jueves, 23 de febrero de 2017

La máquina de besos YA A LA VENTA

Hola estantianos. 

Ha llegado el día, ¡al fin! Ya está disponible La máquina de besos. 
El título, la novela, que sale a la venta hoy, se une a las otras publicaciones que ya me conocéis.
Voy a hablaros de ella.
La máquina de besos comienza con el alboroto que puede darse en un salón a rebosar de intrigadas damas y caballeros de época. Tienen la mente abierta, no son personas comunes, no pueden serlo, dado que están en el Palacio de Cristal, a punto de inaugurar la Exposición Universal que ese año se celebra en Londres.
El edificio ha sido construido por Lord Arlington, un heredero de los altos hornos británicos que decidió dejar de lado la empresa familiar, para dedicarse por completo a la ciencia y en otro nivel, a la arquitectura. Aunque el favor que se le ha brindado dejando que inaugure la  Exposición y presente su ingenio antes que otros compañeros ha levantado envidias, allí está, sobre el escenario, deseando mostrar a aquellos hombres respetables, en qué consiste su
Máquina de Besos.
Lo peor que le podría pasar en ese momento no es que la máquina falle, ni mucho menos; lo peor es que enormes planchas de cristal del techo de su palacio, -a pesar de haber sido seleccionadas y tintadas son esmero, para producir un juego de luces cuando el sol roza el mediodía-, comiencen a desprenderse y caigan sobre el público, desatando el caos.
A partir de ese instante la reputación de Arlington, que había estado en alza, cae con desenfreno. Incluso llega a ser tachado de loco por intentar demostrar que hay algo extraño en ese incidente, algo que no cuadra, un error que tampoco encuentra revisando hasta la extenuación sus planos.
Dicha sospecha le llevará de vuelta al palacio, para echar mano de amigos que ya no lo son, a fin de inspeccionar las planchas de cristal y la estructura desde cerca. Quizá por esa amistad ausente, o por el deseo de ver hundida a una de las promesas del sector, consigue el permiso del señor Sterling.
Es ahí, caminando a más de veinte metros de altura sobre cristal resbaladizo, cuando el Lord descubre cosas tan importantes como que, efectivamente, él no ha tenido la culpa de que las placas cayeran al suelo: los materiales han sido manipulados tal vez para incriminarle en lo que podría haber sido un asesinato. Por último, encuentra en ciertos cristales tintados un mensaje oculto que solo puede leerse en determinado momento, cuando el sol cae sobre la ciudad de Londres y la luz entra por el costado del palacio, proyectando palabras en el suelo.
El empeño por descifrar este extraño mensaje escrito en latín, hace que el Lord se encuentre con el personaje protagonista femenino de esta historia: Charlotte Walls. La muchacha, hija de un doctor en medicina que parecía tener serios problemas mentales, es una pelirroja desgarbada que ha vivido sus veinte años de edad encerrada en la mansión familiar, sin ningún espejo a la vista.
Pronto entrará a formar parte del equipo que compone el Lord junto a su cochero y un pequeño ratero de Whitechapel.
La investigación no tarda en hacer que se estrechen lazos en el grupo. Si bien algunos componentes desarrollan el sentido de la amistad como no habían conocido hasta el momento, otros son presa de sensaciones muy intensas, que por falta de experiencia y tacto, no saben relacionar con el romanticismo.
Mientras el grupo trabaja, aparece en escena un nuevo personaje, uno colectivo y complejo, tan discreto e invisible como un fantasma, y al tiempo, perpetuo como la misma historia: una misteriosa sociedad secreta, Las ánimas, vinculada a los protagonistas, aunque ellos, por el momento, no lo saben.
Desde la aparición de Las ánimas, los protagonistas serán testigos de cómo, cuanto pensaban conocer de su vida, puede verse en entredicho. Comenzando por la madre de Charlotte –supuestamente fallecida–, y el padre de la misma –supuestamente loco. El grupo de investigadores será testigo de cómo los misterios acaban sacudiendo definitivamente a cada uno, invitándoles a afrontar sus propios destinos.
En un corto espacio de tiempo, la desesperación, incomprensión y soledad, se apodera de los protagonistas, que no consiguen seguir con sus vidas como si tal cosa. He de ahí que la historia deba regresar al principio, a un parque, para encontrar nuevas pistas que la conducirán al siguiente nivel, uno en que la recuperación de la máquina por parte de Lord Arlington, se convierte en trama central, y su hermano, mencionado al comienzo de la novela, vuelve a tomar protagonismo.
El paisaje cambia, es la exótica España el nuevo mundo donde el lector encontrará una acción  que no decepciona.

Quizá esté mal decirlo, pero creo firmemente que así es. Y lo digo yo, que no suelo echarme flores de forma gratuita.

Hoy quería compartir con vosotros este gran momento, tan esperado y genial.
Salud para todos.


Aquí os dejo un enlace a la web de la editorial, donde encontraréis más información de la obra: 


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