bien hilada y ha de resultar interesante. Creo que no iba por ahí la pregunta, pero bueno… jajajaja 

M.: ¿Qué debería quedar fuera en cualquier caso?
J.: ¡Nada! ¿Por qué vamos a dejar algo fuera? Si la trama es buena y los personajes están bien desarrollados, hasta los elementos más repetidos y más sencillos pueden crear una historia interesante. 

M.: ¿Quiénes son, a tu entender, los representantes del género o autores más influyentes en los últimos cincuenta años?
J.: Mmmm… a ver. Limitándome a espada y brujería creo que hay que destacar por encima de todo cinco nombres (bueno, en realidad son seis, pero cuentan como cinco). El primero es Tolkien, por supuesto. Nadie puede poner en duda la importancia de su trabajo y cómo supuso un nuevo enfoque de la fantasía épica. También Howard, que con su Conan nos ha ofrecido algunas de las más increíbles historias de espada y brujería de todos los tiempos. Pero no hay que olvidar a R. A. Salvatore ni al tándem formado por Tracy Hickman y Margaret Weis, la mayoría de los aficionados a la fantasía épica hemos crecido con historias de Dragonlance y Reinos Olvidados. En último lugar hay que nombrar a Martin, que ha creado todo un imperio en torno a su Canción. Hay más, y cada uno tendrá sus preferencias, pero estos son los que, a mi parecer, son más importantes. Que no mis favoritos, no es lo mismo. Por ejemplo me gustan mucho las historias de William King, que me conquistó con los libros de Gotrek y Félix, o de Brent Weeks, pero no tienen ni de lejos la misma relevancia que los anteriormente mencionados. 

M.: ¿Qué tiempo de redacción te suele llevar la redacción de una obra como Lácenor?
J.: Tiempo real, no demasiado. Mis novelas rondan las cien mil palabras, y en un día libre puedo, sin quemar la maquinaria, hacer siete u ocho mil palabras tranquilamente. Según las matemáticas eso son un par de semanas, pero claro, hay mil factores a tener en cuenta, y no siempre se puede escribir. Además yo tengo un problema: cambio mucho de ideas. El Guardián Gris, por ejemplo, lo reescribí dos veces después de la primera versión (que en principio eran dos novelas), y el final lo cambié cuatro o cinco veces más. También tengo en el disco duro externo varias novelas empezadas que dejé a medias porque a medida que iba escribiendo vi que no estaba del todo satisfecho con ellas. No sé a los demás, pero a mí me lleva mucho más tiempo la planificación y el desarrollo de una historia que su redacción. Una vez tengo claro lo que quiero hacer, escribo bastante rápido (cuando el tiempo lo permite). 

M.: ¿Cómo se documenta un escritor de novela fantástica?
J.: A menudo se lo has ido a preguntar… ¡yo no me documento! A ver, lo hago para otros trabajos, como los libros de ensayo, los artículos o varios relatos históricos que he escrito, pero nunca para las historias de fantasía. Ahí simplemente invento lo que necesito. 

M.: ¿Algún proyecto confesable?
J.: Me temo que no. Ya he comentado antes que tengo firmado mi tercer libro de ensayo sobre cómics para el 2015, pero el editor me ha prohibido expresamente decir nada al respecto. Puedo decir que no se trata de Dolmen, esta vez. Nada más. Y sobre mi próxima novela de fantasía, pues ando con varias cosas y no he decidido si finalmente será otra de Lácenor o algo diferente. También tengo algunas cosas en formato cómic en desarrollo (con magníficos artistas como compañeros de aventuras) e incluso estoy en fase de diálogos con los encargados de otro juego de fantasía que podría ser el tercero para el que escribo, pero no hay nada cerrado todavía. Me has pillado en un momento algo revuelto. 

M.: ¿Dónde podemos saber más de ti y tu obra? 
J.: En mi blog, www.lacenor.com Lo tengo algo abandonado desde hace unas semanas, pero voy a relanzarlo en enero con nuevos contenidos y una nueva dirección, más personal que nunca. Ah, en él hay relatos y algunos capítulos de mis novelas, para que cualquiera pueda conocer mi obra. 

M.: Balazos (preguntas rápidas), ¿vamos? 
J.: Venga, dispara (je).

M.: ¿A favor o en contra de adaptar novelas míticas al cine? 
J.: Siempre a favor. Gracias a las adaptaciones de El Señor de los Anillos y Canción de hielo y fuego se ha conseguido que el género de espada y brujería se convierta en uno más, y muy popular.

M.: Si pudieras conocer a uno de tus personajes, ¿a cuál elegirías? 
J.: Cuervo, de La Ciudad Blanca. Es mi favorito, aunque a veces lo trate mal jajajaja.

M.: ¿Cuál es tu libro de cabecera? 
J.: El que me esté leyendo en ese momento. Son muchos los que leo y releo. Ahora estoy terminando American Gods de Neil Gaiman, lo he retomado después de un parón para leerme Danza de Dragones de Martin (lo tenía pendiente), y también estoy empezando la relectura de El Prisma Negro de Brent Weeks, para después leerme La daga de la ceguera, continuación de esa novela. Es una tetralogía, y en marzo sale el tercer volumen. Leo mucho, y suelo alternar dos o tres libros al mismo tiempo. Mi familia me ha dicho que este año no piensan regalarme libros para navidades, que están hartos de que siempre pida lo mismo, y que piense otra cosa. Ahora tengo un problema bien gordo. ¿Crees que colará si pido un e-book? jajajajaja. 

M.: Tomarías unas birras con… 
J.: Con cualquiera. Unas birras en algún sitio y una buena conversación son mi plan perfecto para una tarde aburrida.

M.: Un consejo a los que empiezan. 
J.: Dejadlo, que ya somos demasiados jajajaja No, es broma. Solo un consejo: disfrutad de la escritura. Si perdéis eso, no vale la pena seguir.

M.: ¿Quieres añadir algo que no he preguntado? 
J.:Probablemente. Pero cuando sepa qué, ya será demasiado tarde. La historia de mi vida.

M.: ¿Te ha gustado la entrevista?
J.: ¡Claro! Conversación, birras, buena compañía… yo repetía.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Reseña obras Ana Elena Pena – Antídotos contra la belleza, Sangre en las rodillas y La ciudad de las niñas perdidas.






Pues sí, hoy, y para acabar casi casi el año, tenemos una reseña múltiple. Se trata de tres libritos que fueron a caer en mis manos en un momento de debilidad importante. Una amiga hizo su magia y después la hicieron ellos, de modo que los leí prácticamente del tirón y quedé fascinada:
Antídotos contra la belleza fue quizá el que más me costó leer. Lo cogí el primero y pensé que eran relatos como tal, cuando me encontré poemas. Poemas ácidos, mucho, que me hicieron pensar. No sé si fue el destino o qué, pero salvo los románticos me sentí identificada con todos.
Sangre en las rodillas me resultó igual que su predecesor, no tuve ningún tipo de problema para leerlo, de hecho, como ya sabía la tónica general de esta autora, lo abrí con ansia por encontrar más experiencias retratadas de ese modo que aplasta por lo real y contundente. Me encantó y me hizo llorar, dejémoslo así.
La ciudad de las niñas perdidas creo que es el único que no debí leer, al menos en esa reciente fase de mi vida. Es un cuento que conjugaba la fantasía de una ciudad como muy distópica con lo que nos podemos encontrar fácilmente saliendo una noche de copas a eso de las cinco. Aquí se nos cuentan las miserias más profundas en boca de niñas perdidas… Inconscientemente  buscas paralelismos cuando no estás en buen momento de hacerlos.
Conclusión: leed a esta autora. A mí me gustó tanto que fui a ver uno de sus Cabarets histéricos, no os digo más. En los últimos tiempos ha habido poca gente que me haya impactado tanto.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

CAFÉ LITERARIO PREMIOS PLANETA 19/11/14



No sé si sois gente de costumbres, yo sinceramente tengo pocas, pero hay una entre ellas que quizá por lo rimbombante, he intentado mantener viva hasta el momento: reunión anual en rueda de prensa con los ganadores del prestigioso Premio Planeta.
Este año, como ya sabéis, fueron Jorge Zepeda y Pilar Eyre, muy relacionados con el periodismo, pero no hemos venido a hablar de lo que les da el pan como primera actividad, si no de ese segundo oficio al que parece, por obligación, que todos los periodistas acaban dedicándose. 


Bueno, empezaremos diciendo que no fue una rueda de prensa como tal, si no un café literario: muchas sillas y medios alrededor de los dos ganadores, que respondían de forma informal a preguntas varias. Nunca había ido a uno; estuvo bien. Siempre es interesante escuchar lo que tienen que decir los autores, sean de la índole que sean, respecto a sus libros, y me llama la atención que coincidan tantos en que el Premio Planeta es una bendición solo a veces. Jorge Zepeda lo dice, mientras que para Pilar ganarlo fue indiscutiblemente una celebración. 


Sobre los libros del otro, una decía que la trama era interesantísima y que atrapaba, el otro dijo que le sorprendió porque era como un selfie de 305 páginas donde salía Pilar Eyre. Eso me gustó, esa sinceridad que parecía ser muy marca Zepeda, aunque la novela que más empatía despertaba de las dos, quizá por el tema o la cercanía de la historia, fuera la de Pilar. También ella se llevó la mayoría de las preguntas directas -cosa que no deja de ser sorprendente-, incluida la mía, aunque se la hiciera un poco a mala hostia: ¿serían capaces de volver a escribir una novela ganadora del Premio Planeta entonces, cuando ya no cabalgaban el imperio de la emoción? (luego os cuento por qué entre todas las preguntas del mundo, elegí esa). Pilar, toda sinceridad, dijo que ella no. La pasión que mantuvo en la boca durante todo el encuentro, ya no era la misma que cuando lo vivía directamente, no era la mitad de motivadora, de modo que no. Jorge dijo que él no escribió la novela a propósito del premio, pero que una vez lista la presentó y, cosas de la vida, fue que sí. 


Sinceramente les creo, a los dos, y también quiero creer en la espontaneidad y buen rollo que mostraron en el café, quiero contar que tuve una tarde genial con dos grandes de las letras, pero también quiero pensar que el año próximo los Planeta meterán más ruido, porque a pesar de lo encantador, no dejamos de hablar de una novela romántica y una que habla de la trata de blancas. Están escritas con más o menos gracia, pero tienen de original y fresco lo que las novelas que hablan de la Guerra Civil.
Hasta aquí este post, pero no os descuidéis porque pronto volveré con otro donde hablaremos de gente que lo deja todo para el final, estudiantes de periodismo, perros viejos (y bocazas),  cámaras impertinentes y demás gente que está en este mundillo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Entrevista CaminArt (incluye balazos).



Pues aquí está la versión extendida con más fotos, algunas de la ruta que hicimos ayer mismo con ellos (fue Camins inèdits, recomendadísima queda desde ya).
No os quejaréis...
;)

M.: Cuéntanos un poco quién eres y en representación de quién vienes.
C.: Soy César, soy guía de turismo de la Comunidad Valenciana y estoy aquí en representación de uno de los tres miembros cofundadores de CaminArt, Camins de culturay art, que es una cooperativa de trabajo social nacida el 18 de noviembre de 2013, o sea que hoy es nuestro primer aniversario.
M.: ¡Ostras! ¡Qué coincidencia, qué bien! Bueno, cuéntame, ¿a qué se dedica CaminArt?
C.: A hacer rutas culturales saliéndonos un poquito de lo que es el turismo que se viene realizando en la ciudad de Valencia que es un turismo más quizá para gente de fuera y deja de lado el turismo local. Nosotros con las visitas que hacemos lo que pretendemos es acercar la ciudad de Valencia, el centro histórico, a la gente de Valencia y alrededor, pero desde un punto de vista diferente, poniendo en valor patrimonio desconocido, sacándolo a la luz… Es el objetivo número uno: dar a conocer aquello que normalmente queda al margen de las rutas turísticas ordinarias.
M.: ¿En qué momento se decide crear la cooperativa?
C.: Esto inicia hacia marzo de 2013, cuando nos reunimos Esteban y yo y buscamos a otra persona, encontrando a Sara, que es una gestora cultural con gran inquietud por los mismos temas que tenemos nosotros. 

( Fotografía: CaminArt)

M.: ¿Por qué?
C.: Por inquietud. Por emprender, por variar, por diseñar nuestras propias rutas, volar por nuestra cuenta… Y de momento no nos hemos estrellado, continuamos volando (risas).
M.: La prensa se hace eco de vuestras rutas por lo innovador a pesar de que sean temáticas más bien históricas, eso es un valor añadido… Esto no sucede con otras gentes que organizan rutas, etc.
C.: Mira, hay diferentes tipos de rutas, pero nosotros hemos acertado con dos que son muy originales, la de Camins negres y la de Camins gremials porque se salen completamente de todo lo que se viene haciendo, y ya no solo porque toques la temática histórica, porque todas vienen siendo patrimonio, historia, cultura y arte, pero concretamente la de Gremials, lo que estamos haciendo es articular también con los pequeños talleres de artesanos que todavía quedan en el centro histórico, es decir, nosotros a parte de contar la historia de los gremios, las calles, los oficios, entramos a los talleres y hablamos con los artesanos, ellos les explican “soy la cuarta generación, la quinta… mis abuelos tenían el taller en tal, tal y allí estamos…”, entonces hacen partícipe al ciudadano que ahora pasa por el centro histórico y sabe que en tal calle, tal sitio, hay un taller que todavía sigue haciendo artesanía como los de siglo XIX.
La de Camins negres quizá por el tema del morbo, de lo oscuro que contamos, la inquisición, el psiquiátrico, el prostíbulo… Son temas que llaman muchísimo la atención. Dónde está la horca, quién murió allí, dónde estaba el famoso barbero que degollaba a los clientes en el XIX.
M.: Quién era Ridaura… (risas)
C.: Quién era Ridaura… (risas) Son cosas interesantes que a la gente le llaman mucho la atención y por eso mismo yo creo que la prensa se hace eco de estas rutas.
M.: Hay todo tipo de rutas para todo tipo de público, he leído incluso que tenéis unas V.I.P.
C.: Están orientadas a gente que quiere una ruta exclusiva para ellos, dos tres grupos muy muy reducidos que nos piden la ruta en concreto. Al ser grupos tan pequeños podemos introducir más novedades, desplazarnos más fácilmente o visitar sitios que igual con grupos de veinte o treinta personas no se pueden entrar. Es una atención personalizada. 

 ( Fotografía: CaminArt)

M.: Se tienen que contratar con antelación, intuyo, no creo que sea inmediato.
C.: Aconsejamos que por lo menos se nos fije el día con una semana de antelación, sí. Si es inmediato de un día para otro hay que mirar la agenda, pero aconsejamos lo otro.
M.: ¿Cómo suele ser el público interesado en vuestros servicios? ¿Podríamos hacer un perfil?
C.: El perfil que quizá se repite es el de la persona con inquietud, con mucha inquietud por conocer la historia de su ciudad. Realmente en cuanto a edades nos encontramos con estudiantes de universidad, gente que acaba de terminar, veinte, treinta, cuarenta, más y menos también, de hecho, en la última ruta vino una mamá con una niña de doce años. En el público valenciano no tenemos una franja de edad en concreto si no al contrario, hay un abanico completo que comprende todas las edades.
Tienen en común las ganas de descubrir. Nos encontramos mucho con comentarios tipo “esto no lo conocía”, por ejemplo, gente que no había subido a las Torres de Quart, entrado al Almudín… Un poco porque como lo tienen tan cerca lo van aplazando y al final no entran, entonces sí que tienen esa inquietud.
M.: Está genial. Además de rutas hacéis más cosas: talleres, asesoría…
C.: Los talleres los estamos haciendo para colegios, de hecho este viernes hacemos uno del Tribunal de las aguas, que es llevar a los chavales la historia del tribunal, cómo funciona el tribunal, vestirlos como miembros del tribunal y realizar un simulacro de caso del tribunal. Pero tenemos talleres que tocan la época gótica, la romana, talleres de Valencia cuando era capital de la república, taller de pintura… Están orientados para primaria, secundaria y bachiller. Vamos al colegio y los realizamos.
La asesoría cultural son, por ejemplo, los temas que estamos realizando ahora mismo para Castellón es respecto a una exposición que se realizará en diciembre sobre las normas ortográficas de Castellón del año 32. El ayuntamiento se ha puesto en contacto con nosotros para realizar el proyecto. Lo lleva Sara con nuestra ayuda, pero Sara es la gestora cultural que se encarga de estas temáticas. Esa es la asesoría cultural que realizamos.
M.: Sois gente peleona en lucha constante por la conservación del patrimonio, ¿qué medidas tomáis? ¿Cómo se hace eso?
C.: La principal forma de luchar por el patrimonio es ponerlo en valor y darlo a conocer. Si es un patrimonio que permanece en el olvido, está oculto, y la mayoría de ciudadanos lo desconocen, cuando pasen por al lado, como la administración no te pone un cartel para indicar qué es y el abandono ha hecho mella, se convierte en otro edificio más que no se sabe qué es. Nosotros al incluirlo en nuestras rutas y enseñar esos lugares, enseñamos a la gente que es patrimonio valioso y a la vez lo ponemos en valor. Como si tuvieran un círculo rojo de cosas que se deben enseñar. 

 ( Fotografía: CaminArt)

M.: ¿Denunciáis también el tema del abandono?
C.: De eso se encarga la asociación Círculo por la defensa y difusión del patrimonio cultural, ellos son los que realizan la denuncia administrativa, nosotros hacemos la parte de difusión. Hay una separación.
M.: Me he apuntado por aquí también que sois como el Gran Hermano de lo cultural porque lo he visto varias veces por ahí…
C.: Eso es el Círculo por la defensa. Yo es que soy a la vez presidente del Círculo por la defensa y miembro de CaminArt, pero hay gente que pertenece a CaminArt que no pertenece al círculo. Estamos un poco mezclados, pero separamos las dos partes.
M.: ¿Qué puede hacer el ciudadano para defender el patrimonio?
C.: Conocer el patrimonio de primera mano y valorarlo. Si tiene hijos, educando en la importancia y el valor del mismo, eso es muy importante. Quien conoce el patrimonio y lo valora, se convierte en un defensor automáticamente.
M.: En un año de actividad habéis conseguido que gran cantidad de valencianos se levante del sofá, haga cosas culturales, os escuche y además ande, ¿cómo se os queda el cuerpo viendo la respuesta del público?
C.: Estamos muy contentos. El primer año se puede definir como algo positivo. Es un año de crecimiento donde afortunadamente no hemos tenido pérdidas, las ganancias han sido las justas, pero es un año de despegue, de contacto real con el mercado turístico. Es un trabajo arduo pero tanto mis compañeros como yo estamos muy contentos con el trabajo realizado y esperamos seguir hacia arriba. 

( Fotografía: CaminArt)

M.: ¿Qué podemos esperar de vosotros a corto y medio plazo? ¿Hay algún proyecto confesable?
C.: Sobre todo la segunda parte de Camins negres, nuevas rutas como Camins de aigua, o sea, varias rutas y cambiar también un poco las que estamos haciendo. Vamos añadiendo, quitando…
M.: Sí, que dentro de seis meses puedas volver a hacer una ruta ya hecha y encuentres cosas nuevas.
C.: Sí, de hecho la investigación que estamos haciendo los compañeros es continuada, estamos en ello constantemente. Yo no leo novelas, leo manuales de historia. Documentación a diario, preparación de contenidos…  Nos vamos a centrar en ampliar el contenido y riqueza de nuestras rutas, en colegios también… Así que nos va a tocar trabajar dos o tres veces más, pero muy a gusto.
M.: Claro que sí. ¿Cómo podemos informarnos de vuestra agenda y vuestras rutas?
C.: La vía principal es Facebook, tenemos mil novecientos y pico seguidores y por ese medio es como más fácilmente llegamos y nos llega gente. Actualizamos mucho. La página web es la imagen corporativa. El blog lo utilizamos por ejemplo para detallar puntos de la próxima ruta que vamos a realizar. Twitter  e Instagram los empleamos durante las visitas para que la ruta tenga también un contenido vivo mientras está sucediendo, pero la forma principal es Facebook. El ochenta y cinco o noventa por ciento de las personas que preguntamos después haciendo un feed back nos lo comenta.
M.: ¿Hay algo que quieras añadir y que no te haya preguntado?
C.: Quizá el tema de la elección del nombre CaminArt. Estuvimos dándole muchas vueltas, pero pensando que lo que más hacíamos era caminar, lo fusionamos con arte, y nació CaminArt. A partir de ahí nuestro logo pasó a hacer esa especie de calzado medieval que acompaña a las letras de CaminArt. 

 ( Fotografía: CaminArt)

M.: No me había fijado que era un calzado medieval ¡muy buen aporte! Pero eso no te va a librar de los balazos… ¿Listo?
C.: Llevo chaleco, pero a ver cómo están mis reflejos (risas).
M.: Recomiéndame una ruta.
C.: Camins negres, Camins Gótics… Hay muchas.
M.: Una época.
C.: Gótica, romana, musulmana… Me encantan.
M.: Un libro.
C.: Cualquier libro de Jose Luis Corral Lafuente, el del El cid, por ejemplo.
M.: Si pudieras entrevistarte con un personaje histórico, ¿a quién elegirías?
C.: Pere Compte, y si no Francesc Baldomar, sin lugar a dudas.
M.: ¿Con quién unas cervezas?
C.: Francisco Mora Berenguer, arquitecto modernista que me gusta.
M.: ¿Por qué historia del arte y no turismo?
C.: Historia del arte tiene una sensibilidad hacia el patrimonio que turismo no tiene.
M.: Un lugar histórico donde te instalarías.
C.: Cualquiera con muralla islámica dentro, sin lugar a dudas. ¡O si no La Lonja! ¡Compraría La Lonja y me instalaría dentro! (risas)
M.: ¿Te ha gustado la entrevista?
C.: Perfecto, ha sido una entrevista fenomenal. Los balazos me han encantado, a bocajarro (risas).
M.: Sí, a todo el mundo le gustan (risas).