lunes, 13 de marzo de 2017

Especial 2 La máquina de besos: Los personajes.

Especial La máquina de besos 2. Los personajes. Me encantan las novelas con personajes que podrían pasar perfectamente por reales. Siempre he tenido problemas a la hora de creerme que alguien, sin ningún motivo de peso, abandone su vida para dedicarse a perseguir algo porque sí. No, mis personajes principales no siguen esas pautas. Sus motivaciones, con mayor o menor relevancia, están bien definidas. ¿Hablamos de ellos? Empezamos con Lord Daniel Arlington. Es el heredero de los altos hornos británicos que decidió dejar de lado la empresa familiar, para dedicarse por completo a la ciencia y en otro nivel, a la arquitectura. Desde que tiene uso de memoria ha levantado envidias por su inteligencia y haber decidido vivir su vida como quería en realidad. Tiene un punto apasionado, casi infantil, pero exceptuando esto podríamos decir que el Lord disfruta en su rareza, convive con su ingenio. Este personaje es todo lo que un hombre algo excéntrico y alejado socialmente puede ser. Ahora le toca el turno a Charlotte Walls, hija de un doctor en medicina que parecía tener serios problemas mentales. Se trata de una pelirroja inteligente y desgarbada, que ha vivido sus veinte años de edad encerrada en la mansión familiar sin ningún espejo a la vista. Esta privación de toda referencia externa la ha convertido en un personaje extraño, de estilo anticuado incluso para el Londres victoriano. Si tuviera que compararla con otro personaje literario, diría que es una especie de Jane Eyre. Me gusta Charlotte. Admiro su fortaleza. Lucas es el cochero del Lord, pero también una especie de padre para él. Sucede lo mismo a la inversa: el cochero tiene consideración por Daniel más allá de lo que estipula su relación laboral. Es un hombre de más de sesenta años, canoso y discreto, de esos que alguien arrogante tomaría por un ser sin significación alguna, pero que esconde sombras y secretos enormes. Creo que las motivaciones de Lucas son de lo más justificadas. Ya me diréis vosotros. Está inspirado en todas esas figuras que imaginamos conduciendo una calesa, tapados hasta la nariz, realizando los servicios más urgentes y secretos a medianoche. Gary Olsen. Para hablar de este chaval voy a citar la fantástica reseña que me hizo Erial de la obra (luego os dejo el enlace para que podáis leerla http://ennemidusommeil.blogspot.com.es/2017/03/la-maquina-de-besos-resena.html?showComment=1488872348525): “Gary Olsen, un chico humilde que conoce al lord en la obra del palacio, cuando vuelve para revisar qué fue lo que falló en la estructura (…). Es casi un comic relief, pero también nos llena de ternura —y ganas de matarlo/abrazarlo por su impertinencia, a veces”. Erial tiene razón. Gary, desde el principio, estuvo diseñado para ser lo que no eran todos los demás personajes: espontáneo, cabezota, simpático y guerrero, un chico de los que emocionan y se dejan querer. Protagonista, no obstante, de una de las partes más oscuras de la novela. Por último os voy a hablar de Las ánimas no como personaje, si no como entidad. Esta secta lleva actuando en Londres más tiempo del que pueda recordar nadie. Su misión es… Bueno, creo que no os voy a contar más sobre los personajes. Mejor los descubrís por vosotros mismos. Solo debo añadir que he dejado muchos sin mencionar y que la misma Londres, o el puerto valenciano de zepelines donde se traslada la acción de la novela, así como tantos otros escenarios podrían considerarse personajes por sí mismos. Esa es parte de la gracia de esta ambientación con toques steampunk, que recurre a escenarios conocidos y los adultera lo suficiente para darles ese tono tan chulo y misterioso. Eso, quizá, toque para el próximo especial. Como no soy de ponerles cara a los personajes (me gusta no pisar la imaginación del lector y que cada uno imagine sus propios protagonistas), os dejo por aquí unas cuantas… http://www.escarlataediciones.com/producto/lamaquinadebesos/