lunes, 2 de marzo de 2015

Cuento número 53. El misterioso país.

   


   –Has jodido mi matrimonio.
    Su espalda ondula al tiempo que la cadera se interna, violenta, en mí.
    –¿Estás contenta?
   Repite lanzando un golpe que me hace resonar el cuerpo. Un gemido ahogado de placer es luz en mi sur, y música en los huesos.
    –El niño nacerá la semana que viene, tendré que estar ahí, ¿qué harás entonces?
    Pregunta. El aire escapa entre sus dientes impacientes, que aprenden la forma de mi pezón.
    –¿Celebrarás la ruptura de mi familia?
    Me clava los dedos en las rodillas manteniéndolas separadas. Mañana tendré que maquillarlas.
    –Gime para mí.
   No lo hago. Sus manos me atrapan la cintura. Empujan amenazando con clavarme bajo su cuerpo.    Trepa, se interna de nuevo. Le siento lacerante en mi útero, que grita.
    –¡Gime! ¡Gime de una vez!
    –¡Ya basta!
    Me aparto. Busco cobijo allí donde estoy más sola, en el otro lado de la cama.
    –Lo siento cielo, ¿te he hecho daño?
    –¡Claro! Estás conmigo de día y con ella de noche...
    –Sabes que es a ti a quien quiero…
    –…Y a pesar de los años sigues diciendo lo mismo.

                                                                                                                                  Mimi Alonso

No hay comentarios: