lunes, 25 de enero de 2016

El diablo en invierno. Lisa Keiplas

Puede que sea el libro con la peor sinopsis que he ledido hasta el momento.
Te plantea una historia como si fuera la de un club de mujeres a la caza de marido, mujeres victorianas, cuchicheos y tal, cuando realmente la cosa va de la aventura que vive Evangeline, una pelirroja que tartamudea bastante, intentando librarse de los malos tratos a que es sometida por su familia. Para ello, decide casarse y darle la dote que tanto ansían los maltratadores, a un tipejo que está muy rico, pero tiene la peor fama del mundo. Además, decide fugarse con él para celebrar ese peculiar matrimonio de conveniencia, y después trasladarse a vivir al club de caballeros que regenta su padre, un hombre al que ha visto pocas veces, que agoniza solo en Londres, y al que Evangeline idolatra por haber recibido de él el único cariño que ha conocido en su vida.
Sebastian, el diablo, su marido, comienza a mostrar una serie de cambios inesperados según Evangeline y él entablan relación...
Destaco de esta obra la fácil comunicación que practica la escritora con el lector. He de decir también que hubo momentos y expresiones fuera de lugar, que no cuadraban ni con la época ni con el personaje, pero salvando esos mini obstáculos, os la recomiendo.
Un día me ha durado xD

lunes, 18 de enero de 2016

Cuento número 55. Llegando tarde.

Era un juego de lo más inocente.
Se reunían a las 17, allí donde una vez la gran fábrica era hervidero de hombres y mujeres produciendo cemento. Ahí mismo, en ese lugar que desde hacía décadas quedara abandonado coronando la ciudad, villa, pueblo, o como pudiera llamársele tras la clausura del negocio.
Unos iban en busca de los otros. Llevaban palos a modo de pistosla, y en el momento que veían a otro del equipo contrario, hacían como que disparaban atizándole un buen golpe a la cañería más cercana.
Alguna madre les advirtió que no jugaran por ahí, que podría ser peligroso. Algún padre, trabajandor curtido en la cementera, se lo prohibió directamente alegando que las vigas estaban en mal estado, que había peligro de derrumbe, y un montón de chorradas similares. Ellos siguieron yendo a jugar a su lugar favorito.
Un día Jaime encerró a todos los contrarios en una habitación, y atizó tan fuerte la viga que esat se desmoronó por completo sobre ellos, causando un gran estruendo. Se echaron a reír después del susto inicial, cubiertos por la polvareda blanca que fluctuaba en el aire tras la caída de la viga. Los del equipo de Jaime pronto fueron a reunirse con los demás celebrando la victoria... Lástima que llegaran tarde, justo en el momento que el techo se derrumbaba, salomónico, sobre el grupo anterior. O bueno, quizá no fuera una lástima que uno de los dos grupos sobreviviera. Puedo que no sea políticamente correcto celebrar eso, o llegar tarde.

Miriam Alonso

lunes, 11 de enero de 2016

La sangre de los libros, Santiago Posteguillo



La sangre de los libros es uno de esos ensayos que todo aquel curioso de la literatura, fan, o lo que queráis, debería leer.
No sé si vosotros lo hacéis, pero yo tiendo a imaginar el contenido de un libro atendiendo a las opiniones que despierta entre reseñistas y demás. Bueno, pues pensaba que el libro trataba de historias digamos que intensas o destacadas en el mundo de la literatura, grandes duelos entre grandes protagonistas... Cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que los protagonistas no eran personajes ficticios, si no los propios autores que trata este ensayo.
Me ha encantado conocer detalles que ignoraba de figuras muy admiradas por mí, pero a la vez he de decir que un ensayo de este tipo, leído por alguien que se dedique a las letras como tú, posiblemente (y como yo), pica: toca lo sensible.
Parecía que la tragedia acosara al artista... Lo bueno es  pensar que por más que diga Santiago Posteguillo -brillante en este título-, las historias referidas pertenecen solo a una minoría. Ilustre, sí, pero insignificante si pensamos en cuántos vivimos felices por y para las letras.
Salud

martes, 5 de enero de 2016

¿De qué va esto?


De ayudar a cumplir sueños.
Muchos compartimos el mismo, ese de vivir de las letras. Me encuentro, orgullosa, entre ese "muchos". También me encuentro entre otros tantos que están andando ese camino complejo, que pese a ponerle todas las ganas del mundo, se deja recorrer muy poquito a poco. Hay que hacer pausas constantes para darnos de espadazos contra la adversidad, recuperar fuerzas para seguir andando y toda una serie de cosas que van implícitas en esta elección de hacer lo que amas, de no considerarlo un pasatiempo, si no algo que es tan parte de ti como el color de tus ojos.
Me he decidido a abrir este apartado de donaciones en el blog por eso mismo: la ayuda siempre es bien recibida cuando te ves en esto que experimentamos tantos. Puedes salir a la calle y preguntar a cualquier artesano, ilustrador, pintor, diseñador...
He creado este vínculo de paypal para que, si quieres, si puedes, si en El estante ves y lees cosas que te gustan, si has disfrutado con alguna de mis novelas o relatos, si confías, si crees que vale la pena apoyarme, si lo que quieras y sobre todo, si te apetece, cliques.
Yo voy a estar igual de agradecida lo hagas o no. Me basta con saber que tenemos un acuerdo de felicidad recíproca: mi arte te hace feliz, y a mí tu presencia por estos lares.
Besicos. 

¡Feliz 2016!


No espero nada concreto del 2016. Solo sé que voy a trabajar fuerte para conseguir lo que quiero, teniendo muy claro mi objetivo: el norte. 
Besos, estantianos. 
Aquí seguimos.