lunes, 25 de abril de 2016

Reseña 1984, George Orwell

1984 debe ser una de las distopías más famosa desde que se acuñara el término. Por cierto, no tengo ni idea de cuándo fue. Lo he leído.
Estoy en esa fase que se llama "leer de todo". No me ha gustado el tema, y sí, he leído otras distopías. Tampoco me gustó el final, ni saber vendido al protagonista prácticamente desde el principio. me sorprendió que no muriera, eso sí.
Ahora vamos a lo interesante, al qué he visto y aprendido de esta obra. Amén del Gran Hermano, los orígenes (que no es colega en absoluto), debo decir que no he aprendido mucho. Venía de un autor que hace, me atrevo a decir, algo similar a la prosa poética y de pronto encontré un texto plano, sin figuras ni adornos. Acostumbro a señalar párrafos que me gustan según leo, bueno pues no señalé ni uno.
Busqué su bío y descubrí por qué esa ausencia de ornamiento. Resulta que Orwell (que en realidad se llamaba Eric, no George) en realidad escribió más ensayo que novela, pero bastantes muchos, además. De ahí las largas diatribas y lo que me pareció puro panfleto leyendo la novela. Claro, en realidad él exponía tal cual en partes, haciéndote sentir casi todo como si estuvieras leyendo una lección en vez de la novela.
Me sorprendió mucho, eso sí, esas similitudes tan marcadas entre el mundo extraño y fo que describe y el actual. El tema político, los minutos de terror, todo eso, me hacía pensar muy fuerte en el telediario, en lo que vemos, invariables, día a día a la hora de comer o cenar.
Os diré que seguí leyendo por saber si Winston sobrevivía. En muchas pausas lo retomé supongo que por empatía con ese humano que despierta en su Matrix peregrino, pero el libro me ha resultado desagradable, demasiado para recomendarlo sin antes dar todas estas advertencias, muchachos.

lunes, 18 de abril de 2016

Reseña Capital del dolor, Francisco Umbral

Acabo de terminar el libro Capital del dolor de Francisco Umbral, y nada más hacerlo he cogido este cuaderno para notar mis impresiones más inmediatas.
Os diré que es sobrecogedor en el pleno sentido de la palabra. Os diré que el tema no me llamaba para nada la atención, dado que habla de cómo la falange nace, domina y persiste en una ciudad del norte (desconocida hasta el final del libro), en cómo actúa, avanza, le hace la banda sonora a Franco y de cómo España, dividida por la guerra, malvive en ese frente fascista que fusila sus sindicatos, a sus obreros, pensadores independientes, poetas, escritores y tantos otros que no comparten pensamientos ni color de camisa.
No solo he aprendido capítulos de la historia de nuestro país, también he descubierto al que será en adelante uno de los referentes que quiero tener en mi carrera literaria. Umbral, Francisco, o "yo he venido a hablar de mi libro" como queráis, me ha fascinado por tener una forma de construir metáforas que pone los pelos de punta. Si bien el hombre como persona tenía que ser tirando a repulsivo, su obra es impecable, e insisto, el tema no es de mis preferidos, pero me ha enganchado con su forma de contar las cosas, la historia.
Nunca había leído algo tan complejo y redondo. nada que me hiciera sentir tan pequeña y a la vez me despertara ese ansia de superación que creí perdida desde hacía unos cuantos meses, si no hablamos de más... Estoy haciendo ejercicios literarios al respecto. Vosotros me diréis.
Por lo pornto solo advertir que volveré a reseñar a Umbral con mucho gusto.

lunes, 11 de abril de 2016

Reseña Dublineses, James Joyce

Antología de relatos basada en las historias más comunes de los habitantes de Dublín.
hay relatos de varias extensiones y temáticas, pero las que se barajan principalmente son las concernientes a la vida de distintos tipos de clase obrera, las importancias y necesidades de algunos, los deseos, vanidades y frustraciones más grandes.
Esa, yo creo, es la palabra clave para definir esta obra de Joyce: frustración.
El lector seguirá las historias con interés, pero la norma general dicta que no encontrará satisfacción alguna en los finales.
La recomiendo porque acerca el paisaje irlandés de forma bien distinta a la que alguien como yo acostumbra. Dublineses no hace mención siquiera al paisaje clásico de esa Irlanda verde con sus famosas piedras. No deja de ser chocante y sorprendente, sobre todo cuando pensamos en la época que fue escrito, a principios del siglo XX, cuando para muchos europeos, según dicen los libros de hisotira, Irlanda seguía siendo casi territorio inhóspito.
Si buscáis acción desenfrenada, no lo leáis. Tampoco leáis mi edición, que no es esta de la foto, si no la de la colección Millenium de El Mundo, cuya traducción está plagada de adverbios -mente y confiere a la obra un aura algo pésima.
Salud.
El próximo lunes nuevas reseñas. Francisco Umbral se une a la fiesta. Ahí lo dejo.