miércoles, 17 de diciembre de 2014

CAFÉ LITERARIO PREMIOS PLANETA 19/11/14



No sé si sois gente de costumbres, yo sinceramente tengo pocas, pero hay una entre ellas que quizá por lo rimbombante, he intentado mantener viva hasta el momento: reunión anual en rueda de prensa con los ganadores del prestigioso Premio Planeta.
Este año, como ya sabéis, fueron Jorge Zepeda y Pilar Eyre, muy relacionados con el periodismo, pero no hemos venido a hablar de lo que les da el pan como primera actividad, si no de ese segundo oficio al que parece, por obligación, que todos los periodistas acaban dedicándose. 


Bueno, empezaremos diciendo que no fue una rueda de prensa como tal, si no un café literario: muchas sillas y medios alrededor de los dos ganadores, que respondían de forma informal a preguntas varias. Nunca había ido a uno; estuvo bien. Siempre es interesante escuchar lo que tienen que decir los autores, sean de la índole que sean, respecto a sus libros, y me llama la atención que coincidan tantos en que el Premio Planeta es una bendición solo a veces. Jorge Zepeda lo dice, mientras que para Pilar ganarlo fue indiscutiblemente una celebración. 


Sobre los libros del otro, una decía que la trama era interesantísima y que atrapaba, el otro dijo que le sorprendió porque era como un selfie de 305 páginas donde salía Pilar Eyre. Eso me gustó, esa sinceridad que parecía ser muy marca Zepeda, aunque la novela que más empatía despertaba de las dos, quizá por el tema o la cercanía de la historia, fuera la de Pilar. También ella se llevó la mayoría de las preguntas directas -cosa que no deja de ser sorprendente-, incluida la mía, aunque se la hiciera un poco a mala hostia: ¿serían capaces de volver a escribir una novela ganadora del Premio Planeta entonces, cuando ya no cabalgaban el imperio de la emoción? (luego os cuento por qué entre todas las preguntas del mundo, elegí esa). Pilar, toda sinceridad, dijo que ella no. La pasión que mantuvo en la boca durante todo el encuentro, ya no era la misma que cuando lo vivía directamente, no era la mitad de motivadora, de modo que no. Jorge dijo que él no escribió la novela a propósito del premio, pero que una vez lista la presentó y, cosas de la vida, fue que sí. 


Sinceramente les creo, a los dos, y también quiero creer en la espontaneidad y buen rollo que mostraron en el café, quiero contar que tuve una tarde genial con dos grandes de las letras, pero también quiero pensar que el año próximo los Planeta meterán más ruido, porque a pesar de lo encantador, no dejamos de hablar de una novela romántica y una que habla de la trata de blancas. Están escritas con más o menos gracia, pero tienen de original y fresco lo que las novelas que hablan de la Guerra Civil.
Hasta aquí este post, pero no os descuidéis porque pronto volveré con otro donde hablaremos de gente que lo deja todo para el final, estudiantes de periodismo, perros viejos (y bocazas),  cámaras impertinentes y demás gente que está en este mundillo.

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