lunes, 20 de julio de 2015

El juego de Ender, Orson Scott Card


Libraco. Así, tal cual os lo digo. Me ha encantado.
Quería leerlo para ponerme un poco a tono con la ciencia ficción (estoy estudiando, ea) y creo que no me han podido recomendar uno mejor.
Ender, que en realidad se llama Andrew, pero bueno, es un niño que destaca sobre el resto en una sociedad distópica, donde las conductas de los más jóvenes se miden gracias a monitores instalados en sus nucas. Todo esto porque el gobierno busca a posibles diligentes entre niños, formándolos desde la más tierna infancia (cuando el juego empieza Ender tiene seis años), para convertirlos en letales comandantes de tropas espaciales.
¿Lo más flipante? Pues no, no es el tema, que el grueso de la novela se desarrolle en el espacio, etc. Para mí lo más flipante es la descripción del entrenamiento de Ender. Leer página a página un maltrato psicológico enmascarado tan hardcore que a diez páginas del principio ya te ha hecho empatizar con el chiquillo.
Los hermanos de Ender son también un puntazo. Mientras este intenta ser el mejor en el aire, en La Tierra, los dos mayores están liándola muy parda gracias a su uso maquiavélico de las redes (una especie de internet como el que conocemos nosotros).
También es interesante tener en cuenta al enemigo. Esa amenaza del pasado de la que, en realidad, solo queda la sombra.
Lo leí en dos asaltos. Esa misma noche vi la peli.
MAL.
Vaya metedura de pata. En la película se cargan precisamente las partes de la novela que te hacen comprender a Ender, de modo que el personaje acaba siendo, a ojos del espectador, un niño listo y algo impertinente. Eso sí, tiene que haber flirteo con Petra, no se vaya a quedar Hollywood sin romance… En serio. Mi compañero de piso flipaba escuchándome increpar a la pantalla.
¿Os recomendaría el libro? Por supuesto. Es la primera novela de ciencia ficción que recuerdo haber leído, y me ha gustado.
¿Os recomendaría la peli? Ni de coña.

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