lunes, 15 de febrero de 2016

Hombres buenos, Arturo Pérez-Reverte

Hombres buenos es, así a bote pronto, una maravilla. No solo se nos describe, con la infinita elegancia que caracteriza a este autor, un viaje de envergadura enorme para la época (partimos de Madrid, de la Academia de la lengua española solo sesenta años después de su fundación, a París) con un propósito de lo más noble e ilustrado: adquirir la enciclopedia para que esta se guarde junto a otros tomos que deber dar a la España más garrula y obsoleta, un nuevo criterio alejado de los toros, las peleas a cuchillo, y todas esas cosas contra las que lucha la educación propiamente dicha.
Si bien hay partes, sobre todo en el momento que los protagonistas andan buscando libros, que se pueden hacer densas, he de decir que es la novela de Arturo Pérez-Reverte que más me ha gustado, por la alternancia del hecho histórico ficcionado, con la descripción real de los pasos tomados por el autor a fin de llevar a cabo este pedazo de libro. Desde experiencias con la esgrima hasta viajes en coche buscando ser lo más fiel posible al viaje que emprendieron hace tanto tiempo los dos protagonistas. Hombres buenos que existieron también, y cuyas aventuras, según revela el autor, se encuentran reunidas en la correspondencia real que uno de ellos, según avanzaba la aventura, hacía llegar a la academia.
No esperéis mucho salón dorado y cosas de esas, estos dos ilustres señores son más de posada, charlas filosóficas y duelos. Otra cosa no, pero en aquella época los españoles no se andaban con tonterías cuando salían a hacer turismo.
Muy super recomendable.
Gracias, Raúl, mi niño, por el genial regalo.

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